Thursday, September 27, 2007
Wednesday, September 26, 2007
Friday, September 21, 2007
Leopoldo nos pasea s.e.u.o.
Esta vez Manuel pone particular interés en que su libro se presente como objeto y, sin poder ni querer negarnos a la invitación, ingresamos a él por sus aspectos gráficos, donde una cuidada edición de Cecilia Podestá nos muestra a un Leopoldo ya anciano, al relator, quien con una mirada ceñuda y apariencia kabukis, indirectas en su orientalidad y mascaraje, nos remontan a un futuro incierto donde sólo los años de la vejez pueden fijar algunas pocas verdades que son las que suscriben Pessoa y Macedonio Fernández en los bellísimos epígrafes, tal vez ni siquiera pocas verdades, si no quizás la única: lo eternos que podemos llegar a ser cuando nos hemos conocido y amado.
Frente a tan serio planteamiento, el lector se prepara, obligado a tomar distancia reflexiva cuando Leopoldo cuenta en el poema inicial que ya tiene 100 años, la sorpresa es que no sólo esta preguntándose por dónde comenzar a morir sino sobre todo por dónde comenzar a vivir. ¿Quién, si no ha vivido intensamente, puede plantearse esta clase de preguntas?, ¿Un niño de 10 años por ejemplo, como los que se precian, que tiene todo en sus manos sin que nadie se de cuenta, y más importante aún, que no le importa?. ¿O es a otro Leopoldo a quien deben interesarle estas minucias? ¿Al de 50 años que en un origami desarrugado que semejan 100 para aceptarlos debe tener en cuenta el prestigio y el acreditamiento?.
Entre el espontaneísmo y el cálculo social necesario se debaten otros Leopoldos en medio del deseo, el temor a la muerte y su bonus de sabiduría cuando se trabaja en la aceptación, la ataraxia, la plenitud de las facultades y fuerzas, el azar, un relativismo proliferante y los logros, entre otros.
Todo y nada en la vida de un hombre que esta dispuesto a un retorno asegurado por la trascendencia que brinda el amor cumplido, insisto, quizás la única verdad. Después de todo y tanto, el summa summarum de los poetas del 80, entre los que Manuel Liendo es un digno representante, es que, salvo el amor todo es ilusión.
A la tarea conclusiva de este primer poema capital contribuyen aquellos del amor en sus vertientes mas poderosas (filial, fraternal, inicial, amical, docente, nostálgico) y más al alcance y en el radio propio de elección de un individuo normal pero no normado, regular pero camuflado, que no le entra a la metafísica del lenguaje, ni a la elucubración lingüística o al ad efesios formal e innecesario cual arquitecto que diseña para el tablero y no para un cliente con quien debe convenir previamente, llámese en este caso, un lector de esos que Montalbetti decía que siempre hay uno por lo menos en algún lugar a tener en cuenta.
Y en vuelta de tuerca, poesía vindicativa y reinvinticativa, poesía local, barrial, sanantonina, pa' que te lo sepas, pues.
¿Más? Leopoldo y los sueños, usados como portal para las transmigraciones, locales y temporales, de cuyas disloques hay que regresar distinto, pero entero y ojalá mejor. Marmitas evolutivas al igual que las contemplaciones de la noche y el mar.
¿Y más? Hasta de taquito: cuando hasta el fastidio por recibir encargos de viajes cuenta, contribuyendo a la organicidad de la visión y el relato.
¿Quién sino un hombre de 50 desdoblados años vividos en tenaz y honestísimo desbrozamiento poético, de mirada computadora, como decíamos los locals miraflorinos en los 70s, puede efectuar estos maridajes, en donde saltar desde la caricia al perro hasta la preocupación por las finanzas no suponga escándalo alguno.
Esfera pues, como en la viñeta, cuyos puntos están en todas partes y el centro en ninguna, conteniendo paz finalmente, debida a la fe profesada al amor y a la poesía a pesar de sus incertidumbres y a la imprevisibilidad de la vida.
Miraflores 21 de setiembre del 2007
Un esperado libro que viene desde la primera noche
Por Héctor Hernández Montecinos
Las inclusiones y exclusiones son un tema frecuente en lo que ha sido denominado como la historia de la literatura, desde siempre hasta siempre. Autores, libros, poéticas, encuentros que han sido, o querido ser, silenciados desde las más diversas fuerzas, tanto literarias, morales, económicas, sociales, etc. No se sabe lo que es estar adentro o afuera de algo, el poeta está siempre afuera, desde las convenciones morales hasta de los lugares del poder político; hay excepciones lamentables. Estar adentro implica aceptar una historización de la escritura y desde allí articularse como autor. Todo este exordio es el contexto para presentar a un autor peruano que por edad pertenecería a la generación del 60, pero por su obra y su espectral presencia se ha desencasillado de tales rótulos; es más, podríamos decir que la obra múltiple de este poeta lo hace pertenecer a todas las generaciones y tradiciones literarias.
Walter Curonisy (Lima, 1940) acaba de presentar su obra poética de toda una vida, Rehenes del tiempo, en la cual se reúnen todos los libros que el autor ha mantenido en un estoico secreto por más de un cuarto de siglo. En esta hermosa edición proyectada por el autor bajo el sigiloso cuidado de Elvira Roca Rey, se nos abre un imaginario desbordante, irónico, místico y de una sagacidad en el uso y abuso de la palabra que otros autores próximos a su edad ni siquiera pensaron en abordar. Mircea Eliade, Nietzsche, Jesucristo, Marx, Buson, Catulo, Melville, Pessoa, Cervantes son personajes de esta gran novela poética que deambula por Perú, Portugal, España, Japón, Israel, entre muchísimos lugares más. Desesperadamente nómade y trashumante esta poesía no se calla y se impone ante cualquier normatividad, tanto las de ayer, las de hoy e incluso las que vendrán porque a ciencia cierta Curonisy es un vidente ciego.
Desde cada uno de sus poemas el tiempo ha sido abolido y los únicos rehenes son los mismos textos, pero no rehenes del tiempo sino que del movimiento que este libro impele. Entre el autor y el lector puro movimiento. Entre el ojo y la mano puro movimiento. Entre la portada y la contraportada puro movimiento. Sin duda, este libro que ha permanecido más de dos décadas en los estantes del autor, hoy se nos presenta como una revelación, como un testigo presencial de los grandes momentos de la literatura como materialidad, como síntoma y como hiperlectura. Rehenes del tiempo es uno de los tesoros que la poesía peruana contemporánea tenía reservado para este momento.
