Gli amici dicono che...
“Y es una manera diferente de decirnos qué pasa con el mundo, entre los testimonios y las cábalas y esos llamados en segunda persona que a todos comprometen, y a usted también, querido lector. Vuelta y revuelta al viejo juego con un nuevo lenguaje: el absurdo como un globo del siglo XIX con el ancla siempre en tierra, la ironía cabal – no el triste chiste –, en la que todos tenemos que perder; una manera de decir lo difícil sin hacerse el difícil. Puede verlo, tocarlo, aquí no hay trampa. Tres posibles finales: joven promesa que apunta/ promesa que ya es una realidad/ saludamos a Fernando Ampuero por su libro. Un final imposible: puede verlo, tocarlo, qué pasa con el mundo, aquí no hay trampa, mi querido lector”. (Antonio Cisneros)
“Perplejo, porque me parece asombroso que precisamente en la presente fase de la historia peruana [el libro apareció en 1972, años del Velascato], los que comienzan a escribir – y quizá incluso sigan haciéndolo – se retraigan, se replieguen (“...y te repliegas”, pag. 18), se escondan en cuevas particulares llenándolas solipsísticamente con su yo (¿sus egos?). ¿A qué se debe su escepticismo, su menosprecio por casi todo, incluso por ese mismo menosprecio? ¿Qué motiva su huida hacia su interior? Parece como si estuvieran tecleando lánguidamente con la cubierta de las máquinas de escribir sobre sus cabezas. Claro, pueden también ser juegos, y nada sería más bienvenido en el Perú después de la seriedad sangrienta de Vargas Llosa, que una buena dosis de juegos. Un perfecto ejemplo de todo esto es Fernando Ampuero con su Paren el mundo.... “No me gusta la gente” (pag. 99), “No estoy cómodo en ninguna parte” (pag. 101)”. (Wolfgang A Luchting)
“A pesar de su juventud, Fernando Ampuero ya es la figura de más autonomía y de menos dependencia dialéctica de la corriente actual y central de la narrativa peruana: Vargas llosa,
Ribeyro, Arguedas”. (Wolfgang A. Luchting)
“Este libro surreal, elegante, sardónico, negro, trae por primera vez, me parece, el olor del LSD a la narración peruana”. (José B. Adolph)
“El mundo que Ampuero nos narra es el de la juventud burguesa, decadente en la actualidad, sobretodo por los nuevos valores y significados que el mundo socialista y las luchas del Tercer Mundo brindan como hechos indiscutibles... Adolph ha dicho que Ampuero nos trae el olor del LSD a la narración peruana, y que ésta es la juventud del presente. Nos preguntamos: ¿es importante esto para el Perú actual? ¿Es esta la juventud que queremos? ¿Es esta la juventud de un país subdesarrollado o es la alienada y deformada por los engañosos símbolos y afectos de un imperialismo y capitalismo que se derrumba frente a la lucha de jóvenes y pueblos de Vietnam, Cuba, Camboya, etc.? La cuestión final será siempre en estos casos tomar posición. Y, por supuesto, la nuestra no es la de Adolph”. (Juan Cristóbal)
“Elemento provocador en un medio carente de estímulos” (José Miguel Oviedo)
“Ampuero es uno de los pocos autores jóvenes que destacan en nuestro medio, no ha pertenecido a ningún grupo literario o movimiento alguno. Se caracteriza como francotirador mafaldista y vegetariano de izquierda, en franco y solitario proceso de ruptura”. (Vladimir Herrera)
“Si no lo leen se pierden una de las mejores lecturas”. (Enrique Verástegui)
... anche oggi
“Hay autores que publican un libro y se los traga el silencio. A veces eso es injusto, pero sucede igual. Hay otros, en cambio, marcados por un sino contrario. Fernando Ampuero, por ejemplo, es sonoro. Su reciente libro, Deliremos juntos – en parte una reedición- nace con suerte; tanta que esta nota, superflua desde que da cuenta de su publicación y que resulta a estas altura un refrito, obstinadamente aparece” ( Reseña de La Crónica)
“La nouvelle Irse por las ramas y el cuento Paren el mundo que acá me bajo constituyen muestras considerables del talento de Ampuero. El protagonista del cuento mencionado posee una complejidad psíquica y moral difícil de plasmar con la solvencia artística lograda por Ampuero. Una encarnación modernísima del nihilismo”. (Ricardo Gonzáles Vigil)
“Irse por las ramas es un festín literario”. (Alex Zisman)
“Desde su primer libro, Deliremos juntos, Ampuero ha sido un tipo de narrador de los que tienen cogidos por alfileres a sus lectores. Siempre, en algún momento, algo va a ocurrir; rasguñando el filo de lo fantástico o dentro del más estricto realismo”. (Javier Arévalo)
“El departamento es un relato de impecable factura”. ( Federico de Cárdenas)
“Expansivo y solar, siempre adolescente, es el libro de cuentos de Fernando Ampuero bajo un título bien stone: Deliremos juntos (1974). Creo que no hay un acercamiento más desenfadado —con aires de marihuana y rock— a la juventud clasemediera de los setenta”. (Jorge Eslava)
“Por el conducto de cuentos como Paren el mundo que acá me bajo, Muchacho de la playa y Ella vino como un recuerdo de ácido (los dos primeros publicados en la edición de 1972, el restante en 1975), ingresaban en nuestra tradición los aullidos del rock, las difíciles torsiones de la psicodelia, el vértigo perpetuo de lo contemporáneo y, trenzado en su contrapunto de descripciones alucinadas y reflexiones en sordina, se iban marcando también las primeras huellas de una estética juvenil que, en la versión de Ampuero y a despecho de cualquier asomo nihilista, aspiraba vivamente a una independencia de índole cosmopolita. De alguna manera, la influencia beatnik, traducida en un apego a los asuntos del descreimiento adolescente y en la práctica de la prosa espontánea, con su carga inherente de irracionalidad, se veía compensada por una necesidad de esclarecimiento racional nacida de – o reforzada por – el carácter perfectamente lógico de otro género que, como apuntamos, Ampuero frecuentaba en esos días: la novela negra. De ese arduo equilibrio nacieron las ficciones más originales de Deliremos juntos: Irse por las ramas y Maida sola, donde las pulsiones del absurdo existencialista, en el primer caso, y del absurdo fantástico, en el segundo caso, son puestas en un férreo ordenamiento y potenciadas por la urgencia de las fuertes estructuras lógicas que organizan ambos textos”.
(Gustavo Faverón).
“Desde Paren el mundo que acá me bajo (1972), la literatura de Fernando Ampuero se presentó bajo el signo del asombro y la inquietud, con un constante cambio de registros y escenarios y tomando tanto del cine de gangsters y policías como de la novela negra y el trhiller, aunque adaptándose siempre a la realidad peruana”. (Alfredo Bryce Echenique)
“Solo a fines de siglo se advierte, entre las direcciones múltiples que toman los nuevos narradores, una mengua en el predominio de la ética sobre la estética, y en el peso de la ideología sobre la libertad creadora. Uno de los adelantados en la adopción de esa libertad, y el más notable sin duda, fue Fernando Ampuero. Pero será difícil encontrar el reconocimiento a su condición precursora no solo en el discurso crítico – esto no desconoce que críticos como Julio Ortega, José Miguel Oviedo, Ricardo Gonzáles Vigil y Gustavo Faveron lo juzgan muy favorablemente –, sino inclusive en la actitud de quienes se beneficiaron con ella. Las motivaciones sobre la falta de consenso sobre el sitio que en la narrativa nacional le corresponde a Ampuero no son solo literarias; podría decirse que son, sobre todo, extraliterarias”. (Abelardo Oquendo)
“Muchos y muy diversos elementos se requieren para formar a un buen narrador: inteligencia y observación, una rica experiencia vital, habilidad para crear historias interesantes y a la vez significativas, una formación literaria que le permita manejar eficientemente el lenguaje y las técnicas narrativas. Son pocos los escritores que logran reunir todos estos elementos y llevarlos hasta sus creaciones, algunos sólo lo consiguen tras una paciente dedicación al género. El periodista y escritor Fernando Ampuero (Lima, 1949) ha ido afinando poco a poco todas estas habilidades en su ya larga trayectoria literaria -iniciada con el libro de relatos Paren el mundo que aquí me bajo (1972)- que ha alcanzado en el campo del cuento un especial éxito, tanto entre los lectores como entre los críticos. Ese éxito se ha visto confirmado con la reciente publicación de Cuentos escogidos (Alfaguara, 1998), libro que forma parte de una prestigiosa colección que reúne a los mejores cuentistas de nuestro continente”. (Javier Ágreda)
“Fernando Ampuero se ha convertido en uno de los escritores peruanos más inquietantes de este fin de siglo, tanto por el talento episódico de sus relatos de empatía como por la calidad de su registro emotivo...La historia de cómo un joven narrador peruano que en 1972 había publicado un fresco libro de bríos y rebeldías, Paren el mundo que acá me bajo (reeditado luego como Deliremos juntos) se transformó en un escritor sutil y complejo, que en Malos modales (1994) y Bicho raro (1996) sorprendió con relatos de altísima calidad, es un proceso que habrá que retrasar, y que tal vez el propio Ampuero podría contar como si se tratara de otro acertijo feliz”. (Julio Ortega)
Monday, April 23, 2007
Wednesday, April 18, 2007
Lo cholo en el Perú
Continúa en abril el exitoso coloquio Lo cholo en el Perú en la Biblioteca Nacional. Cuatro mesas redondas: miércoles 18, jueves 19, martes 24 y miércoles 25, a las 19:00 en la sede San Borja, (avenida De la Poesía 160).
Abril
Racismo, mestizaje y violencia
Miércoles 18: Cholear en el Perú
Abogado Wilfredo Ardito, actor Aristóteles Picho, congresista María Sumire, psicólogo Walter Twanama. Presentación del cortometraje Manan sutiqui, de Álvaro Zavala.
Inauguración de la exposición Racismo, mestizaje y violencia:
Álex Ángeles, Christian Bendayán, Claudia Coca, Roxana Crisólogo, Felipe del Águila, Miguel Lescano, Jorge Miyagui, César Namuche, Natalia Iguiñiz, Alfredo Márquez, Guillermo Quiroz, Herbert Rodríguez, Susana Torres, Ángel Valdez, Marcel Velaochaga.
Jueves 19: Discriminación en el Perú
Psiconalista Jorge Bruce, sociólogo Gonzalo Portocarrero, empresario Máximo San Román, congresista Hilaria Supa. Presentación del cortometraje Bienvenidos al sexto grado, de Efraín Agüero.
Martes 24: Tiempos de miedo, violencia y racismo
Socióloga Narda Henríquez, sociólogo Nelson Manrique, historiadora Claudia Rosas, abogada Raquel Reynoso. Presentación del cortometraje Escuela militar, de Cristian Alarcón.
Miércoles 25: ¿Cómo estamos en el mestizaje en la antropología mundial?
Conferencia del sociólogo Hugo Neira. Comentan: Ex congresista Paulina Arpasi, sociólogo Edmundo Murrugarra, sociólogo. Presentación del cortometraje Carretillas driver, de Fernando Salvador Torres.
***
La Biblioteca Nacional, el Consorcio de Investigación Económica (CIES) y la Coordinadora de Derechos Humanos, unen esfuerzos en el análisis de un flagelo común a toda la sociedad peruana. Con el tema Racismo, mestizaje y violencia, el coloquio Lo cholo en el Perú en su edición de abril busca explicaciones y salidas para la exclusión.
Como el problema se extiende a todos los espacios del Perú, el coloquio invita a personajes de distintas especialidades. El miércoles 18 en el auditorio de la BNP, el día de la inauguración, se presentarán el abogado Wilfredo Ardito, el actor Aristóteles Picho, la congresista María Sumire, y el sociólogo Twanama.
Ese día también se inaugura la muestra de arte homónima al coloquio. Presenta cuadros y esculturas de artistas reconocidos y jóvenes. Participan figuras como Christian Bendayán, Claudia Coca, Natalia Iguiñiz o Alfredo Márquez, entre otros, que desde distintos soportes traen ópticas heterogéneas sobre la identidad y la segregación.