Por otro lado, Walter Curonisy que fue uno de los pioneros en el teatro, la televisión y el cine en Perú, es uno de los poetas que suele llamarse místicos, porque desde su voluntario silencio ha creado una idea de Dios Poético por donde deambula su órbita de autores tan importantes como Allen Ginsberg, quien fue amigo de Curonisy durante su estadía en Lima en los años 60, a tal punto que los versos finales de su Reality sandwiches son la constatacion de una fraternidad poética que el Curonisy ha sabido construir y mantener con otros autores como Carlos Germán Belli, Cronwell Jara, Ricardo González Vigil, Luis Eduardo García, Santiago Aguilar y poetas jóvenes que ven en él a una parte entrañable del siglo 20 peruano.
Rehenes del tiempo es un libro a todas luces sorprendente por su multiplicidad de registros, de voces, de máscaras que dialogan, susurran, gritan y enmudecen al mismo tiempo. La construcción de los poemas está tan brillantemente efectuada que la voluminosidad del libro se anula como cantidad, y por tal, quizá esta gran obra tenga el peligro de ser silenciada, pero para cualquier buen lector no se debiera pasar la oportunidad de escarbar en este tesoro poético que se inaugura frente a nuestros ojos. Walter Curonisy y quienes hicieron posibles la existencia de este libro le han hecho un favor inmenso a la literatura peruana y latinoamericana. Un grandioso libro de un autor que ha optado por su digno silencio, su autoexilio en Huanchaco y su oficio de escritor, artífice y mago.
Tuesday, September 18, 2007
Programa Feria del Libro de Barcelona
PERÚ, PAÍS INVITADO DE HONOR
PROGRAMACIÓN CULTURAL Y PROFESIONAL
ORGANIZADA POR LA COMISIÓN NACIONAL PERUANA
Martes, 25 de septiembre
Ciclo de Cine Peruano
18:00 El destino no tiene favoritos, película dirigida por Alvaro Velarde
20:30 Días de Santiago, película dirigida por Josué Mendéz
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala La Cuina
Miércoles, 26 de septiembre
Ciclo de Cine Peruano
19:00-21:00 El diente de oro, cortometraje dirigido por Daniel Rodríguez
120 años de soledad : Una colonia austroalemana en la selva del Perú, documental dirigido por Jorge Marroquín y W. Jörg Förster. Presentación a cargo de su director
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala La Cuina
Jueves, 27 de septiembre
Conversatorio con Autores Peruanos
18: 00 "Hijos de la Guerra: la nueva literatura peruana"
Participan: Enrique Planas y Daniel Alarcón, quien presenta su nuevo libro Radio Ciudad Perdida
Modera: Santiago Roncagliolo
19:30 "Las mentiras de la verdad: periodismo literario en el Perú"
Participan: Toño Angulo, Leyla Bartet y Gabriela Wiener
Modera: David Barba
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala Gran
Viernes, 28 de septiembre
Ciclo de Cine Peruano
17:00 Entre vivos y plebeyos, cortometraje dirigido por Matías Vega Novel
Paloma de papel, película dirigida por Fabrizio Aguilar
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala La Cuina
19:00 Conversatorio con Autores Peruanos
"El Perú en su literatura"
Participan: Carlos Thorne, Fernando Iwasaki
Modera: Jorge Benavides
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala La Cuina
Lunes, 1 de octubre
19:00 Mesa Redonda sobre la obra de Gonzalo de Reparaz, geógrafo y cartógrafo catalán
Inauguración de la exposición fotográfica "El Perú de Reparaz: la visión del geógrafo y los sitios del patrimonio"
Cóctel
Lugar: Sala de Exposiciones del Instituto Cartográfico de Cataluña
(Parc de Montjuïc)
Martes, 2 de octubre
20:00 Inauguración del stand de Perú
Organiza: Comisión Nacional Peruana
Lugar: Stand de Perú – Palacio 2 de Fira de Barcelona
Miércoles, 3 de octubre
16:00 Conferencia: "El Perú, sus libros y sus autores"
Participa: Embajador del Perú en España, José Luis Pérez Sánchez Cerro
Lugar: Sala B – Palacio 2
19:00 Diálogo literario entre el escritor peruano Alonso Cueto y el escritor catalán Pedro Zarraluki
Lugar: Casa América (C/Córcega, 299)
20:00 Mesa redonda "Perú al pie del orbe: literatura y migración" con Rocío Ferreira, Carlos Torres Rotondo y el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán
Lugar: Casa América (C/Córcega, 299)
Jueves, 4 de octubre
19:00 Conversaciones entre los poetas Carlos Germán Belli (Perú) y Mario Campaña (Ecuador)
Lugar: Casa América (C/Córcega, 299)
20:00 Diálogo entre Arturo Corcuera e Isaac Goldemberg, quienes presentarán sus últimos libros
Lugar: Casa América (C/Córcega, 299)
Viernes, 5 de octubre
18:00 Ciclo de Cine Peruano
18:00 Boda Andina, documental dirigido por Joel Calero
18:35 303 cortometraje dirigido por Eduardo Mendoza De Echave
19:00 Madeinusa, película dirigida por Claudia Llosa
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala La Cuina
19:30 Diálogo literario entre las escritoras Carmen Ollé (Perú) y Cristina Peri Rossi (Uruguay)
Lugar: Casa de América (C/Córcega, 299)
20:30 Escritores peruanos Teresa Ruiz Rosas, Carlos Meneses e Isaac Goldemberg hablarán de sus recientes y premiadas publicaciones
Lugar: Casa de América (C/Córcega, 299)
PROGRAMACIÓN CULTURAL Y PROFESIONAL
ORGANIZADA POR LA COMISIÓN NACIONAL PERUANA
Martes, 25 de septiembre
Ciclo de Cine Peruano
18:00 El destino no tiene favoritos, película dirigida por Alvaro Velarde
20:30 Días de Santiago, película dirigida por Josué Mendéz
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala La Cuina
Miércoles, 26 de septiembre
Ciclo de Cine Peruano
19:00-21:00 El diente de oro, cortometraje dirigido por Daniel Rodríguez
120 años de soledad : Una colonia austroalemana en la selva del Perú, documental dirigido por Jorge Marroquín y W. Jörg Förster. Presentación a cargo de su director
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala La Cuina
Jueves, 27 de septiembre
Conversatorio con Autores Peruanos
18: 00 "Hijos de la Guerra: la nueva literatura peruana"
Participan: Enrique Planas y Daniel Alarcón, quien presenta su nuevo libro Radio Ciudad Perdida
Modera: Santiago Roncagliolo
19:30 "Las mentiras de la verdad: periodismo literario en el Perú"
Participan: Toño Angulo, Leyla Bartet y Gabriela Wiener
Modera: David Barba
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala Gran
Viernes, 28 de septiembre
Ciclo de Cine Peruano
17:00 Entre vivos y plebeyos, cortometraje dirigido por Matías Vega Novel
Paloma de papel, película dirigida por Fabrizio Aguilar
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala La Cuina
19:00 Conversatorio con Autores Peruanos
"El Perú en su literatura"
Participan: Carlos Thorne, Fernando Iwasaki
Modera: Jorge Benavides
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala La Cuina
Lunes, 1 de octubre
19:00 Mesa Redonda sobre la obra de Gonzalo de Reparaz, geógrafo y cartógrafo catalán
Inauguración de la exposición fotográfica "El Perú de Reparaz: la visión del geógrafo y los sitios del patrimonio"
Cóctel
Lugar: Sala de Exposiciones del Instituto Cartográfico de Cataluña
(Parc de Montjuïc)
Martes, 2 de octubre
20:00 Inauguración del stand de Perú
Organiza: Comisión Nacional Peruana
Lugar: Stand de Perú – Palacio 2 de Fira de Barcelona
Miércoles, 3 de octubre
16:00 Conferencia: "El Perú, sus libros y sus autores"
Participa: Embajador del Perú en España, José Luis Pérez Sánchez Cerro
Lugar: Sala B – Palacio 2
19:00 Diálogo literario entre el escritor peruano Alonso Cueto y el escritor catalán Pedro Zarraluki
Lugar: Casa América (C/Córcega, 299)
20:00 Mesa redonda "Perú al pie del orbe: literatura y migración" con Rocío Ferreira, Carlos Torres Rotondo y el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán
Lugar: Casa América (C/Córcega, 299)
Jueves, 4 de octubre
19:00 Conversaciones entre los poetas Carlos Germán Belli (Perú) y Mario Campaña (Ecuador)
Lugar: Casa América (C/Córcega, 299)
20:00 Diálogo entre Arturo Corcuera e Isaac Goldemberg, quienes presentarán sus últimos libros
Lugar: Casa América (C/Córcega, 299)
Viernes, 5 de octubre
18:00 Ciclo de Cine Peruano
18:00 Boda Andina, documental dirigido por Joel Calero
18:35 303 cortometraje dirigido por Eduardo Mendoza De Echave
19:00 Madeinusa, película dirigida por Claudia Llosa
Lugar: Biblioteca Francesca Bonnemaison (Sant Pere més Baix, 7)
Sala La Cuina
19:30 Diálogo literario entre las escritoras Carmen Ollé (Perú) y Cristina Peri Rossi (Uruguay)
Lugar: Casa de América (C/Córcega, 299)
20:30 Escritores peruanos Teresa Ruiz Rosas, Carlos Meneses e Isaac Goldemberg hablarán de sus recientes y premiadas publicaciones
Lugar: Casa de América (C/Córcega, 299)
Sunday, September 16, 2007
Prólogo
Por Carmen Ollé
No es fácil establecer una correspondencia automática entre la vida interna de los poetas y escritores —hombres y mujeres— y los conflictos sociales. La poesía no refleja de manera inmediata, cual cámara fotográfica o documental, el momento histórico, sino que lo procesa. El poeta polaco Adam Zagajewski (Ucrania 1945), sensible al Holocausto, considera que la poesía da forma a la vida interior pero también tiene que velar por la historia: "los momentos de lucidez son históricos, pero se viven en la cotidianeidad, en la vida normal, con un ojo abierto a la historia"[1].
En este sentido, los efectos del conflicto armado interno que vivió nuestro país durante los años ochenta y principios de los noventa se perciben en la poesía escrita por mujeres peruanas a través de diversas formas, en algunos casos cruda y explícita; en otros, de forma velada y misteriosa, pues nada funciona de acuerdo a una teoría mecanicista, que parece echaran en falta algunos críticos cuando demandan una literatura de la violencia.
Más que una mera imitación de la realidad —como pensaba Aristóteles—, la poesía reconstruye una imagen de dicha realidad de manera original; para ello la percepción de los acontecimientos pasa por varios filtros, semejante a un rayo refracto que brota de una realidad perniciosa que se expresa en emociones intraducibles o en imágenes enigmáticas, la mayoría de las veces a través de una simbología que nos recuerda la experiencia poética del expresionismo alemán en la primera mitad del siglo pasado, especialmente a Georg Trakl, cuya corta vida y breve pero intensa, atormentada poesía nos hablan premonitoriamente de desgracias por venir, como las dos guerras mundiales. Mostrando un paisaje melancólico y decadente, temas como el incesto e imágenes de podredumbre (muros de lepra, uvas purpúreas, el grito de los cuervos), la simbología personal de Trakl expresa con fuerza inusitada la debacle de una época en apariencia rica y culta.
No solo es imposible imitar la realidad, ya que ésta es cambiante, sino que —como señala el filósofo Nelson Goodman— no existe un "ojo natural inocente". De ahí que parezca una discusión inútil echarle la culpa a los artistas peruanos por su supuesta indiferencia o mutismo ante los hechos de violencia que, según el Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación[2], arrojaron la cifra de casi 70 mil muertos, además de violaciones a mujeres de origen campesino y efectos psicológicos irreversibles en la población peruana.
La poesía que se publica en este volumen responde a una antigua pregunta que sigue vigente, formulada por el filósofo alemán Adorno después de la Segunda Guerra Mundial: ¿Es posible escribir poesía después de Auschwitz? ¿Es posible escribir poesía durante y después de un conflicto armado como el de hace veinte años en el Perú? La poesía, el arte no cesan, los/las poetas y los escritores seguirán inspirándose en la realidad, sea ésta reflejo del mal; el mal no como lo entendía Bataille desde su concepción romántico-transgresora, sino desde la idea de crímenes políticos y éticos.
Algunos de los poemas en el presente libro datan de la época del conflicto armado, otros salieron a la luz años después del cese de la guerra. Los sentimientos ante el peligro y el miedo en los poemas están asociados con la noche y la soledad, aunque también con el peligro y la incertidumbre: un tajo, una cuchillada, parecen hundirse en la piel.