Todos los días tendremos un cortometraje de la serie 5minutos5, selección de videos de breve duración, de directores jóvenes. A lo largo de las primeras tres sesiones se tratarán los problemas de la discriminación en el Perú. Esta exclusión se hizo evidente en la guerra interna, pero el racismo se respira en la vida cotidiana, en todas las clases sociales.
Como cierre, el miércoles 25 el mismo director de la Biblioteca Nacional, Hugo Neira, dará una conferencia sobre el mestizaje en la antropología mundial. Lo comenta Edmundo Murrugarra.
Pareciera que el diálogo cotidiano en el Perú pasa generalmente por el velo del racismo. Nos vemos a través de estereotipos y prejuicios, producto de una sociedad que todavía no se integra. Pero sin pesimismos. Mucho se ha avanzado desde nuestra sociedad colonial y sus clases sociales determinadas por el color de la piel.
En esta nueva reflexión sobre el tema, se parte de un consenso: para poder resolver el racismo, hay que reconocer su existencia e implicancias. Si el racismo ha cogido nuevas formas, la lucha contra éste también debe hacerlo. Todos formamos parte del problema. Todos estamos invitados.
Coloquio Lo cholo en el Perú
Racismo, mestizaje y violencia
19, 24 y 25 de abril, a partir de las 19:00 (hora exacta), en el auditorio de la BNP (avenida De la Poesía 160, San Borja).
Abril
Racismo, mestizaje y violencia
Miércoles 18: Cholear en el Perú
Abogado Wilfredo Ardito, actor Aristóteles Picho, congresista María Sumire, psicólogo Walter Twanama. Presentación del cortometraje Manan sutiqui, de Álvaro Zavala.
Inauguración de la exposición Racismo, mestizaje y violencia:
Álex Ángeles, Christian Bendayán, Claudia Coca, Roxana Crisólogo, Felipe del Águila, Miguel Lescano, Jorge Miyagui, César Namuche, Natalia Iguiñiz, Alfredo Márquez, Guillermo Quiroz, Herbert Rodríguez, Susana Torres, Ángel Valdez, Marcel Velaochaga.
Jueves 19: Discriminación en el Perú
Psiconalista Jorge Bruce, sociólogo Gonzalo Portocarrero, empresario Máximo San Román, congresista Hilaria Supa. Presentación del cortometraje Bienvenidos al sexto grado, de Efraín Agüero.
Martes 24: Tiempos de miedo, violencia y racismo
Socióloga Narda Henríquez, sociólogo Nelson Manrique, historiadora Claudia Rosas, abogada Raquel Reynoso. Presentación del cortometraje Escuela militar, de Cristian Alarcón.
Miércoles 25: ¿Cómo estamos en el mestizaje en la antropología mundial?
Conferencia del sociólogo Hugo Neira. Comentan: Ex congresista Paulina Arpasi, sociólogo Edmundo Murrugarra, sociólogo. Presentación del cortometraje Carretillas driver, de Fernando Salvador Torres.
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La Biblioteca Nacional, el Consorcio de Investigación Económica (CIES) y la Coordinadora de Derechos Humanos, unen esfuerzos en el análisis de un flagelo común a toda la sociedad peruana. Con el tema Racismo, mestizaje y violencia, el coloquio Lo cholo en el Perú en su edición de abril busca explicaciones y salidas para la exclusión.
Como el problema se extiende a todos los espacios del Perú, el coloquio invita a personajes de distintas especialidades. El miércoles 18 en el auditorio de la BNP, el día de la inauguración, se presentarán el abogado Wilfredo Ardito, el actor Aristóteles Picho, la congresista María Sumire, y el sociólogo Twanama.
Ese día también se inaugura la muestra de arte homónima al coloquio. Presenta cuadros y esculturas de artistas reconocidos y jóvenes. Participan figuras como Christian Bendayán, Claudia Coca, Natalia Iguiñiz o Alfredo Márquez, entre otros, que desde distintos soportes traen ópticas heterogéneas sobre la identidad y la segregación.
Todos los días tendremos un cortometraje de la serie 5minutos5, selección de videos de breve duración, de directores jóvenes. A lo largo de las primeras tres sesiones se tratarán los problemas de la discriminación en el Perú. Esta exclusión se hizo evidente en la guerra interna, pero el racismo se respira en la vida cotidiana, en todas las clases sociales.
Como cierre, el miércoles 25 el mismo director de la Biblioteca Nacional, Hugo Neira, dará una conferencia sobre el mestizaje en la antropología mundial. Lo comenta Edmundo Murrugarra.
Pareciera que el diálogo cotidiano en el Perú pasa generalmente por el velo del racismo. Nos vemos a través de estereotipos y prejuicios, producto de una sociedad que todavía no se integra. Pero sin pesimismos. Mucho se ha avanzado desde nuestra sociedad colonial y sus clases sociales determinadas por el color de la piel.
En esta nueva reflexión sobre el tema, se parte de un consenso: para poder resolver el racismo, hay que reconocer su existencia e implicancias. Si el racismo ha cogido nuevas formas, la lucha contra éste también debe hacerlo. Todos formamos parte del problema. Todos estamos invitados.
Coloquio Lo cholo en el Perú
Racismo, mestizaje y violencia
19, 24 y 25 de abril, a partir de las 19:00 (hora exacta), en el auditorio de la BNP (avenida De la Poesía 160, San Borja).
Tuesday, April 17, 2007
Mal Menor
'Es un Buen Técnico'
Por Jaime Bedoya
No es delito ser desgarbado. No es delito caminar arrastrando los pies. No está penado por la ley ser hermano y cómplice moral, navegando con bandera de bobalicón, del extraditable Alberto Fujimori.
Es sábado de Semana Santa por la noche y Santiago Fujimori coge su plato para servirse del buffet all you can eat de La Bistecca. Mientras se levanta, otro comensal se le acerca. Es un adulto joven vistiendo impecable camisa rosada de rayas blancas que ceremoniosamente le quiere agradecer a través de su desaliñada persona todo lo que su hermano Alberto hizo por el Perú. Todo es todo. Es Montesinos, La Cantuta, las firmas falsas, etc. Ni Santiago, ni la hija de su hermano, ni el abogado de su hermano, ni el publicista de su hermano, todos sendos congresistas de la República, tienen cuentas pendientes con la justicia peruana. Por lo contrario, han sido recompensados por el voto y cariño popular tal como le sucede al susodicho señor Fujimori un feriado por la noche.
La historia del país no tiene por qué ser lógica. Digamos que ni siquiera consecuente. Pero en esos segundos en que el hermano de Fujimori camina por un restaurante de San Isidro recibiendo elogios de la pituquería varada en Lima y una libre asociación mental trae a la memoria los momentos estelares de la podredumbre fujimontesinista, la historia del Perú además de ilógica se hace ininteligible. No es delito ser Santiago Fujimori. Pero encontrarse con él un día de guardar es un crimen.
Debe decirse en su descargo, al ver lo que se sirve de comer en cantidades francamente groseras, que su hábito alimenticio esa noche ayuda a darles sentido a los hechos: es sábado de Gloria y Santiago Fujimori come arroz con conchas.
Tampoco es pecado ir a la playa. Menos aún podría ser considerada una falta grave hacerlo vistiendo un conjunto de camisa, bermudas y gorrito rojos. Rafael Rey, numerario de la Obra, alguna vez fredemista, luego fujimorista, ahora ministro aprista y escudero presidencial voluntario, mira el horizonte desde la terraza de una casa en Pulpos un fin de semana de febrero. Todo vestido de rojo, el color de la pasión.
Es una puesta de sol magnífica pero el antiguo vargasllosista y actual alanista parecería de mal humor. Su cara de siempre, en realidad.
Un analista político diría que el gesto es porque está viendo en dicho ocaso el reflejo de su propio horizonte político: una sucesión de lealtades descartables según la conveniencia de la Obra y su pensamiento ultramontano.
Pero lo que diría un analista no necesariamente tiene que ser cierto.
Posiblemente el antiguo aliado de Lourdes Flores y actual asalariado del gobierno de turno estaba solamente viendo el horizonte como mortal que es. Si en ese horizonte aparecía su modesto futuro inmediato –a saber, promover sánguches de anchoveta y reconfirmar su admiración intelectual por Vladimiro Montesinos– ya es problema suyo.
Eso al menos explicaría a cabalidad la perenne cara de estreñimiento. Aún con vista al mar.
Cuando era un joven lector suyo hablar con él era un anhelo simple y claro. Creía en lo que él escribía.
Hace unas semanas que lo tenía al otro lado del teléfono prefería no tener que hablar con él, no en esas circunstancias. No pude hacerle todas las preguntas que debería por propia imposibilidad. Era una mezcla de pesar con una instintiva consideración a lo que en esos momentos percibía de parte suya como fragilidad extrema ante una realidad negada. Y por respeto. La obra de una vida no desaparece de un momento a otro. Aún así su propio autor le prenda un fuego que la mezquindad avivará.
No se ha desperdiciado la oportunidad, más allá de denunciar un yerro innegable, de echar a andar el proverbial aserradero limeño. Lo caído siempre es más fácil de patear. No se mueve. O si lo hace es para exponer más flancos. Lo que está mal está mal y eso no hace más interesante a quien crea que el defecto ajeno equivale a una virtud propia.
No soy su amigo (no chupo con él) y no entiendo lo sucedido. No me interesa defender lo que no acepto, ni pujar por la moraleja ingeniosa ante alguien caído. Solo soy un lector apesadumbrado, pero agradecido por años de lectura originados en el talento, la honestidad y el trabajo de este autor. Y por ello no tengo reparos en decirle a Alfredo Bryce, ahora que la hoguera sigue caliente, que sigo creyendo en sus libros.
En los mejores días del mes a este país lo gobierna Tsun Tzu:
Como regla general, es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo. Captura a sus soldados para conquistarlos y dominarás a sus jefes.
Otros días no menos astutos es Nicolás Maquiavelo quien toma las riendas :
Si puedes matar a tu enemigo, hazlo; si no, hazte amigo suyo.
El resto de días, que son los más, volvemos a ser lo que somos, un amasijo de alianzas por conveniencia. Son días en que la estrategia reclama un estratega. O viceversa. La ausencia de ambos crea un vacío que los fujimoristas llenan haciendo lo que saben hacer: lo ético se subordina a lo técnico1. Mientras, una ciudadanía feble en sus convicciones democráticas se pierde en la confusión habitual. Lo malo vuelve a ser bueno, y bueno es lo que me conviene. Entonces se les hace creer que gobernar pirotécnicamente, planeando en un bienestar económico heredado, es un síntoma de solvencia gestora, además de exclusivo y visionario mérito personal.
Estos últimos días son los días en que gobierna el señor Presidente de la República. Se asiste de un espejo y de colaboradores que lo acompañan en verse reflejado.
1 Entendiéndose por "técnico" el viejo algoritmo de una para ti, dos para mí.
Por Jaime Bedoya
No es delito ser desgarbado. No es delito caminar arrastrando los pies. No está penado por la ley ser hermano y cómplice moral, navegando con bandera de bobalicón, del extraditable Alberto Fujimori.
Es sábado de Semana Santa por la noche y Santiago Fujimori coge su plato para servirse del buffet all you can eat de La Bistecca. Mientras se levanta, otro comensal se le acerca. Es un adulto joven vistiendo impecable camisa rosada de rayas blancas que ceremoniosamente le quiere agradecer a través de su desaliñada persona todo lo que su hermano Alberto hizo por el Perú. Todo es todo. Es Montesinos, La Cantuta, las firmas falsas, etc. Ni Santiago, ni la hija de su hermano, ni el abogado de su hermano, ni el publicista de su hermano, todos sendos congresistas de la República, tienen cuentas pendientes con la justicia peruana. Por lo contrario, han sido recompensados por el voto y cariño popular tal como le sucede al susodicho señor Fujimori un feriado por la noche.
La historia del país no tiene por qué ser lógica. Digamos que ni siquiera consecuente. Pero en esos segundos en que el hermano de Fujimori camina por un restaurante de San Isidro recibiendo elogios de la pituquería varada en Lima y una libre asociación mental trae a la memoria los momentos estelares de la podredumbre fujimontesinista, la historia del Perú además de ilógica se hace ininteligible. No es delito ser Santiago Fujimori. Pero encontrarse con él un día de guardar es un crimen.