Por momentos, más o menos explícita, la poesía también se refiere al futuro, uno imposible, el tiempo en los relojes se ha roto o es arena pura. La metáfora es una figura literaria que elude la descripción directa para darle un vuelco interior a la representación de la realidad objetiva, las palabras se cargan de nuevos significados y revelan una realidad más sutil. Alcohol, ciénagas, decadencia, mármoles íntimos, estas palabras se combinan y asocian de manera original para impresionar al lector en un poema sobre los que van a la guerra. Los niños, dónde están, se pregunta una de las poetas antologadas, han sido sacrificados, la patria los prefiere muertos, dice.
A veces basta un diente de plata en una sonrisa de mujer humilde y trabajadora, como único recuerdo del esposo, para revivir el dolor que sigue latente en medio de la pobreza. Y otra vez la metáfora, la imagen del mar como hierba mala, puertas sin aldaba para ingresar en un mundo delirante del que no hay retorno. Cómo encajar la rutina diaria en una conflagración, los pensamientos se vuelven obsesivos; las compulsiones, secretas; la vigilia parece una pesadilla. Las imágenes hablan más que las balas en el universo poético.
No todo es expresión de una voz lírica monologante en esta antología. La voz del otro/a se deja escuchar, la palabra de la mujer campesina nos habla con la voz de sus adentros para denunciar la violencia sexual, método del enemigo en la guerra para someter a las mujeres, para despojarlas de su dignidad. Es la otra cara de la poesía, la que dialoga con las lideresas populares asesinadas, con las guerrilleras muertas en combate o con los íconos de la cultura popular.
Entonces escuchamos música del recuerdo, a Leonardo Favio, y la poeta reinventa la historia a través de la fusión de palabras: "Baviolada" es el oxímoron, la contradicción perfecta: dos en uno: mujer violada y balada romántica, y la canción de Favio "Hoy la vi..." se transforma en odio, en asco, en basura.
Incluso el arte paradigmático de Ayacucho, el retablo, está presente en un poema para narrar el odio. En este trozo de madera de naturaleza religiosa una historia dentro de otra historia cobra vida, es una historia de horror, todo crimen lo es; otra mujer, víctima de la violencia sexual, implora y evoca la muerte de su amado esposo, asesinado. Canta y danza para nosotros, también ella está muerta, la hicieron volar en pedazos.
Los textos poéticos no se están quietos, viajan por todo el país, se internan entre montañas, llegan a lugares olvidados por el Estado peruano, a los escenarios de los enfrentamientos entre el ejército y Sendero luminoso. Cuando no, deambulan temerosos por la universidad, la cual ha sido intervenida por uno y otro bando y ya no es un referente cultural sino el sitio donde el peligro es inminente Es lo mismo, dentro o afuera, la locura nos llama. Tanto en el terreno de lo íntimo como en el mundo exterior, el mal se ha instalado.
La enfermedad es el mal dentro del cuerpo, un cuerpo que ya no vive, no grita, no ama, encerrado en un hospital, el seno cercenado, mientras en la calle se escuchan balazos. En un contexto como ese hasta la poesía se vuelve pestilencia. La enfermedad y el mal; el deseo y la muerte; obsesionados entre sí. Y en medio del peligro, la noche nos atrae.
Sin embargo, la violencia también engendra, también es madre para las poetas. Madre Violencia no puede detenerse, escribe anhelante; en cambio, la música de una flauta "leve y fina" nos llena de paz, de sosiego.
Soledad, no solo la del ser abandonado a su destino aciago, sino soledad física, soledad entre matorrales, aunque de ahí también emana salvador el olor dulce de una retama que nace del tapial para redimirnos; es decir, siempre hay un resquicio, una vía por la que ingrese paz y sosiego. No todo está perdido entre tanta soledad y muerte. Si morbidez y miseria quedan registradas y pareciera no haber señales de salvación, una flor amarilla puede limpiar la suerte, es el vaticinio de las poetas al final de esta antología, que surge como el testimonio literario de una época oscura y sangrienta.
[1] "Adan Zagajewski/Poeta" en El País, sábado 19 de noviembre de 2005, p. 38.
[2] Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación está disponible en www.cverdad.org.pe
No es fácil establecer una correspondencia automática entre la vida interna de los poetas y escritores —hombres y mujeres— y los conflictos sociales. La poesía no refleja de manera inmediata, cual cámara fotográfica o documental, el momento histórico, sino que lo procesa. El poeta polaco Adam Zagajewski (Ucrania 1945), sensible al Holocausto, considera que la poesía da forma a la vida interior pero también tiene que velar por la historia: "los momentos de lucidez son históricos, pero se viven en la cotidianeidad, en la vida normal, con un ojo abierto a la historia"[1].
En este sentido, los efectos del conflicto armado interno que vivió nuestro país durante los años ochenta y principios de los noventa se perciben en la poesía escrita por mujeres peruanas a través de diversas formas, en algunos casos cruda y explícita; en otros, de forma velada y misteriosa, pues nada funciona de acuerdo a una teoría mecanicista, que parece echaran en falta algunos críticos cuando demandan una literatura de la violencia.
Más que una mera imitación de la realidad —como pensaba Aristóteles—, la poesía reconstruye una imagen de dicha realidad de manera original; para ello la percepción de los acontecimientos pasa por varios filtros, semejante a un rayo refracto que brota de una realidad perniciosa que se expresa en emociones intraducibles o en imágenes enigmáticas, la mayoría de las veces a través de una simbología que nos recuerda la experiencia poética del expresionismo alemán en la primera mitad del siglo pasado, especialmente a Georg Trakl, cuya corta vida y breve pero intensa, atormentada poesía nos hablan premonitoriamente de desgracias por venir, como las dos guerras mundiales. Mostrando un paisaje melancólico y decadente, temas como el incesto e imágenes de podredumbre (muros de lepra, uvas purpúreas, el grito de los cuervos), la simbología personal de Trakl expresa con fuerza inusitada la debacle de una época en apariencia rica y culta.
No solo es imposible imitar la realidad, ya que ésta es cambiante, sino que —como señala el filósofo Nelson Goodman— no existe un "ojo natural inocente". De ahí que parezca una discusión inútil echarle la culpa a los artistas peruanos por su supuesta indiferencia o mutismo ante los hechos de violencia que, según el Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación[2], arrojaron la cifra de casi 70 mil muertos, además de violaciones a mujeres de origen campesino y efectos psicológicos irreversibles en la población peruana.
La poesía que se publica en este volumen responde a una antigua pregunta que sigue vigente, formulada por el filósofo alemán Adorno después de la Segunda Guerra Mundial: ¿Es posible escribir poesía después de Auschwitz? ¿Es posible escribir poesía durante y después de un conflicto armado como el de hace veinte años en el Perú? La poesía, el arte no cesan, los/las poetas y los escritores seguirán inspirándose en la realidad, sea ésta reflejo del mal; el mal no como lo entendía Bataille desde su concepción romántico-transgresora, sino desde la idea de crímenes políticos y éticos.
Algunos de los poemas en el presente libro datan de la época del conflicto armado, otros salieron a la luz años después del cese de la guerra. Los sentimientos ante el peligro y el miedo en los poemas están asociados con la noche y la soledad, aunque también con el peligro y la incertidumbre: un tajo, una cuchillada, parecen hundirse en la piel.
Por momentos, más o menos explícita, la poesía también se refiere al futuro, uno imposible, el tiempo en los relojes se ha roto o es arena pura. La metáfora es una figura literaria que elude la descripción directa para darle un vuelco interior a la representación de la realidad objetiva, las palabras se cargan de nuevos significados y revelan una realidad más sutil. Alcohol, ciénagas, decadencia, mármoles íntimos, estas palabras se combinan y asocian de manera original para impresionar al lector en un poema sobre los que van a la guerra. Los niños, dónde están, se pregunta una de las poetas antologadas, han sido sacrificados, la patria los prefiere muertos, dice.
A veces basta un diente de plata en una sonrisa de mujer humilde y trabajadora, como único recuerdo del esposo, para revivir el dolor que sigue latente en medio de la pobreza. Y otra vez la metáfora, la imagen del mar como hierba mala, puertas sin aldaba para ingresar en un mundo delirante del que no hay retorno. Cómo encajar la rutina diaria en una conflagración, los pensamientos se vuelven obsesivos; las compulsiones, secretas; la vigilia parece una pesadilla. Las imágenes hablan más que las balas en el universo poético.
No todo es expresión de una voz lírica monologante en esta antología. La voz del otro/a se deja escuchar, la palabra de la mujer campesina nos habla con la voz de sus adentros para denunciar la violencia sexual, método del enemigo en la guerra para someter a las mujeres, para despojarlas de su dignidad. Es la otra cara de la poesía, la que dialoga con las lideresas populares asesinadas, con las guerrilleras muertas en combate o con los íconos de la cultura popular.
Entonces escuchamos música del recuerdo, a Leonardo Favio, y la poeta reinventa la historia a través de la fusión de palabras: "Baviolada" es el oxímoron, la contradicción perfecta: dos en uno: mujer violada y balada romántica, y la canción de Favio "Hoy la vi..." se transforma en odio, en asco, en basura.
Incluso el arte paradigmático de Ayacucho, el retablo, está presente en un poema para narrar el odio. En este trozo de madera de naturaleza religiosa una historia dentro de otra historia cobra vida, es una historia de horror, todo crimen lo es; otra mujer, víctima de la violencia sexual, implora y evoca la muerte de su amado esposo, asesinado. Canta y danza para nosotros, también ella está muerta, la hicieron volar en pedazos.
Los textos poéticos no se están quietos, viajan por todo el país, se internan entre montañas, llegan a lugares olvidados por el Estado peruano, a los escenarios de los enfrentamientos entre el ejército y Sendero luminoso. Cuando no, deambulan temerosos por la universidad, la cual ha sido intervenida por uno y otro bando y ya no es un referente cultural sino el sitio donde el peligro es inminente Es lo mismo, dentro o afuera, la locura nos llama. Tanto en el terreno de lo íntimo como en el mundo exterior, el mal se ha instalado.
La enfermedad es el mal dentro del cuerpo, un cuerpo que ya no vive, no grita, no ama, encerrado en un hospital, el seno cercenado, mientras en la calle se escuchan balazos. En un contexto como ese hasta la poesía se vuelve pestilencia. La enfermedad y el mal; el deseo y la muerte; obsesionados entre sí. Y en medio del peligro, la noche nos atrae.
Sin embargo, la violencia también engendra, también es madre para las poetas. Madre Violencia no puede detenerse, escribe anhelante; en cambio, la música de una flauta "leve y fina" nos llena de paz, de sosiego.
Soledad, no solo la del ser abandonado a su destino aciago, sino soledad física, soledad entre matorrales, aunque de ahí también emana salvador el olor dulce de una retama que nace del tapial para redimirnos; es decir, siempre hay un resquicio, una vía por la que ingrese paz y sosiego. No todo está perdido entre tanta soledad y muerte. Si morbidez y miseria quedan registradas y pareciera no haber señales de salvación, una flor amarilla puede limpiar la suerte, es el vaticinio de las poetas al final de esta antología, que surge como el testimonio literario de una época oscura y sangrienta.
[1] "Adan Zagajewski/Poeta" en El País, sábado 19 de noviembre de 2005, p. 38.
[2] Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación está disponible en www.cverdad.org.pe
Thursday, September 06, 2007
Monday, August 27, 2007
La palabra vecina: Dossier escritores
FERNANDO BALSECA (Ecuador). Nació en Guayaquil en 1959. Poeta, ensayista y periodista. Se desempeña como profesor universitario en la Universidad Andina Simón Bolívar. En la década del setenta participó activamente en el Colectivo Sicoseo. Según Iván Carvajal, la poesía de Balseca "es ejercicio de cuchillería: cuchillos dirigidos hacia la carne del mundo, de la historia, de los hombres concretos, del propio poeta". De su obra poética, destacan los siguientes libros: Cuchillería del fanfarrón (1981); Sol, abajo y frío (1985); A medio decir (2003). También es autor del conjunto de cuentos Color de hormiga (1976). Fue el editor de la antología de poesía ecuatoriana La palabra perdurable (1991).
OSWALDO REYNOSO (Perú). Nació en Arequipa en 1931. Narrador, poeta, profesor universitario y periodista. En 1977 viaja a la República Popular China, donde permanece hasta 1989. Se desempeñó como profesor y corrector de estilo en la Agencia de Noticias Xinhua (Beijing). Los inocentes (1961), relatos de adolescentes marginales urbanos escritos un lenguaje coloquial y popular, constituye un hito en la tradición narrativa peruana. Sus novelas En octubre no hay milagros (1965), El escarabajo y el hombre (1970) y Los eunucos inmortales (1995) consolidan su delicado trabajo de orfebre del lenguaje. En busca de Aladino (1993) y El goce de la piel (2005) son dos relatos breves que trasuntan erotismo y una provocadora moral hedonista.