Debe decirse en su descargo, al ver lo que se sirve de comer en cantidades francamente groseras, que su hábito alimenticio esa noche ayuda a darles sentido a los hechos: es sábado de Gloria y Santiago Fujimori come arroz con conchas.
Tampoco es pecado ir a la playa. Menos aún podría ser considerada una falta grave hacerlo vistiendo un conjunto de camisa, bermudas y gorrito rojos. Rafael Rey, numerario de la Obra, alguna vez fredemista, luego fujimorista, ahora ministro aprista y escudero presidencial voluntario, mira el horizonte desde la terraza de una casa en Pulpos un fin de semana de febrero. Todo vestido de rojo, el color de la pasión.
Es una puesta de sol magnífica pero el antiguo vargasllosista y actual alanista parecería de mal humor. Su cara de siempre, en realidad.
Un analista político diría que el gesto es porque está viendo en dicho ocaso el reflejo de su propio horizonte político: una sucesión de lealtades descartables según la conveniencia de la Obra y su pensamiento ultramontano.
Pero lo que diría un analista no necesariamente tiene que ser cierto.
Posiblemente el antiguo aliado de Lourdes Flores y actual asalariado del gobierno de turno estaba solamente viendo el horizonte como mortal que es. Si en ese horizonte aparecía su modesto futuro inmediato –a saber, promover sánguches de anchoveta y reconfirmar su admiración intelectual por Vladimiro Montesinos– ya es problema suyo.
Eso al menos explicaría a cabalidad la perenne cara de estreñimiento. Aún con vista al mar.
Cuando era un joven lector suyo hablar con él era un anhelo simple y claro. Creía en lo que él escribía.
Hace unas semanas que lo tenía al otro lado del teléfono prefería no tener que hablar con él, no en esas circunstancias. No pude hacerle todas las preguntas que debería por propia imposibilidad. Era una mezcla de pesar con una instintiva consideración a lo que en esos momentos percibía de parte suya como fragilidad extrema ante una realidad negada. Y por respeto. La obra de una vida no desaparece de un momento a otro. Aún así su propio autor le prenda un fuego que la mezquindad avivará.
No se ha desperdiciado la oportunidad, más allá de denunciar un yerro innegable, de echar a andar el proverbial aserradero limeño. Lo caído siempre es más fácil de patear. No se mueve. O si lo hace es para exponer más flancos. Lo que está mal está mal y eso no hace más interesante a quien crea que el defecto ajeno equivale a una virtud propia.
No soy su amigo (no chupo con él) y no entiendo lo sucedido. No me interesa defender lo que no acepto, ni pujar por la moraleja ingeniosa ante alguien caído. Solo soy un lector apesadumbrado, pero agradecido por años de lectura originados en el talento, la honestidad y el trabajo de este autor. Y por ello no tengo reparos en decirle a Alfredo Bryce, ahora que la hoguera sigue caliente, que sigo creyendo en sus libros.
En los mejores días del mes a este país lo gobierna Tsun Tzu:
Como regla general, es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo. Captura a sus soldados para conquistarlos y dominarás a sus jefes.
Otros días no menos astutos es Nicolás Maquiavelo quien toma las riendas :
Si puedes matar a tu enemigo, hazlo; si no, hazte amigo suyo.
El resto de días, que son los más, volvemos a ser lo que somos, un amasijo de alianzas por conveniencia. Son días en que la estrategia reclama un estratega. O viceversa. La ausencia de ambos crea un vacío que los fujimoristas llenan haciendo lo que saben hacer: lo ético se subordina a lo técnico1. Mientras, una ciudadanía feble en sus convicciones democráticas se pierde en la confusión habitual. Lo malo vuelve a ser bueno, y bueno es lo que me conviene. Entonces se les hace creer que gobernar pirotécnicamente, planeando en un bienestar económico heredado, es un síntoma de solvencia gestora, además de exclusivo y visionario mérito personal.
Estos últimos días son los días en que gobierna el señor Presidente de la República. Se asiste de un espejo y de colaboradores que lo acompañan en verse reflejado.
1 Entendiéndose por "técnico" el viejo algoritmo de una para ti, dos para mí.
Wednesday, April 11, 2007
Muchacha del setenta
Por Paolo de Lima
Primera muchacha (Art. Lautrec / Ediciones, julio 1997) es el sugerente título del más reciente libro que Jorge Pimentel (Lima, 1944), destacado integrante y uno de los artífices del grupo poético Hora Zero, ha ofrecido para su publicación. El poeta mantiene aún, celosamente inéditos, otros conjuntos de poemas. Algunos de ellos son Jardín de uñas, Persecución y muerte del Conde Ernesto de Lerchenfeld, Punto neutro, Férulas y frondas, entre otros.
El lenguaje empleado en Primera muchacha tiene como punto de partida "Muerte natural", uno de los poemas más antologados de Pimentel (escrito entre 1973-74), y que el autor incluyó en su tercer libro Palomino (1983).
La primera parte de Primera muchacha está conformada casi en su totalidad por los versos de dicho poema, aunque su composición ha variado (es ahora un poema en prosa sin signos de puntuación). La diferencia es que al yo poético de "Muerte…", el cual se encuentra "como siempre triste, como siempre perdido", pero igualmente "tratando de entender lo que pasaba", -o "algo" según la versión de Primera muchacha- Pimentel agrega esta misteriosa chica que podríamos caracterizar como símbolo de la vida y la pureza, la redención en medio del caos y la confusión. Un símbolo importante pues varía considerablemente el tono de un texto a otro: en lugar de ese final abatido de "Muerte natural": "he perdido toda lucidez para escribir", el autor suspende ahora el desenlace de su canto con un "sin embargo" que deja en suspenso la historia del libro.
Por lo demás Primera muchacha se sitúa dentro del proceso poético que Pimentel empezara con Ave soul (su segundo libro de poemas publicado en 1973) pero con atisbos del ritmo vertiginoso, de la velocidad y fuerza de lenguaje que desarrollaría posteriormente en un poemario publicado en 1992 pero que, según se dice en el pie de imprenta del mismo, se empezó a escribir en 1975: el alucinante Tromba de agosto: "de los filamentos de la noche donde me desangro o sangran mis sueños lo que amo lo que deseo lo que mantengo oculto lo que no dije lo que me está sucediendo lo que me pasa lo que es mío lo que me pertenece por dolor por dolor" (pág 26). Y si apuntamos que Primera muchacha fue escrito en 1974 tenemos que los poemarios que en el transcurso de la presenta década [del noventa] ha publicado este autor, se han gestado y hecho escritura entre 1973-75. Lo que nos llevar a afirmar que estamos asistiendo al proceso creador quizá más fructífero de Pimentel: cuando se encontraba alrededor de sus treinta años de edad.
Sin embargo, nunca está de más preguntarse si estos dos últimos libros, ofrecidos al público en 1992 y 1997, no sufrieron cambios y modificaciones desde su escritura inicial en 1975 y 1974. Porque de "Muerte natural" a Primera…, ya lo hemos señalado, en una primera lectura (como ésta) los cambios son ostensibles. Aunque en este caso se deba a que su autor, según él mismo nos revelara, "mató" ese texto primigenio para darle una nueva y transfigurada vida en Primera muchacha.
Primera muchacha (Art. Lautrec / Ediciones, julio 1997) es el sugerente título del más reciente libro que Jorge Pimentel (Lima, 1944), destacado integrante y uno de los artífices del grupo poético Hora Zero, ha ofrecido para su publicación. El poeta mantiene aún, celosamente inéditos, otros conjuntos de poemas. Algunos de ellos son Jardín de uñas, Persecución y muerte del Conde Ernesto de Lerchenfeld, Punto neutro, Férulas y frondas, entre otros.
El lenguaje empleado en Primera muchacha tiene como punto de partida "Muerte natural", uno de los poemas más antologados de Pimentel (escrito entre 1973-74), y que el autor incluyó en su tercer libro Palomino (1983).
La primera parte de Primera muchacha está conformada casi en su totalidad por los versos de dicho poema, aunque su composición ha variado (es ahora un poema en prosa sin signos de puntuación). La diferencia es que al yo poético de "Muerte…", el cual se encuentra "como siempre triste, como siempre perdido", pero igualmente "tratando de entender lo que pasaba", -o "algo" según la versión de Primera muchacha- Pimentel agrega esta misteriosa chica que podríamos caracterizar como símbolo de la vida y la pureza, la redención en medio del caos y la confusión. Un símbolo importante pues varía considerablemente el tono de un texto a otro: en lugar de ese final abatido de "Muerte natural": "he perdido toda lucidez para escribir", el autor suspende ahora el desenlace de su canto con un "sin embargo" que deja en suspenso la historia del libro.
Por lo demás Primera muchacha se sitúa dentro del proceso poético que Pimentel empezara con Ave soul (su segundo libro de poemas publicado en 1973) pero con atisbos del ritmo vertiginoso, de la velocidad y fuerza de lenguaje que desarrollaría posteriormente en un poemario publicado en 1992 pero que, según se dice en el pie de imprenta del mismo, se empezó a escribir en 1975: el alucinante Tromba de agosto: "de los filamentos de la noche donde me desangro o sangran mis sueños lo que amo lo que deseo lo que mantengo oculto lo que no dije lo que me está sucediendo lo que me pasa lo que es mío lo que me pertenece por dolor por dolor" (pág 26). Y si apuntamos que Primera muchacha fue escrito en 1974 tenemos que los poemarios que en el transcurso de la presenta década [del noventa] ha publicado este autor, se han gestado y hecho escritura entre 1973-75. Lo que nos llevar a afirmar que estamos asistiendo al proceso creador quizá más fructífero de Pimentel: cuando se encontraba alrededor de sus treinta años de edad.
Sin embargo, nunca está de más preguntarse si estos dos últimos libros, ofrecidos al público en 1992 y 1997, no sufrieron cambios y modificaciones desde su escritura inicial en 1975 y 1974. Porque de "Muerte natural" a Primera…, ya lo hemos señalado, en una primera lectura (como ésta) los cambios son ostensibles. Aunque en este caso se deba a que su autor, según él mismo nos revelara, "mató" ese texto primigenio para darle una nueva y transfigurada vida en Primera muchacha.
Tuesday, April 10, 2007
Poetas en el Huáscar
Por Giovanna Pollarolo
¿Qué hacen los poetas peruanos leyendo en el Huáscar? en la pregunta, formulada por más de un comentarista, columnista, periodista y hasta en dos caricaturas de Heduardo, está implícito el rechazo y quizá hasta la vergüenza que muchos sienten ante la imagen de los poetas invitados a Chile subiendo a la cubierta del Huáscar "que era nuestro y que ellos, los chilenos, nos arrebataron". Como se sabe, los poetas han respondido a la pregunta de diferentes maneras. Desde el difícil lugar de quien está en contra de los nacionalismos, patrioterismos y revanchismos pero consciente de que no es lo mismo, "para una peruana" leer en una plaza o en un teatro de Valdivia, Talcahuano o Temuco, que en la cubierta del Huáscar, Rocío Silva Santisteban rechazó la invitación. Para la poeta, el Huáscar es "un espacio simbólicamente denso", y a pesar de su intención "de cruzar fronteras o, mejor, de borrarlas", no puedo, afirma, "dejar de percibirme a mí misma como parte de esta comunidad nacional afrentada".
Los tres poetas que estarán leyendo hoy sábado a las 12 del día, Rodolfo Hinostroza, Doris Moromisato y Miguel Ángel Zapata, explican su decisión con distintos argumentos. Para Hinostroza, los poetas "vamos a exorcizar los fantasmas de la guerra que todavía están rondando por ahí y traban la comunicación entre los pueblos", en tanto que Zapata afirma "Yo no tengo ningún problema en leer a bordo del Huáscar o en el Morro de Arica, pero como peruano sí diría, antes de leer mis poemas, que el Huáscar debe volver al Perú, así como los más de 50 mil libros que se llevaron de la Biblioteca Nacional de Lima durante la ocupación". Doris Moromisato apela, por el contrario, a ignorar los viejos odios: "El Huáscar es un símbolo como leer poesía también lo es. Nada malo puede surgir de este recital, es más bien un gesto de construcción antes que de provocación. Soy hija de inmigrantes y mi forma de construir la identidad peruana y latinoamericana fue amando y no odiando lo que sus habitantes amaron, no lo que odiaron".