RAÚL PÉREZ TORRES (Ecuador). Nació en Quito en 1941. Narrador, poeta y periodista. Miembro fundador de la revista La bufanda del sol, importante publicación de los jóvenes escritores en los años setenta. Su vasta obra cuentística ha merecido diversos premios: Musiquero joven, musiquero viejo -Premio Nacional José de la Cuadra- (1977); En la noche y en la niebla -Premio Casa de las Américas- (1979); Sólo cenizas hallarás -Premio Juan Rulfo, Francia, y Premio Julio Cortázar, España (1995). También ha incursionado en otros géneros: La dama de rojo (teatro, 1983), Teoría del desencanto (novela, 1985) y Poemas para tocarte (1994). Su obra narrativa formaliza un sensualismo amargo y desbordado. Un erotismo teñido de tragedia y remordimiento que cautiva a los lectores.
FIDEL TUBINO (Perú). Nació en Lima en 1951. Filósofo y ensayista. Doctor en filosofía por la Universidad Católica de Lovaina. Actualmente es Decano de la Facultad de Estudios Generales de Letras de la Pontificia Universidad Católica y Coordinador de la Red Internacional de Estudios Interculturales. Desde una perspectiva interdisciplinaria, sus investigaciones abordan temas vinculados con la integración entre cultura y política, y las identidades étnicas en las sociedades modernas. Tiene múltiples publicaciones en revistas especializadas. Es coautor de los siguientes libros: Interculturalidad: Un Desafío (1992), Los efectos de la globalización en la educación (1994), Derechos Humanos y pueblos indígenas (1996), Jenetian. El juego de las identidades en tiempos de lluvia (2007).
ALEJANDRO MOREANO (Ecuador). Nació en Quito en 1944. Ensayista, novelista y profesor universitario. Editorialista del diario Hoy. Se ha especializado en política, globalización y cultura en Latinoamérica. Entre sus libros de ensayos destaca: El Apocalipsis Perpetuo (2003), en el que reflexiona como intelectual militante sobre el nuevo orden mundial, el poder imperial norteamericano y las guerras culturales contemporáneas. Es coautor de Identidad y cambios culturales en la globalización (1995), Universidad, Estado y sociedad (1994) y El sistema político en el Ecuador contemporáneo (1990). También ha publicado la novela El devastado jardín del paraíso (1990).
ALONSO CUETO (Perú)- Nació en Lima en 1954. Estudió literatura en el Perú y en los Estados Unidos, obteniendo el grado de Doctor en Literatura por la Universidad de Texas. Sus novelas y cuentos exploran espacios íntimos, fantasías amorosas y los trabajos de la memoria siempre desde la perspectiva de héroes descolocados. Su primera novela El tigre blanco (1985) obtuvo el Premio Wiracocha del grupo Editorial Planeta. En el 2005, obtuvo el Premio Herralde de novela con La hora azul. Este año, ha sido finalista del Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta–Casa de América por El susurro de la mujer ballena. Sus libros han sido traducidos al inglés, chino, alemán, búlgaro y francés.
JAVIER VÁSCONEZ (Ecuador). Nació en Quito en 1946. Narrador y editor. Ha publicado las siguientes novelas: El viajero de Praga (1996) y La sombra del apostador (1999). Su maestría verbal se luce en dos novelas cortas: El secreto (1996) y El retorno de las moscas (2006). "Quito es sin duda el referente y el modelo de mi ciudad literaria. Mantengo una relación contradictoria con ella, de amor y de odio, de auténtico asombro". En el género cuento, destacan: Ciudad lejana (1982), El hombre de la mirada oblicua -Premio Joaquín Gallegos Lara- (1986), Café concert (1995), Un extraño en el puerto (1998) e Invitados de honor (2002). Sus relatos han sido traducidos a diferentes idiomas como el alemán, francés, inglés, italiano y sueco.
MARIO MONTALBETTI (Perú). Nació en Lima en 1953. Sus poemas transmiten un aprendizaje lúcido y lúdico de epigramas latinos, poesía anglosajona y antipoesía hispanoamericana. Su libro Perro negro (1978) es una parodia del sentimentalismo amoroso, una despiadada ironía de las formas y discursos de la cavilación filosófica. Fin desierto (1997), Llantos Elíseos (2002) y Cinco segundos de horizonte (2005) consolidan su original camino poético y su pasión por los destellos y las aporías del lenguaje. Obtuvo el Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales de la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1973 y el Premio de Poesía José María Arguedas en 1977.
MARÍA FERNANDA ESPINOSA (Ecuador). Nació en Salamanca en 1964. Poeta, lingüista y geógrafa PhD (c). Se ha especializado en estudios amazónicos y derechos indígenas. Actualmente se desempeña como Ministra de Relaciones Exteriores de la República del Ecuador. Ha publicado los poemarios Caymándote (1990), Tatuaje de Selva (1992), Loba Triste (2000) y Antología (2005). Su poesía explora con originalidad las tramas de la memoria y los pliegues de la piel. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1990. Sus poemas han aparecido en diversas antologías extranjeras y en revistas como: International Poetry Review (1994), Hispamérica (1996), Revista Alforja de México (2002) y Hueso Húmero (2004).
FERNANDO AMPUERO (Perú). Nació en Lima en 1949. Escritor y periodista. Después de realizar un largo viaje por América Latina y Europa, escribió y publicó Paren el mundo que acá me bajo (1972), un conjunto de cuentos que luego apareció en versión corregida y aumentada con el título Deliremos juntos (1975). Sus cuentos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, alemán, búlgaro y húngaro. Ha sido editor de la revista Caretas y hoy se desempeña como Jefe de la Unidad de Investigación de El Comercio. Sus novelas Caramelo verde (1992) y Puta linda (2006) han sido celebradas por sus tramas, lenguaje y parodias que dialogan creativamente con la cultura de masas.