Encuentro en "Mirada zurda", (el blog de Paolo de Lima contiene, si no todo, gran parte de lo que se ha escrito sobre este tema) la columna de Rolando Breña, el ex congresista de Izquierda Unida, una suerte de síntesis de los viejos odios y heridas no curadas. Nuestras relaciones con Chile, afirma, no podrán ser cordiales por mucho tiempo, "conspiran en contra los traumas de la Guerra del Pacífico en la que el país sureño mostró innegable carácter expansionista, agresivo, guerrista, depredador". Pero no solo es el pasado, también el Chile de hoy, en las esferas oficiales, nos agrede, "como es comprobable cada día, desde los problemas fronterizos hasta la apropiación de productos y marcas". Y claro, entonces pensamos en el pisco, en el suspiro a la limeña sin olvidar el Huáscar ni el Morro de Arica.
En este contexto, el que discutamos si los poetas peruanos hicieron bien o mal subiendo a la cubierta del Huáscar, nuestro bien perdido; si leyeron bien o mal, si estuvieron a la altura de las circunstancias y le hicieron los honores al símbolo, etc. tal vez sea una discusión más creativa y liberadora que seguir insistiendo en los viejos resentimientos y afanes revanchistas.
¿Qué hacen los poetas peruanos leyendo en el Huáscar? en la pregunta, formulada por más de un comentarista, columnista, periodista y hasta en dos caricaturas de Heduardo, está implícito el rechazo y quizá hasta la vergüenza que muchos sienten ante la imagen de los poetas invitados a Chile subiendo a la cubierta del Huáscar "que era nuestro y que ellos, los chilenos, nos arrebataron". Como se sabe, los poetas han respondido a la pregunta de diferentes maneras. Desde el difícil lugar de quien está en contra de los nacionalismos, patrioterismos y revanchismos pero consciente de que no es lo mismo, "para una peruana" leer en una plaza o en un teatro de Valdivia, Talcahuano o Temuco, que en la cubierta del Huáscar, Rocío Silva Santisteban rechazó la invitación. Para la poeta, el Huáscar es "un espacio simbólicamente denso", y a pesar de su intención "de cruzar fronteras o, mejor, de borrarlas", no puedo, afirma, "dejar de percibirme a mí misma como parte de esta comunidad nacional afrentada".
Los tres poetas que estarán leyendo hoy sábado a las 12 del día, Rodolfo Hinostroza, Doris Moromisato y Miguel Ángel Zapata, explican su decisión con distintos argumentos. Para Hinostroza, los poetas "vamos a exorcizar los fantasmas de la guerra que todavía están rondando por ahí y traban la comunicación entre los pueblos", en tanto que Zapata afirma "Yo no tengo ningún problema en leer a bordo del Huáscar o en el Morro de Arica, pero como peruano sí diría, antes de leer mis poemas, que el Huáscar debe volver al Perú, así como los más de 50 mil libros que se llevaron de la Biblioteca Nacional de Lima durante la ocupación". Doris Moromisato apela, por el contrario, a ignorar los viejos odios: "El Huáscar es un símbolo como leer poesía también lo es. Nada malo puede surgir de este recital, es más bien un gesto de construcción antes que de provocación. Soy hija de inmigrantes y mi forma de construir la identidad peruana y latinoamericana fue amando y no odiando lo que sus habitantes amaron, no lo que odiaron".
Encuentro en "Mirada zurda", (el blog de Paolo de Lima contiene, si no todo, gran parte de lo que se ha escrito sobre este tema) la columna de Rolando Breña, el ex congresista de Izquierda Unida, una suerte de síntesis de los viejos odios y heridas no curadas. Nuestras relaciones con Chile, afirma, no podrán ser cordiales por mucho tiempo, "conspiran en contra los traumas de la Guerra del Pacífico en la que el país sureño mostró innegable carácter expansionista, agresivo, guerrista, depredador". Pero no solo es el pasado, también el Chile de hoy, en las esferas oficiales, nos agrede, "como es comprobable cada día, desde los problemas fronterizos hasta la apropiación de productos y marcas". Y claro, entonces pensamos en el pisco, en el suspiro a la limeña sin olvidar el Huáscar ni el Morro de Arica.
En este contexto, el que discutamos si los poetas peruanos hicieron bien o mal subiendo a la cubierta del Huáscar, nuestro bien perdido; si leyeron bien o mal, si estuvieron a la altura de las circunstancias y le hicieron los honores al símbolo, etc. tal vez sea una discusión más creativa y liberadora que seguir insistiendo en los viejos resentimientos y afanes revanchistas.
Saturday, April 07, 2007
Psicoanálisis del Plagio
Cultural: Plagio e impunidad nacional en el diván de Matilde CaplanskyPor Jerónimo Pimentel
Un número cada vez más sorprendente de ilustres de las letras peruanas, donde figuran Rafo León, Alfredo Bryce y Alonso Cueto, ha sido acusado de plagio recientemente, tal vez la peor falta en la que puede caer un intelectual. Más allá de la particularidad de los casos (y de la variabilidad de los descargos), llama la atención que ante el develamiento de los mismos la responsabilidad de los autores haya sido siempre minimizada (salvo en el caso de León, quien ha sido hidalgo al reconocer su error, ver Caretas 1954). En tiempos en los que la productividad, un valor más corporativo que individual, es una exigencia autoimpuesta en algunos escritores que funcionan como franquicias, es válido preguntarse qué le está pasando a quienes para muchos son el reducto moral de la sociedad, porque han empezado a emparentarse con lo peor de ella: los políticos. La sicoanalista Matilde Caplansky ofrece luces sobre la impunidad como maligno homogenizante social.
¿Qué consecuencias cree que tendrán para el Perú los últimos escándalos de plagio?
¿Qué consecuencias cree que tendrán para el Perú los últimos escándalos de plagio?
Creo que ninguna. Somos muy frívolos. Para el chisme de un ratito, perfecto, pero para la reflexión no nos damos tiempo. No tenemos hábitos de reflexión más serios.
¿Qué es lo que tiene que pasarle a un escritor psicológicamente para que decida cometer un plagio, más aún, asumiendo que no le falta talento?
Siento que como peruanos ellos también sufren de lo que llamo "el factor impunidad". Es decir, el "todo vale", "el más péndex es el mejor", "puedo hacer lo que me da la gana porque soy bien macho", etcétera. Es patético.
¿Sugiere que hay un componente masculino en el hecho de plagiar?
Casi. Hay más perversiones en hombres que en mujeres según las estadísticas clínicas, y creo que las mujeres son menos propensas al plagio en concreto. Daría para hablar de lo que la cultura le permite a la mujer como "plagio permanente", por ejemplo, en la moda, los modales, la "seudo femineidad", el maquillaje, etc. Pero ya sería otro tema.
¿Qué psicopatías pueden explicar el plagio?
Básicamente que el sujeto "cree" que no es malo, ni punible, ni grave porque nadie va a decir nada ¡nunca!, o lo que es peor, ¡que nadie se va a percatar del delito!
¿Pero en qué marco específico se encuentra? ¿Está dentro de la mitomanía? ¿La depresión?
El marco es la psicopatía para algunos llamada sociopatía.
¿Es posible que haya un goce en este tipo de trasgresión? Digamos, de la misma forma en la que plagiar en un colegio puede tener de travesura en un niño.
Es muy posible. Aun cuando la travesura de un niño no es tan grave como el plagio de un adulto, en los niños encontramos más "moral", o si se quiere, sentimientos de culpa. Me pregunto si estos adultos la tienen. Yo diría que no tanto o quizás nada.
¿Se puede decir que el plagio es al intelectual lo que la corrupción al político?
Yo diría enfáticamente que sí, son iguales. Para mí sufren de la misma enfermedad nacional llamada "síndrome de impunidad".
Probablemente sea el modelo francés del intelectual y artista el que impele a un escritor a opinar de casi cualquier tema. ¿Este imperativo termina siendo pernicioso?
Yo creo que sí. La "erudición enciclopédica" es falsa en esta época, y además favorece la saturación del escritor-intelectual, al convertirlo en un sabelotodo presente en todo ámbito y disciplina. Obviamente pueden opinar, pero no sé si es bueno que lo hagan sobre toda materia.
¿En estos tiempos se puede decir que el literato tiene una responsabilidad con la sociedad?
Una responsabilidad insoslayable, sin lugar a dudas, lo cual no lo obliga a escribir sobre todo y todo el tiempo.
¿Ha llegado el momento en que los escritores, en tanto firmas comerciales, son más laxos éticamente y se permiten ilícitos con tal de cumplir sus compromisos?
Posiblemente están más expuestos a la tentación y al "pecado", algunos por lo menos, aunque no sé si también tiene que ver con el monto de banalización y narcisismo que tenga cada quien. No me imagino a Giovanni Sartori, Saramago o al mismo Gabo haciendo esas concesiones. Pero en fin, el hombre y la carne son débiles.
..............
Soluciones originales
Más allá de las nunca deleznables advertencias, obligatorias en la primera clase de cada curso dictado en la Pontifica Universidad Católica del Perú, dicho centro de estudios está probando a manera experimental el software Turnitin, que permite comparar trabajos entre sí para detectar contenidos que no sean originales, así como con el resto de estudios publicados en Internet (incluyendo prensa). Turnitin es una de las opciones preferidas por las universidades más prestigiosas del mundo para contrarrestar un problema harto extendido en los claustros académicos: actualmente el programa revisa los escritos de casi 10 millones de estudiantes de 90 países. La opción para las casas editoriales del mundo es el programa Ithenticate, ofrecido por la misma empresa.
Wednesday, April 04, 2007
El Huáscar: Versos a Bordo
Reflota la Covadonga
Debate: Canjear la cañonera chilena por el monitor Huáscar. Una propuesta que agita las aguasPor Carlos Cabanillas
La idea creció como una bola de nieve en 1999 (ver CARETAS 1583), cuando corrió el rumor de que el retorno del Huáscar había sido parte de las negociaciones del 29. Algunos congresistas impulsarían la idea y, con los años, el tema fue acogido por la prensa etnocacerista. Pero la idea original emergió casi al hundirse la misma goleta, siempre revoloteando las mentes de peruanos y chilenos: reflotar la Covadonga.
Según el fallecido Rómulo Rubatto Suárez, autor del libro sobre la ocupación chilena Arde Lima, la primera quincena de febrero –tras la toma de la capital– los buzos de la armada invasora inspeccionaron el fondo marino para reflotarla. En 1886, tras la retirada de los chilenos, Miguel Iglesias ordenó bucear donde la Covadonga una vez más. Las autoridades peruanas también pidieron bucear en Chancay en 1948 y en 1951, año en que rescatan dos cañones de la goleta. En 1987, el alcalde de Chancay de entonces, Torres Málaga, propone reflotarla y convertirla en museo. En el 94, a raíz de un documental para Canal 4, la idea de rescatarla regresa a la prensa. Según la Historia, los otros buques chilenos tuvieron un final deshonroso (el Matías Cousiño de carbonero, el Cochrane como chatarra). Según los códigos de guerra, lo ganado en batalla no se devuelve. Como prueba hay fusiles, morteros y banderas ecuatorianas de la guerra del 41 en la fortaleza del Real Felipe. El contralmirante Fernando Casaretto Alvarado, Director del Museo Naval del Perú, aborda el tema con suspicacia. Casaretto, quien fue entrevistado por el equipo documental de ‘Epopeya’, discrepa.
–Pensar que puede haber un trueque entre la Covadonga y el Huáscar es ofender la memoria de Grau.
–¿Incluso si ofrecemos la Covadonga y el Loa juntos?
Según el fallecido Rómulo Rubatto Suárez, autor del libro sobre la ocupación chilena Arde Lima, la primera quincena de febrero –tras la toma de la capital– los buzos de la armada invasora inspeccionaron el fondo marino para reflotarla. En 1886, tras la retirada de los chilenos, Miguel Iglesias ordenó bucear donde la Covadonga una vez más. Las autoridades peruanas también pidieron bucear en Chancay en 1948 y en 1951, año en que rescatan dos cañones de la goleta. En 1987, el alcalde de Chancay de entonces, Torres Málaga, propone reflotarla y convertirla en museo. En el 94, a raíz de un documental para Canal 4, la idea de rescatarla regresa a la prensa. Según la Historia, los otros buques chilenos tuvieron un final deshonroso (el Matías Cousiño de carbonero, el Cochrane como chatarra). Según los códigos de guerra, lo ganado en batalla no se devuelve. Como prueba hay fusiles, morteros y banderas ecuatorianas de la guerra del 41 en la fortaleza del Real Felipe. El contralmirante Fernando Casaretto Alvarado, Director del Museo Naval del Perú, aborda el tema con suspicacia. Casaretto, quien fue entrevistado por el equipo documental de ‘Epopeya’, discrepa.
–Pensar que puede haber un trueque entre la Covadonga y el Huáscar es ofender la memoria de Grau.
–¿Incluso si ofrecemos la Covadonga y el Loa juntos?
–No hay punto de comparación. Los mismos chilenos se llenarían la boca diciendo que estamos ofendiendo la memoria del Almirante.
El recorrido por el museo prosigue. Un óleo recién restaurado de Miguel Grau, un sudario con la bandera chilena, y la cristalería y porcelana de la Covadonga. “Curiosamente, es lo que se mantiene mejor conservado”, comenta Casaretto. El Museo Naval del Perú conserva un cañón y el portaestandarte de la Covadonga. En Chancay reposan el ancla, 20 metros de cadena y una parte de otro cañón. No existen partes del Loa en el museo. “Fue menos importante”, acota el contralmirante. Para él, no hay malicia en los poetas chilenos que organizaron la lectura sobre el Huáscar. Hay, más bien, una genuina intención pacífica de acercamiento. Sin embargo, comparte la opinión de la poeta Rocío Silva Santisteban: el Huáscar es un lugar muy cargado simbólicamente hablando como para leer poesía.
Según entusiastas promotores del canje de trofeos de guerra, el reflotamiento de la cañonera costaría cerca de 2 millones de dólares. La refacción, 1.5. El grueso total –según afanosos libelistas, nacionalistas y spammers– arroja la suma de 4 millones de dólares. Reflotar el Loa costaría un monto similar. Para algunos, una bicoca al contrastarla con el superávit de autoestima que se le inyectaría al peruano. Para los más coherentes, reflotar un resentimiento sería un disparate. La goleta fue hundida el 13 de septiembre de 1880 en el mar de Chancay, mientras izaba una embarcación de víveres que encontró a la deriva. Así mueren su comandante Pablo Ferrari y 32 hombres de su tripulación. Los pescadores peruanos, indignados de que el buque chileno haya acribillado a los náufragos peruanos del Independencia en el Combate de Iquique y, posteriormente, de que bloqueara el puerto de Chancay, optaron por una táctica no convencional. Lo hundieron mediante una carga de TNT camuflada entre víveres, en la bodega de una inofensiva embarcación. El ingenio antes que la fuerza. La Covadonga se fue a pique y murieron 94 marinos. Así se desbloqueó el puerto de Chancay. De manera similar fue hundido el Loa, 7 millas al norte del Callao. La embarcación cargada de víveres explotó al ser enganchada por el buque.
El documental ‘Epopeya’ y la lectura de poemas sobre el Huáscar retrotrajeron la eterna pregunta: ¿cuál debería ser el destino del Huáscar?
–El deseo de Pedro Gárezon, último comandante del monitor Huáscar, fue hundir la nave abriendo las válvulas del blindado. ¿Pediría que se respete su voluntad?
El recorrido por el museo prosigue. Un óleo recién restaurado de Miguel Grau, un sudario con la bandera chilena, y la cristalería y porcelana de la Covadonga. “Curiosamente, es lo que se mantiene mejor conservado”, comenta Casaretto. El Museo Naval del Perú conserva un cañón y el portaestandarte de la Covadonga. En Chancay reposan el ancla, 20 metros de cadena y una parte de otro cañón. No existen partes del Loa en el museo. “Fue menos importante”, acota el contralmirante. Para él, no hay malicia en los poetas chilenos que organizaron la lectura sobre el Huáscar. Hay, más bien, una genuina intención pacífica de acercamiento. Sin embargo, comparte la opinión de la poeta Rocío Silva Santisteban: el Huáscar es un lugar muy cargado simbólicamente hablando como para leer poesía.
Según entusiastas promotores del canje de trofeos de guerra, el reflotamiento de la cañonera costaría cerca de 2 millones de dólares. La refacción, 1.5. El grueso total –según afanosos libelistas, nacionalistas y spammers– arroja la suma de 4 millones de dólares. Reflotar el Loa costaría un monto similar. Para algunos, una bicoca al contrastarla con el superávit de autoestima que se le inyectaría al peruano. Para los más coherentes, reflotar un resentimiento sería un disparate. La goleta fue hundida el 13 de septiembre de 1880 en el mar de Chancay, mientras izaba una embarcación de víveres que encontró a la deriva. Así mueren su comandante Pablo Ferrari y 32 hombres de su tripulación. Los pescadores peruanos, indignados de que el buque chileno haya acribillado a los náufragos peruanos del Independencia en el Combate de Iquique y, posteriormente, de que bloqueara el puerto de Chancay, optaron por una táctica no convencional. Lo hundieron mediante una carga de TNT camuflada entre víveres, en la bodega de una inofensiva embarcación. El ingenio antes que la fuerza. La Covadonga se fue a pique y murieron 94 marinos. Así se desbloqueó el puerto de Chancay. De manera similar fue hundido el Loa, 7 millas al norte del Callao. La embarcación cargada de víveres explotó al ser enganchada por el buque.
El documental ‘Epopeya’ y la lectura de poemas sobre el Huáscar retrotrajeron la eterna pregunta: ¿cuál debería ser el destino del Huáscar?
–El deseo de Pedro Gárezon, último comandante del monitor Huáscar, fue hundir la nave abriendo las válvulas del blindado. ¿Pediría que se respete su voluntad?
–Eso lo decide Gárezon mientras el buque era peruano. Pero al caer en manos chilenas, la espiritualidad nacional se perdió. Luego, el Huáscar fue usado por los chilenos para combatirnos.
–Y cambiaron muchas de sus partes. Poco queda del Huáscar peruano.
–Y cambiaron muchas de sus partes. Poco queda del Huáscar peruano.
–Prefiero quedarme con la voluntad del almirante Grau. Él dijo que si el Huáscar no regresaba triunfante al Callao, él tampoco regresaría. Hay que respetar ese deseo.
La Covadonga Hoy
La cañonera “Virgen de Covadonga” –o lo que queda de ella– se encuentra fondeada entre los 17.5 y 20 m. de profundidad del mar de Chancay, sobre un fondo de arena semidura. Exactamente en las coordenadas 11º 34’ 23’’ Latitud S y 007º 16’ 56’’ Longitud O. Las corrientes de la zona son regulares, con visibilidad promedio de 1 a 2 m en época de veda. La cañonera tiene un aproximado de 50 m. de eslora y 8 m de manga. Un tercio de ella se encuentra enarenada. La quilla parece estar completa, salvo en su unión con la popa seccionada. En un área de 160 m a la redonda se encuentran algunas piezas pertenecientes al naufragio. (Información y croquis de La Covadonga. Símbolo y trofeo. 1996. Rómulo Rubatto Suárez)
En la foto: Contralmirante Casaretto apuntando al portaestandarte de la Covadonga, con 'estrella solitaria' chilena y todo. [Leyenda de Caretas]
Monday, April 02, 2007
Cuarto Congreso Internacional de Peruanistas en el Extranjero
Cuarto Congreso Internacional de Peruanistas
en el Extranjero
25 al 27 de abril del 2007
Centro Cultural Estación Mapocho
Santiago de Chile
Programa
Acto previo (Martes 24 de abril)
Salón Centenario
19:00 pm: Inauguración de la muestra de pintura de Borka Sattler, “Evocación”.
Miércoles 25 de abril
Sala Camilo Mori:
8:45–9.15: Inscripciones
9:15-10:00: Ceremonia de inauguración.
10:00-11.00: Conferencia magistral: Dr. Lautaro Núñez, “El porqué de la peruanística. Una visión desde Chile”.
11:00: Café
11:15–13:00.
Sala Pedro de la Barra:
Panel 1: Relaciones transculturales entre el Viejo y el Nuevo Mundo: crónicas del Virrey Toledo. Moderador: José Antonio Mazzotti.
• Esperanza López Parada (Universidad Complutense de Madrid): “Desatinos, errores, olvidos y oralidad según Cristóbal de Molina”.
• Paloma Jiménez del Campo (Universidad Complutense de Madrid): “Publicar o traducir crónica andina: avatares editoriales de Fábulas y ritos de los incas”.
• Evangelina Soltero Sánchez (Universidad Complutense de Madrid): “Los sermones y los catecismos de la retórica cristiana en Cristóbal de Molina”.
Sala Acario Cotapos
Panel 10: La narrativa de Oswaldo Reynoso. Mesa redonda.
• Pedro Lemebel (Escritor)
• José Luis Falconí (Harvard University)
• Giancarlo Stagnaro (Diario El Peruano)
• Oswaldo Reynoso (Escritor)
Sala Camilo Mori
Panel 20: Aspectos de la Independencia e inicios de la República. Moderadora: Margarita Guerra.
• Elizabeth Hernández García (Universidad de Piura): “¿Convicción patriota o estrategia de supervivencia? La polémica actuación del último Marqués de Salinas frente a la independencia del Perú (1785-1839)”.
• Pablo Ortemberg (École des Hautes Etudes en Sciences Sociales, París): “Bernardo Monteagudo y su expatriación de la memoria canónica peruana: demonización de un prócer peruano que no fue”.
• María Inés Valdivia (Universidad Nacional Federico Villarreal): “Liberalismo social, heterodoxia religiosa y patria grande: la presencia de los chilenos Francisco y Manuel Bilbao en el Perú (1851–1855)”.
• Margarita Guerra (Pontificia Universidad Católica del Perú): “Relación liberal peruano chilena entre 1850 y 1860: los Gálvez y los Bilbao”.
13:00: Almuerzo
14:30 – 16:30:
Sala Pedro de la Barra:
Panel 2: Nuevas aproximaciones a Guaman Poma de Ayala. Moderador: Christian Fernández.
• Hidefuji Someda (Universidad de Estudios Extranjeros de Osaka): “Métodos para sobrevivir la dominación española: el caso del ‘curaca Guaman Poma’”.
• Víctor Velezmoro Montes (Universidad de Piura): “Una mirada a las acuarelas del manuscrito Murúa 1590 y su relación con el arte de Felipe Guaman Poma de Ayala”.
• Roberto Viereck (Queens University): “La ‘autosuficiencia’ de los dibujos de Felipe Guaman Poma”.
Sala Acario Cotapos
Panel 11: El legado teórico e institucional de Antonio Cornejo Polar. Moderadora: Rocío Ferreira.
• Rocío Ferreira (De Paul University)
• Raúl Bueno (Dartmouth College)
• Nelson Osorio (Universidad de Santiago de Chile)
• Grínor Rojo (Universidad de Chile): “El deslinde post de Antonio Cornejo Polar”.
Sala Camilo Mori:
Panel 21: Género e incesto. Moderador: Takahiro Kato.
• María Fernández-Babineaux (Texas A&M University-Commerce): “El discurso ambulante travesti en Lima”.
• Takahiro Kato (Universidad de Nanzan, Japón): “Qarqaria en el mundo andino: peligro de los parientes cercanos y la convivencia”.
16:30-18:30:
Sala Pedro de la Barra:
Panel 3 (16:30-17:30 pm): Presentación del libro Ensayos de cultura virreinal latinoamericana. Moderador: Ulises Juan Zevallos Aguilar.
• Ulises Juan Zevallos Aguilar (Ohio State University)
• Takahiro Kato (Universidad de Nanzan, Japón)
Panel 29 (17:30-18:30 pm): Nuevos aportes sobre José María Arguedas y presentación del libro: José María Arguedas: hacia una poética migrante. Moderador: Rafael Tapia Rojas.