CARLOS CARRIÓN (Ecuador). Nació en Malacatos (Loja) en 1944. Narrador, ensayista, crítico literario y catedrático universitario. Editorialista del diario quiteño Hoy. Ha publicado las novelas: El deseo que lleva tu nombre (1990), Una niña adorada (1993) y Una guerra con nombre de mujer (1995). Sus apreciados libros de cuentos trazan una obra densa formada por múltiples registros narrativos. El corazón es un animal en celo (1995) obtuvo el Premio Nacional Joaquín Gallegos Lara y El más hermoso animal nocturno, el Premio Nacional José de la Cuadra (1982). Sus cuentos han sido antologados en diversos libros y se han publicado en revistas mexicanas y españolas.
En la foto: Alonso Cueto y Oswaldo Reynoso.
La palabra vecina
Martes 4 de septiembre
18:30 horas: Ceremonia de inauguración
19:00 horas: Mesa I Poetas
Rossella di Paolo y Fernando Balseca
Moderador: Ana María Gazzolo
20:30: Cóctel de inauguración
Lugar: Centro Cultural Inca Garcilaso
Jirón Ucayali 391 – Lima
Miércoles 5 de septiembre
18:30 horas: Mesa II Narradores
Oswaldo Reynoso y Raúl Pérez Torres
Moderador: Enrique Planas
Lugar: Centro Cultural Inca Garcilaso
Jirón Ucayali 391 – Lima
Jueves 6 de septiembre
18:30 horas: Mesa III Diálogo sobre imaginarios
Ensayistas: Fidel Tubino y Alejandro Moreano
Moderador: José Ignacio López Soria
Lugar: Centro Cultural Inca Garcilaso
Jirón Ucayali 391 – Lima
Martes 11 de septiembre
18:30 horas: Mesa IV Narradores
Javier Vásconez y Alonso Cueto
Moderador: José Donayre
Lugar: Centro Cultural Inca Garcilaso
Jirón Ucayali 391 – Lima
Hora: 18:30
Miércoles 12 de septiembre
18:30 horas: Mesa V Poetas
Mario Montalbetti y María Fernanda Espinosa
Moderador: Antonio Cisneros
Lugar: Centro Cultural Inca Garcilaso
Jirón Ucayali 391 – Lima
Jueves 13 de septiembre
18:30 horas: Mesa VI Narradores
Fernando Ampuero y Carlos Carrión
Moderador: Marcel Velázquez Castro
20:00 horas: Cóctel de clausura
Lugar: Organización de Estados Iberoamericanos (O.E.I.)
Calle San Ignacio de Loyola 554 - Miraflores
Sunday, August 26, 2007
Thursday, August 23, 2007
Wednesday, August 22, 2007
Las falsas actitudes del agua de Andrea Cabel
Por Róger Santiváñez
Hacía tiempo que un nuevo libro de poesía no llamaba mi atención como ha sucedido con Las falsas actitudes del agua de Andrea Cabel. Y me he preguntado por las razones de este parecer. Esta breve nota trata de responder dicha interrogante.
En primer lugar habría que mencionar la habilidad de la autora para situarse y entroncar su obra en el devenir de la mejor tradición de nuestra poesía. Hay una lúcida apropiación –por ejemplo de Eielson- en estos versos: la salud como aspaviento de leche y petróleo, / la infancia socavando lo repentino, las velas, las luces, / el humo de la cocina y la estrella fija en el cielo. Pero este distinto nombrar de la realidad, no se queda en sus resonancias intertextuales sino que proyecta una imaginería muy personal en Cabel. Allí está el núcleo de su capacidad renovadora: palideces madrugada en las diurnas calles vivas / repletas de juncos y puros corazones mojados. Aquí la joven poeta expresa de manera muy suya –fresca y creativa- su visión de la ciudad y sus aconteceres. Un claro rasgo de su estilo es la adjetivación doble encadenada, que no es un invento suyo, pero sí un logro de su plasmación textual: pincelada azul escarlata o silbido celeste iluminado.
Otro interesante rasgo de su escritura es la dispersión de los sujetos. En este punto Cabel se muestra absolutamente post-moderna. Nunca queda claro quién habla en el poema, ni a quien se lo dirige. Inclusive –a veces- los destinatarios son varios, están confundidos, o usan máscaras a la hora de la representación. Y al final queda abierto el sentido del poema: pronto te veré y no sé como andaremos. / quizás de pies, o de cabeza. / tú lo tendrás a él. / lo imagino como a ti./ con los ojos gigantes, cargados de vértigo. / como un perfil asustado, como un fragmento de tu cabello. […] de carne, hecho una prolongación de tu sonrisa. Al parecer, una entraña fenomenológica estaría alumbrando el misterio de esta poesía. Un volver a las cosas mismas (Husserl) –las cosas como son- queda claro en cierto verso de Cabel que reza así: "no hay más miedo que este").
A pesar de todo esto, pueden identificarse algunos temas. El amor, la familia, en cuyo centro mora la perfección enemiga que no podemos identificar, pero que la poeta con rara sabiduría acepta: mientras yo miraba el cielo / como ayuno y hacia arriba / recordando la cara de la luna, y en cada espacio que se colaba aquí dentro, / recibía. / callada. Y así se va configurando este libro, "armando los trozos que componen núcleos tristemente dispersos" como nos dice la autora. Pero al final, nos queda una imagen compacta. Un solo tono y una sola dicción adecuadamente conseguidos. Si la literatura universal está presente (entre los castillos de K) está también el muy peruano vals de colores. O momentos de intenso lirismo como: la historia de la rosa en el cabello mío.
En suma, se trata de un nuevo libro que nos presenta desgarradas imágenes de una poesía que trabaja sus tormentos: yo soy un animal que se amolda a tu cama repleto de espinas, lleno de cercos y púas. Soy la mortaja que en tu vientre se revuelca pidiéndote madre. Y en donde lo cotidiano aparece en las risas de las músicas de las mujeres de las radios; pero ésta no es una poesía coloquial, ni tampoco neo-barroca. Busca más bien su propio y personal rumbo sugiriendo efecto mariposa. Sin exagerar, porque Andrea Cabel posee el don; podemos decir de ella, lo que Ezra Pound dijo de Rimbaud: a vivid and indubitable genius.
[Roberts Pool, Collingswood, 13 de agosto de 2007]
Hacía tiempo que un nuevo libro de poesía no llamaba mi atención como ha sucedido con Las falsas actitudes del agua de Andrea Cabel. Y me he preguntado por las razones de este parecer. Esta breve nota trata de responder dicha interrogante.