• Sergio Ramírez Franco (University of Scranton): “Sobre la poética migrante de Arguedas”.
• Karina García (Universidad Católica de Valparaíso): “El Sueño del pongo de José María Arguedas: significaciones lúcidas de la gran aventura de los 60”.
• Rafael Tapia (Pontificia Universidad Católica del Perú): “Transgresión y modernidad comunitaria en los sujetos de la choledad en El zorro de arriba y el zorro de abajo de José María Arguedas”.
Sala Acario Cotapos
Panel 12 (16:30-17:30 pm): El arte del buen comer. Moderador: Luis Millones Santa Gadea.
• Raúl Vargas Vega (Radio Programas del Perú): “Gastronomía peruana: sabrosa construcción de una identidad”.
Panel 13 (17:30-18:30 pm): Muestra de poesía peruana actual. Presentación del libro Amastris de Róger Santiváñez
• Róger Santiváñez, junto con Patricio González, Jorge Polanco y Juan Cameron (sello Altazor)
Sala Camilo Mori:
Panel 22: Ramificaciones de la Guerra del Pacífico. Moderadora: Marjorie Mardones Leiva.
• Marjorie Mardones Leiva (Centro Documental Central Los Vientos de AES Gener S.A.) y Alejandro Oyarce Gatica (Universidad Adolfo Ibáñez): “Biblioteca de Lima: el botín de guerra chileno”.
• Ernesto Gabriel Morales Erroch (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “Hacia un orden conservador: elecciones en el Perú de 1890”.
• Carolina Figueroa (Universidad de Chile): “Entre la Arquidiócesis de Arequipa y el Vicariato de Tarapacá: contradicciones del culto en la Parroquia de Tarapacá (1893-1902)”.
• Benjamín Silva (Universidad Santo Tomás): “La escuela en el oasis de Pica y el conflicto por los valores patrios: ‘conservando el recuerdo de Grau, Ugarte, Moore y Bolognesi’”.
20:00: Recepción ofrecida por la Embajada de Perú en Chile.
Jueves 26 de abril
9:00–10:45:
Sala Pedro de la Barra
Panel 4: El siglo XVIII y la Ilustración en Perú y el área andina. Mesa redonda. Moderador: Nelson Osorio.
• Nelson Osorio (Universidad de Santiago de Chile): “Notas para el estudio del siglo XVIII y la Ilustración en el espacio del antiguo Tahuantinsuyo”.
• Luis Hachim (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso): “El modelo de Emancipación en la carta del abate Juan Viscardo y Guzmán”.
• Rolando Carrasco (Universidad de Chile): “Del método epistolar y los lectores en El Evangelio en triunfo (1797) de Pablo de Olavide”.
• Catherine Poupeney Hart (Université de Montréal): “Hacia una cartografía ideológica de la Ilustración americana: los pliegues de la escritura en el Mercurio peruano”.
Sala Acario Cotapos
Panel 14: Mujeres y feminismo en la escritura. Moderadora: Rocío Ferreira.
• Gloria Hintze (Universidad Nacional de Cuyo): “Memoria y testimonio en dos textos de Clorinda Matto de Turner”.
• Oswaldo Voysest (Beloit College): “Los ensayos de Mercedes Cabello de Carbonera: el feminismo y la crítica literaria en el Perú avant la lettre”.
• Rocío Ferreira (De Paul University): "Dar a luz un poema: violencia, creación y maternidad en la poesía peruana contemporánea".
Sala Camilo Mori
Panel 23: La migración peruana en diversos contextos (I). Moderador: Ulises Juan Zevallos Aguilar.
• Ulises Juan Zevallos Aguilar (Ohio State University): “Narradores peruanos en los EE.UU.: identidad, representación y migrancia transnacional”.
• Susana Melo de Goulder y Paul Goulder (Peru-Europe Education Network): “Una red educativa peruanista Peru-Europe”.
10:45: Café
11:00-13.30:
Sala Pedro de la Barra
Panel 15: Aproximaciones a la poesía peruana (I). Moderador: Róger Santiváñez.
• Raúl Zurita (Universidad Diego Portales): “Una visión chilena de la poesía peruana”.
• Róger Santiváñez (Temple University): “Una visión peruana de la poesía chilena”.
• Paolo de Lima (University of Ottawa): “Luis Fernando Chueca y la poesía de la violencia”.
Sala Acario Cotapos:
Panel 24: La migración peruana y sus causas en diversos contextos (II). Moderadora: Carolina Stefoni.
• Moisés Lemlij (Seminario Interdisciplinario de Estudios Andinos): "El futuro de una delusión: guerra y fe en los Andes".
• Karsten Paerregaard (University of Copenhaguen): "La migración femenina: Redes sociales y estrategias migratorias entre peruanos en Argentina y España".
• Carolina Stefoni (Universidad Alberto Hurtado): “De las barriadas a la ‘Lima Chica’. Continuidades en la experiencia migratoria peruana”.
Sala Camilo Mori
Panel 5: La cultura incaica, sus transformaciones y el Inca Garcilaso. Moderador: Christian Fernández.
• Francisco Hernández Astete (Pontificia Universidad Católica del Perú): “Las panacas y el poder en el Tahuantinsuyo”.
• Elena Romiti (Universidad de la República Oriental del Uruguay): “Cruce cognitivo y traducción en Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega”.
• Christian Fernández (Lousiana State University, Baton Rouge): "Inca Garcilaso y Blas Valera: traducción y apropiación en los Comentarios Reales".
13:30: Almuerzo
15:00–17:00:
Sala Pedro de la Barra
Panel 6: Dos textos fundacionales: los Comentarios reales y la Araucana. Mesa redonda. Moderador: Hugo Rosati (Pontificia Universidad Católica de Chile)
• Luis Millones Santa Gadea (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
• José Antonio Mazzotti (Tufts University)
• Leonardo León (Universidad de Chile)
Sala Acario Cotapos
Panel 16: Aproximaciones a la poesía peruana (II). Moderador: Cristián Gómez O.
• Fernando de Diego Pérez (University of Ottawa): “Hinostroza y la metaliteratura: los casos de Apocalipsis de una noche verano y El benefactor”.
• Cristián Gómez O. (University of Iowa): "La doble militancia de un poeta: Miguel Ángel Zapata como ensayista".
• Andrés Morales M. (Universidad de Chile): "Una tradición del poema en prosa o la angustia de las influencias en el caso de Zapata".
• Miguel Ángel Zapata (Hofstra University): “Respuesta a los anteriores”.
Sala Camilo Mori
Panel 25: Viajeros e imaginarios en el siglo XIX. Moderador: Alejandro Reyes Flores.
• Martín Motta García (Universidad Nacional Federico Villarreal): “Las tradiciones de Lima vistas por viajeros y cronistas”.
• Marco Chandía Araya (Universidad de Chile): “Valparaíso y el Callao: imaginarios urbano-porteños de la costa Pacífico Sur”.
• Alejandro Reyes Flores (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “Los Barrios Altos: un espacio de Lima, 1820-1920”.
17:00: Café
17:30-18.30:
Sala Camilo Mori
Conferencia magistral: Dr. Marco Martos (Presidente de la Academia Peruana de la Lengua): “La poesía de Carlos Germán Belli”.
Sala Domeyko de la Casa Central de la Universidad de Chile
19:30 - 21:00: Gran recital de poesía peruana. Moderador: Andrés Morales.
Participan: Marco Martos, Raúl Bueno, Miguel Ángel Zapata, Róger Santiváñez, José Antonio Mazzotti, Paolo de Lima, José Luis Falconí.
Viernes 27 de abril
9:00 – 10:00
Sala Camilo Mori:
Conferencia magistral: Dr. Jorge Hidalgo Lehuede (Universidad de Chile): “El proyecto de fomento de Tarapacá de Antonio O’Brien, 1765- 1772”
10:00: Café
10:15–11:45:
Sala Pedro de la Barra:
Panel 7. Las fundaciones narrativas de los 50 y 60. Moderador: Juan Carlos Galdo.
• John Eipper (Adrian College): “Aquí no pasa nada: Adrian, Michigan, en La fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa”.
• Juan Carlos Galdo (Texas A&M University): “Días averiados y promesas truncas: el universo degradado de Los geniecillos dominicales”.
• Aldona Bialowas Pobutsky (Oakland University): “La (des)ilusión y el frustrado ascenso social en Julio Ramón Ribeyro y Antonio Eduardo Parra”.
Sala Acario Cotapos
Panel 17: Comercio, política, religiosidad e identidades en el siglo XVII. Moderador: Jaime Valenzuela Márquez.
• Manuel Fernando Araya Bugueño (Universidad de Chile): “Comercio marítimo en el espacio económico peruano. Las rutas del Capitán Manuel Rodríguez (1625-1656)”.
• Jaime Valenzuela Márquez (Pontificia Universidad Catolica de Chile): “Símbolos católicos y objetos sagrados en la cristianización del Perú (1570-1650)”.
• José Manuel Díaz Blanco (Universidad de Sevilla): “Los Virreyes del Perú y la guerra defensiva de Chile: una aproximación al papel político de Lima en el siglo XVII”.
• Fresia C. Sánchez (University of Calgary): “La Monja Alférez: transformaciones de un sujeto nómade”.
Sala Camilo Mori
Panel 26: Globalización y cultura. Moderador: Raúl Bueno Chávez.
• Raúl Bueno Chávez (Dartmouth College): “Presión urbana y procesos culturales en el mundo andino”.
• Julio Mejía Navarrete (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “Globalización y cultura: dimensiones peruanas”.
• Iván Oré Chávez (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “La ‘convivencia’ en el Perú: el aprismo”.
11:45–13:30:
Sala Pedro de la Barra
Panel 8: Nuevas narrativas para fronteras en expansión: Daniel Alarcón, Rubén Millones, Santiago Roncagliolo y algunos antecedentes. Moderadora: Lucía Stecher.
• José Leandro Urbina (Universidad Alberto Hurtado) “Tengo la cucaracha: identidad y nostalgia en los relatos de Rubén Millones”.
• Lucero de Vivanco (Universidad Alberto Hurtado): “Tres novelas para leer el imaginario peruano: Pudor, Abril Rojo y El príncipe de los caimanes de Santiago Roncagliolo”.
• Lucía Stecher (Universidad Alberto Hurtado): “Daniel Alarcón y la re-invención literaria del Perú a la luz de la distancia”.
• Luis Abanto Rojas (University of Ottawa): “Rastreando la suburbanización del centro: el otro suburbano en la narrativa peruana de la segunda mitad del siglo XX”.
Sala Acario Cotapos
Panel 18: Indígenas, contrabando y virreyes: siglo XVIII. Moderador: Nelson Castro.
• Patricia Gutiérrez Rivas (Universidad Católica San Antonio de Murcia): “Villarobledo (España) y Perú en el siglo XVIII: los Morcillo Rubio de Auñón y su actuación en el Perú borbónico”.
• Julissa Gutiérrez (Universidad de Piura): “Paita, una puerta de entrada de contrabando al Virreinato peruano, siglo XVIII”.
• Nelson Castro (Universidad de Valparaíso): “Lengua, barbarie y gentilidad. Las políticas de castellanización de las poblaciones indígenas. Audiencia de Charcas, segunda mitad del siglo XVIII”.
Sala Camilo Mori
Panel 27: Aproximaciones visuales y museológicas. Moderador: Julio César Fernández Alvarado.
• Julio César Fernández Alvarado (Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, Chiclayo): “La divinidad ancestral en la cerámica de la cultura Lambayeque, en la antigua costa norte del Perú”.
• Inés del Águila (Pontificia Universidad Católica del Perú): "Los museos y la peruanidad: el caso del Museo Josefina Ramos de Cox".
• Juan Manuel Martínez (Museo Histórico Nacional, Santiago de Chile, y Universidad Adolfo Ibáñez): “Pintores peruanos en la colección de pintura del Museo Histórico Nacional de Santiago de Chile, relaciones y presencia”.
13:30: Almuerzo
15:00–17:00:
Sala Pedro de la Barra
Panel 9: Violencia, narrativa y cine: cruces y cruces. Moderador: Gastón Lillo.
• Iliana Pagán Teitelbaum (Pontificia Universidad Católica del Perú): “La ciudad indese(ch)able: el lado oculto de la violencia urbana en la narrativa y el cine peruanos”.
• José Antonio Giménez Micó (Concordia University): “El imaginario de la violencia en la literatura peruana contemporánea”.
• Angela Alliegro (Universität Zürich): “Elementos de memoria en la narrativa peruana (años 80-90)”.
• Gastón Lillo (University of Ottawa): “Formas de subjetivación política en el cine peruano actual”.
Sala Acario Cotapos
Panel 19: El siglo XVIII en Tacna, Iquique y Arica. Moderador: Jaime Rosenblitt B.
• Hugo Contreras Cruces (Universidad de Chile): “Don Toribio Ara, el último curaca de Tacna. Iniciativas económicas y conflictos de un cacique de fines de la monarquía y comienzos de la República, 1788-1827”.
• Carlos Donoso Rojas (Universidad Andrés Bello) “Imágenes y representaciones del puerto de Iquique (siglo XVIII)”.
• Jaime Rosenblitt B. (Pontificia Universidad Católica de Chile): “Las reformas borbónicas en el Partido de Arica”.
• Rafael Sagredo (Biblioteca Nacional de Chile y Universidad de Chile): “Visión del Perú a partir de la obra de los naturalistas del siglo XIX”.
Sala Camilo Mori
Panel 28: La pintura de Carlos Enrique Polanco. Moderadora: Borka Sattler .
• Gustavo Buntinx (Micromuseo ["al fondo hay sitio”]): “La historia como escenografía: sobre la pintura de Carlos Enrique Polanco”.
• Carlos Enrique Polanco (Pintor): sobre su propia obra.
17:15–18:15:
Sala Camilo Mori:
Conferencia magistral: Dr. Luis Millones Santa Gadea (Asociación Internacional de Peruanistas): "Todos los niños se van al cielo. Reflexiones sobre los niños y la muerte en los Andes y Mesoamérica".
18:15-19:00: Ceremonia de clausura
IV CONGRESO INTERNACIONAL DE PERUANISTAS EN EL EXTRANJERO
Patrocinios:
Embajada de Perú en Chile
Universidad de Chile
Colaboran:
Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección de Asuntos Culturales
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes
Organizan:
Asociación Internacional de Peruanistas
Centro Cultural Estación Mapocho
en el Extranjero
25 al 27 de abril del 2007
Centro Cultural Estación Mapocho
Santiago de Chile
Programa
Acto previo (Martes 24 de abril)
Salón Centenario
19:00 pm: Inauguración de la muestra de pintura de Borka Sattler, “Evocación”.
Miércoles 25 de abril
Sala Camilo Mori:
8:45–9.15: Inscripciones
9:15-10:00: Ceremonia de inauguración.
10:00-11.00: Conferencia magistral: Dr. Lautaro Núñez, “El porqué de la peruanística. Una visión desde Chile”.
11:00: Café
11:15–13:00.
Sala Pedro de la Barra:
Panel 1: Relaciones transculturales entre el Viejo y el Nuevo Mundo: crónicas del Virrey Toledo. Moderador: José Antonio Mazzotti.
• Esperanza López Parada (Universidad Complutense de Madrid): “Desatinos, errores, olvidos y oralidad según Cristóbal de Molina”.
• Paloma Jiménez del Campo (Universidad Complutense de Madrid): “Publicar o traducir crónica andina: avatares editoriales de Fábulas y ritos de los incas”.
• Evangelina Soltero Sánchez (Universidad Complutense de Madrid): “Los sermones y los catecismos de la retórica cristiana en Cristóbal de Molina”.
Sala Acario Cotapos
Panel 10: La narrativa de Oswaldo Reynoso. Mesa redonda.
• Pedro Lemebel (Escritor)
• José Luis Falconí (Harvard University)
• Giancarlo Stagnaro (Diario El Peruano)
• Oswaldo Reynoso (Escritor)
Sala Camilo Mori
Panel 20: Aspectos de la Independencia e inicios de la República. Moderadora: Margarita Guerra.
• Elizabeth Hernández García (Universidad de Piura): “¿Convicción patriota o estrategia de supervivencia? La polémica actuación del último Marqués de Salinas frente a la independencia del Perú (1785-1839)”.
• Pablo Ortemberg (École des Hautes Etudes en Sciences Sociales, París): “Bernardo Monteagudo y su expatriación de la memoria canónica peruana: demonización de un prócer peruano que no fue”.
• María Inés Valdivia (Universidad Nacional Federico Villarreal): “Liberalismo social, heterodoxia religiosa y patria grande: la presencia de los chilenos Francisco y Manuel Bilbao en el Perú (1851–1855)”.
• Margarita Guerra (Pontificia Universidad Católica del Perú): “Relación liberal peruano chilena entre 1850 y 1860: los Gálvez y los Bilbao”.
13:00: Almuerzo
14:30 – 16:30:
Sala Pedro de la Barra:
Panel 2: Nuevas aproximaciones a Guaman Poma de Ayala. Moderador: Christian Fernández.
• Hidefuji Someda (Universidad de Estudios Extranjeros de Osaka): “Métodos para sobrevivir la dominación española: el caso del ‘curaca Guaman Poma’”.
• Víctor Velezmoro Montes (Universidad de Piura): “Una mirada a las acuarelas del manuscrito Murúa 1590 y su relación con el arte de Felipe Guaman Poma de Ayala”.
• Roberto Viereck (Queens University): “La ‘autosuficiencia’ de los dibujos de Felipe Guaman Poma”.
Sala Acario Cotapos
Panel 11: El legado teórico e institucional de Antonio Cornejo Polar. Moderadora: Rocío Ferreira.
• Rocío Ferreira (De Paul University)
• Raúl Bueno (Dartmouth College)
• Nelson Osorio (Universidad de Santiago de Chile)
• Grínor Rojo (Universidad de Chile): “El deslinde post de Antonio Cornejo Polar”.
Sala Camilo Mori:
Panel 21: Género e incesto. Moderador: Takahiro Kato.
• María Fernández-Babineaux (Texas A&M University-Commerce): “El discurso ambulante travesti en Lima”.
• Takahiro Kato (Universidad de Nanzan, Japón): “Qarqaria en el mundo andino: peligro de los parientes cercanos y la convivencia”.
16:30-18:30:
Sala Pedro de la Barra:
Panel 3 (16:30-17:30 pm): Presentación del libro Ensayos de cultura virreinal latinoamericana. Moderador: Ulises Juan Zevallos Aguilar.
• Ulises Juan Zevallos Aguilar (Ohio State University)
• Takahiro Kato (Universidad de Nanzan, Japón)
Panel 29 (17:30-18:30 pm): Nuevos aportes sobre José María Arguedas y presentación del libro: José María Arguedas: hacia una poética migrante. Moderador: Rafael Tapia Rojas.
• Sergio Ramírez Franco (University of Scranton): “Sobre la poética migrante de Arguedas”.
• Karina García (Universidad Católica de Valparaíso): “El Sueño del pongo de José María Arguedas: significaciones lúcidas de la gran aventura de los 60”.
• Rafael Tapia (Pontificia Universidad Católica del Perú): “Transgresión y modernidad comunitaria en los sujetos de la choledad en El zorro de arriba y el zorro de abajo de José María Arguedas”.
Sala Acario Cotapos
Panel 12 (16:30-17:30 pm): El arte del buen comer. Moderador: Luis Millones Santa Gadea.
• Raúl Vargas Vega (Radio Programas del Perú): “Gastronomía peruana: sabrosa construcción de una identidad”.
Panel 13 (17:30-18:30 pm): Muestra de poesía peruana actual. Presentación del libro Amastris de Róger Santiváñez
• Róger Santiváñez, junto con Patricio González, Jorge Polanco y Juan Cameron (sello Altazor)
Sala Camilo Mori:
Panel 22: Ramificaciones de la Guerra del Pacífico. Moderadora: Marjorie Mardones Leiva.
• Marjorie Mardones Leiva (Centro Documental Central Los Vientos de AES Gener S.A.) y Alejandro Oyarce Gatica (Universidad Adolfo Ibáñez): “Biblioteca de Lima: el botín de guerra chileno”.
• Ernesto Gabriel Morales Erroch (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “Hacia un orden conservador: elecciones en el Perú de 1890”.
• Carolina Figueroa (Universidad de Chile): “Entre la Arquidiócesis de Arequipa y el Vicariato de Tarapacá: contradicciones del culto en la Parroquia de Tarapacá (1893-1902)”.
• Benjamín Silva (Universidad Santo Tomás): “La escuela en el oasis de Pica y el conflicto por los valores patrios: ‘conservando el recuerdo de Grau, Ugarte, Moore y Bolognesi’”.
20:00: Recepción ofrecida por la Embajada de Perú en Chile.
Jueves 26 de abril
9:00–10:45:
Sala Pedro de la Barra
Panel 4: El siglo XVIII y la Ilustración en Perú y el área andina. Mesa redonda. Moderador: Nelson Osorio.
• Nelson Osorio (Universidad de Santiago de Chile): “Notas para el estudio del siglo XVIII y la Ilustración en el espacio del antiguo Tahuantinsuyo”.
• Luis Hachim (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso): “El modelo de Emancipación en la carta del abate Juan Viscardo y Guzmán”.
• Rolando Carrasco (Universidad de Chile): “Del método epistolar y los lectores en El Evangelio en triunfo (1797) de Pablo de Olavide”.
• Catherine Poupeney Hart (Université de Montréal): “Hacia una cartografía ideológica de la Ilustración americana: los pliegues de la escritura en el Mercurio peruano”.
Sala Acario Cotapos
Panel 14: Mujeres y feminismo en la escritura. Moderadora: Rocío Ferreira.
• Gloria Hintze (Universidad Nacional de Cuyo): “Memoria y testimonio en dos textos de Clorinda Matto de Turner”.
• Oswaldo Voysest (Beloit College): “Los ensayos de Mercedes Cabello de Carbonera: el feminismo y la crítica literaria en el Perú avant la lettre”.
• Rocío Ferreira (De Paul University): "Dar a luz un poema: violencia, creación y maternidad en la poesía peruana contemporánea".
Sala Camilo Mori
Panel 23: La migración peruana en diversos contextos (I). Moderador: Ulises Juan Zevallos Aguilar.
• Ulises Juan Zevallos Aguilar (Ohio State University): “Narradores peruanos en los EE.UU.: identidad, representación y migrancia transnacional”.
• Susana Melo de Goulder y Paul Goulder (Peru-Europe Education Network): “Una red educativa peruanista Peru-Europe”.
10:45: Café
11:00-13.30:
Sala Pedro de la Barra
Panel 15: Aproximaciones a la poesía peruana (I). Moderador: Róger Santiváñez.
• Raúl Zurita (Universidad Diego Portales): “Una visión chilena de la poesía peruana”.
• Róger Santiváñez (Temple University): “Una visión peruana de la poesía chilena”.
• Paolo de Lima (University of Ottawa): “Luis Fernando Chueca y la poesía de la violencia”.
Sala Acario Cotapos:
Panel 24: La migración peruana y sus causas en diversos contextos (II). Moderadora: Carolina Stefoni.
• Moisés Lemlij (Seminario Interdisciplinario de Estudios Andinos): "El futuro de una delusión: guerra y fe en los Andes".
• Karsten Paerregaard (University of Copenhaguen): "La migración femenina: Redes sociales y estrategias migratorias entre peruanos en Argentina y España".
• Carolina Stefoni (Universidad Alberto Hurtado): “De las barriadas a la ‘Lima Chica’. Continuidades en la experiencia migratoria peruana”.
Sala Camilo Mori
Panel 5: La cultura incaica, sus transformaciones y el Inca Garcilaso. Moderador: Christian Fernández.
• Francisco Hernández Astete (Pontificia Universidad Católica del Perú): “Las panacas y el poder en el Tahuantinsuyo”.
• Elena Romiti (Universidad de la República Oriental del Uruguay): “Cruce cognitivo y traducción en Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega”.
• Christian Fernández (Lousiana State University, Baton Rouge): "Inca Garcilaso y Blas Valera: traducción y apropiación en los Comentarios Reales".