En primer lugar habría que mencionar la habilidad de la autora para situarse y entroncar su obra en el devenir de la mejor tradición de nuestra poesía. Hay una lúcida apropiación –por ejemplo de Eielson- en estos versos: la salud como aspaviento de leche y petróleo, / la infancia socavando lo repentino, las velas, las luces, / el humo de la cocina y la estrella fija en el cielo. Pero este distinto nombrar de la realidad, no se queda en sus resonancias intertextuales sino que proyecta una imaginería muy personal en Cabel. Allí está el núcleo de su capacidad renovadora: palideces madrugada en las diurnas calles vivas / repletas de juncos y puros corazones mojados. Aquí la joven poeta expresa de manera muy suya –fresca y creativa- su visión de la ciudad y sus aconteceres. Un claro rasgo de su estilo es la adjetivación doble encadenada, que no es un invento suyo, pero sí un logro de su plasmación textual: pincelada azul escarlata o silbido celeste iluminado.
Otro interesante rasgo de su escritura es la dispersión de los sujetos. En este punto Cabel se muestra absolutamente post-moderna. Nunca queda claro quién habla en el poema, ni a quien se lo dirige. Inclusive –a veces- los destinatarios son varios, están confundidos, o usan máscaras a la hora de la representación. Y al final queda abierto el sentido del poema: pronto te veré y no sé como andaremos. / quizás de pies, o de cabeza. / tú lo tendrás a él. / lo imagino como a ti./ con los ojos gigantes, cargados de vértigo. / como un perfil asustado, como un fragmento de tu cabello. […] de carne, hecho una prolongación de tu sonrisa. Al parecer, una entraña fenomenológica estaría alumbrando el misterio de esta poesía. Un volver a las cosas mismas (Husserl) –las cosas como son- queda claro en cierto verso de Cabel que reza así: "no hay más miedo que este").
A pesar de todo esto, pueden identificarse algunos temas. El amor, la familia, en cuyo centro mora la perfección enemiga que no podemos identificar, pero que la poeta con rara sabiduría acepta: mientras yo miraba el cielo / como ayuno y hacia arriba / recordando la cara de la luna, y en cada espacio que se colaba aquí dentro, / recibía. / callada. Y así se va configurando este libro, "armando los trozos que componen núcleos tristemente dispersos" como nos dice la autora. Pero al final, nos queda una imagen compacta. Un solo tono y una sola dicción adecuadamente conseguidos. Si la literatura universal está presente (entre los castillos de K) está también el muy peruano vals de colores. O momentos de intenso lirismo como: la historia de la rosa en el cabello mío.
En suma, se trata de un nuevo libro que nos presenta desgarradas imágenes de una poesía que trabaja sus tormentos: yo soy un animal que se amolda a tu cama repleto de espinas, lleno de cercos y púas. Soy la mortaja que en tu vientre se revuelca pidiéndote madre. Y en donde lo cotidiano aparece en las risas de las músicas de las mujeres de las radios; pero ésta no es una poesía coloquial, ni tampoco neo-barroca. Busca más bien su propio y personal rumbo sugiriendo efecto mariposa. Sin exagerar, porque Andrea Cabel posee el don; podemos decir de ella, lo que Ezra Pound dijo de Rimbaud: a vivid and indubitable genius.
[Roberts Pool, Collingswood, 13 de agosto de 2007]
Wednesday, August 15, 2007
Febrero lujuria de Christian Reynoso (fragmento capítulo 31)
De pronto, en ese vaivén festivo, sin que nadie se diese cuenta aparecieron ante el palco oficial los sicuris del barrio Mañazo: caramelo dulce, cerveza dorada, tufillo de amanecida, caldo de cabeza. Y formados en media luna soplaron las zampoñas de seis y siete cañas produciendo un diálogo musical entre sus soplidos, pregunta respuesta pregunta respuesta y las melodías del sicu cobraron vida. Y al centro, marcando el ritmo, se escuchó el sonido del bombo y la tarola; y todos, con pasitos ligeros, envueltos en la música, se perdieron entre los danzarines. Y es que en Mañazo no hay fórmulas creadas. La libertad es el alma y esencia del conjunto y cada quien baila a su manera desplegando el paso del sicu, que es una mezcla de movimientos entrecortados con grácil compás y furor exorcista. Y los disfraces, de todo y nada, extraños, coloridos, vibrantes. Y eso es Mañazo, ¡un caso!, como gritan a viva voz. Y fueron aplaudidos por los espectadores y queridos por la tradición y fiesta que irradiaban. Y ahí estaba Paco Macedo, alto, fornido, bruto, con el bigote rubio y disfrazado de vikingo; y más atrás, sin respiración y con la cara morada del cansancio el poeta Aramayo con su traje de diablo caporal; y a su lado, el indio Tomaylla con su largo cabello negro, vestido de piel roja y ondeando amenazantes hachas; y metros más allá, la chica Santisteban con su paso elegante y sonrisa a flor de piel que miraba al flaco Zea, y él, que bailaba y saludaba a la gente, chino de risa y tropezándose en sus pasos; y al final del conjunto, los espectadores que se contagiaron del ritmo y se unieron a la fiesta, entusiastas, sibaritas, sin disfraz, con botellas de cerveza a la mano y cigarrillos a la boca. Y recordaron al Volvo Montesinos, el china diabla de cabello amarillo rizado, impetuoso, jacarero y excéntrico que nunca dejaba de bailar, y a Tufo, su perro. ¿Y dónde estaban? ¿En el cielo, en el infierno o en Mañazo?; y él, el Volvo que venía siempre al último, bailando solito, con los labios pintados, pícaro, moviendo la carterita, levantándose la falda y alejándose cada vez más del conjunto, los miró desde la muerte en su guarida de Huajsapata y rió, ebrio y feliz, y se rascó la panza, y les dijo: ¡salud! Y nadie dejó de bailar porque Mañazo seducía, emborrachaba y liberaba; y de pronto, en el frenesí del sicuri, llegaron a una esquina y se perdieron, se equivocaron, y cambiaron el curso de su recorrido, y ya nadie supo a dónde ir, y empezaron a regresar por donde habían venido, atropellando a los contrarios y qué importaba dijeron, si con Mañazo no había caso, y nuevamente el repique de la tarola ametralló y los sonidos de las zampoñas emergieron desde las gargantas: saliva dulce, ron con Coca-Cola, bolita de coca, mamita Candelaria, Mañazo, Mañazo, energía del diablo, latido del corazón.
Monday, August 06, 2007
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