13:30: Almuerzo
15:00–17:00:
Sala Pedro de la Barra
Panel 6: Dos textos fundacionales: los Comentarios reales y la Araucana. Mesa redonda. Moderador: Hugo Rosati (Pontificia Universidad Católica de Chile)
• Luis Millones Santa Gadea (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
• José Antonio Mazzotti (Tufts University)
• Leonardo León (Universidad de Chile)
Sala Acario Cotapos
Panel 16: Aproximaciones a la poesía peruana (II). Moderador: Cristián Gómez O.
• Fernando de Diego Pérez (University of Ottawa): “Hinostroza y la metaliteratura: los casos de Apocalipsis de una noche verano y El benefactor”.
• Cristián Gómez O. (University of Iowa): "La doble militancia de un poeta: Miguel Ángel Zapata como ensayista".
• Andrés Morales M. (Universidad de Chile): "Una tradición del poema en prosa o la angustia de las influencias en el caso de Zapata".
• Miguel Ángel Zapata (Hofstra University): “Respuesta a los anteriores”.
Sala Camilo Mori
Panel 25: Viajeros e imaginarios en el siglo XIX. Moderador: Alejandro Reyes Flores.
• Martín Motta García (Universidad Nacional Federico Villarreal): “Las tradiciones de Lima vistas por viajeros y cronistas”.
• Marco Chandía Araya (Universidad de Chile): “Valparaíso y el Callao: imaginarios urbano-porteños de la costa Pacífico Sur”.
• Alejandro Reyes Flores (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “Los Barrios Altos: un espacio de Lima, 1820-1920”.
17:00: Café
17:30-18.30:
Sala Camilo Mori
Conferencia magistral: Dr. Marco Martos (Presidente de la Academia Peruana de la Lengua): “La poesía de Carlos Germán Belli”.
Sala Domeyko de la Casa Central de la Universidad de Chile
19:30 - 21:00: Gran recital de poesía peruana. Moderador: Andrés Morales.
Participan: Marco Martos, Raúl Bueno, Miguel Ángel Zapata, Róger Santiváñez, José Antonio Mazzotti, Paolo de Lima, José Luis Falconí.
Viernes 27 de abril
9:00 – 10:00
Sala Camilo Mori:
Conferencia magistral: Dr. Jorge Hidalgo Lehuede (Universidad de Chile): “El proyecto de fomento de Tarapacá de Antonio O’Brien, 1765- 1772”
10:00: Café
10:15–11:45:
Sala Pedro de la Barra:
Panel 7. Las fundaciones narrativas de los 50 y 60. Moderador: Juan Carlos Galdo.
• John Eipper (Adrian College): “Aquí no pasa nada: Adrian, Michigan, en La fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa”.
• Juan Carlos Galdo (Texas A&M University): “Días averiados y promesas truncas: el universo degradado de Los geniecillos dominicales”.
• Aldona Bialowas Pobutsky (Oakland University): “La (des)ilusión y el frustrado ascenso social en Julio Ramón Ribeyro y Antonio Eduardo Parra”.
Sala Acario Cotapos
Panel 17: Comercio, política, religiosidad e identidades en el siglo XVII. Moderador: Jaime Valenzuela Márquez.
• Manuel Fernando Araya Bugueño (Universidad de Chile): “Comercio marítimo en el espacio económico peruano. Las rutas del Capitán Manuel Rodríguez (1625-1656)”.
• Jaime Valenzuela Márquez (Pontificia Universidad Catolica de Chile): “Símbolos católicos y objetos sagrados en la cristianización del Perú (1570-1650)”.
• José Manuel Díaz Blanco (Universidad de Sevilla): “Los Virreyes del Perú y la guerra defensiva de Chile: una aproximación al papel político de Lima en el siglo XVII”.
• Fresia C. Sánchez (University of Calgary): “La Monja Alférez: transformaciones de un sujeto nómade”.
Sala Camilo Mori
Panel 26: Globalización y cultura. Moderador: Raúl Bueno Chávez.
• Raúl Bueno Chávez (Dartmouth College): “Presión urbana y procesos culturales en el mundo andino”.
• Julio Mejía Navarrete (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “Globalización y cultura: dimensiones peruanas”.
• Iván Oré Chávez (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “La ‘convivencia’ en el Perú: el aprismo”.
11:45–13:30:
Sala Pedro de la Barra
Panel 8: Nuevas narrativas para fronteras en expansión: Daniel Alarcón, Rubén Millones, Santiago Roncagliolo y algunos antecedentes. Moderadora: Lucía Stecher.
• José Leandro Urbina (Universidad Alberto Hurtado) “Tengo la cucaracha: identidad y nostalgia en los relatos de Rubén Millones”.
• Lucero de Vivanco (Universidad Alberto Hurtado): “Tres novelas para leer el imaginario peruano: Pudor, Abril Rojo y El príncipe de los caimanes de Santiago Roncagliolo”.
• Lucía Stecher (Universidad Alberto Hurtado): “Daniel Alarcón y la re-invención literaria del Perú a la luz de la distancia”.
• Luis Abanto Rojas (University of Ottawa): “Rastreando la suburbanización del centro: el otro suburbano en la narrativa peruana de la segunda mitad del siglo XX”.
Sala Acario Cotapos
Panel 18: Indígenas, contrabando y virreyes: siglo XVIII. Moderador: Nelson Castro.
• Patricia Gutiérrez Rivas (Universidad Católica San Antonio de Murcia): “Villarobledo (España) y Perú en el siglo XVIII: los Morcillo Rubio de Auñón y su actuación en el Perú borbónico”.
• Julissa Gutiérrez (Universidad de Piura): “Paita, una puerta de entrada de contrabando al Virreinato peruano, siglo XVIII”.
• Nelson Castro (Universidad de Valparaíso): “Lengua, barbarie y gentilidad. Las políticas de castellanización de las poblaciones indígenas. Audiencia de Charcas, segunda mitad del siglo XVIII”.
Sala Camilo Mori
Panel 27: Aproximaciones visuales y museológicas. Moderador: Julio César Fernández Alvarado.
• Julio César Fernández Alvarado (Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, Chiclayo): “La divinidad ancestral en la cerámica de la cultura Lambayeque, en la antigua costa norte del Perú”.
• Inés del Águila (Pontificia Universidad Católica del Perú): "Los museos y la peruanidad: el caso del Museo Josefina Ramos de Cox".
• Juan Manuel Martínez (Museo Histórico Nacional, Santiago de Chile, y Universidad Adolfo Ibáñez): “Pintores peruanos en la colección de pintura del Museo Histórico Nacional de Santiago de Chile, relaciones y presencia”.
13:30: Almuerzo
15:00–17:00:
Sala Pedro de la Barra
Panel 9: Violencia, narrativa y cine: cruces y cruces. Moderador: Gastón Lillo.
• Iliana Pagán Teitelbaum (Pontificia Universidad Católica del Perú): “La ciudad indese(ch)able: el lado oculto de la violencia urbana en la narrativa y el cine peruanos”.
• José Antonio Giménez Micó (Concordia University): “El imaginario de la violencia en la literatura peruana contemporánea”.
• Angela Alliegro (Universität Zürich): “Elementos de memoria en la narrativa peruana (años 80-90)”.
• Gastón Lillo (University of Ottawa): “Formas de subjetivación política en el cine peruano actual”.
Sala Acario Cotapos
Panel 19: El siglo XVIII en Tacna, Iquique y Arica. Moderador: Jaime Rosenblitt B.
• Hugo Contreras Cruces (Universidad de Chile): “Don Toribio Ara, el último curaca de Tacna. Iniciativas económicas y conflictos de un cacique de fines de la monarquía y comienzos de la República, 1788-1827”.
• Carlos Donoso Rojas (Universidad Andrés Bello) “Imágenes y representaciones del puerto de Iquique (siglo XVIII)”.
• Jaime Rosenblitt B. (Pontificia Universidad Católica de Chile): “Las reformas borbónicas en el Partido de Arica”.
• Rafael Sagredo (Biblioteca Nacional de Chile y Universidad de Chile): “Visión del Perú a partir de la obra de los naturalistas del siglo XIX”.
Sala Camilo Mori
Panel 28: La pintura de Carlos Enrique Polanco. Moderadora: Borka Sattler .
• Gustavo Buntinx (Micromuseo ["al fondo hay sitio”]): “La historia como escenografía: sobre la pintura de Carlos Enrique Polanco”.
• Carlos Enrique Polanco (Pintor): sobre su propia obra.
17:15–18:15:
Sala Camilo Mori:
Conferencia magistral: Dr. Luis Millones Santa Gadea (Asociación Internacional de Peruanistas): "Todos los niños se van al cielo. Reflexiones sobre los niños y la muerte en los Andes y Mesoamérica".
18:15-19:00: Ceremonia de clausura
IV CONGRESO INTERNACIONAL DE PERUANISTAS EN EL EXTRANJERO
Patrocinios:
Embajada de Perú en Chile
Universidad de Chile
Colaboran:
Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección de Asuntos Culturales
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes
Organizan:
Asociación Internacional de Peruanistas
Centro Cultural Estación Mapocho
Friday, March 30, 2007
La Otra Novela
Local: Las reacciones extranjeras en torno al caso Bryce Echenique y un nuevo plagio envuelto en el misterioPor Carlos Cabanillas
Alfredo Bryce Echenique protagonizó dos novelas esta semana. La que escribió, de la cual Caretas presenta un adelanto, y la que vivió. Un repaso de rigor al archivo cuenta que a) en junio pasado, el historiador peruano Herbert Morote acusó a Bryce de haberle plagiado fragmentos de un libro inédito cuando éste publicó el artículo "La educación en ruinas" en el diario El Comercio. B) El embajador Oswaldo de Rivero denunció un plagio también en El Comercio, aludiendo al artículo "Potencias sin poder" que publicó Bryce el domingo 18 de marzo. El artículo de De Rivero (marzo 2005, Quehacer), fue sólo el inicio de una pesquisa que diversos periodistas y bloggers en internet empezaron por diversos flancos. C) El resultado del googleo arrojó cinco plagios nuevos encontrados por los diarios Perú21, Correo y el blog www.uterodemarita.com. No es exagerado decir que para el jueves 22 de marzo, con el caso totalmente expuesto a la opinión pública, ya se habían conformado algunas miniunidades de investigación dispuestas a peinar la literatura peruana.
Reacciones Extranjeras
Según la agencia de noticias EFE, los servicios jurídicos de los diarios La Vanguardia y El Periódico estudian la posibilidad de iniciar algún tipo de proceso legal contra el escritor peruano. La propia web Galipress.com ha publicado una andanada de indignadas respuestas al escritor.
El Misterioso Caso Mexicano
El noveno caso de plagio en torno a Alfredo Bryce Echenique es, por decir lo menos, extraño. Bryce publica primero el artículo "La estupidez perjudica seriamente la salud" el 30 de abril del 2006 en el diario El Comercio. El 29 de noviembre del mismo año, Salvador Barros –profesor de la UNAM– firmó en el diario mexicano El Siglo de Durango un artículo idéntico. Por ejemplo, mientras Alfredo Bryce escribe: “Las conductas estúpidas se ven en efecto favorecidas por cierto egocentrismo y dificultad para reconocer los errores propios”, Salvador Barros publica exactamente la misma sucesión de palabras y espacios. Caretas se comunicó con Javier Garza Ramos, subdirector editorial de El Siglo de Torreón, casa matriz de la publicación aludida. El caso sigue sin una respuesta concluyente. Las fechas sugieren que el plagio, esta vez, lo habría sufrido el propio Bryce Echenique. Sin embargo, el periodista Salvador Barros –según información del propio diario– ha fallecido hace un par de meses dejando un manojo de artículos aún por publicar. Eso explica por qué hasta el día de hoy sigue publicando artículos post mortem. Ni el propio Garza supo dar con la fecha exacta en la cual Salvador Barros entregó el artículo en cuestión. "Estoy verificando con familiares de Salvador Barros en la Ciudad de México (para averiguar) si saben de otros lados donde escribía. Sigo pensando que es muy extraño que Alfredo Bryce haya levantado algo en El Siglo y por eso este asunto me tiene muy intrigado", concluyó Garza.
Aunque el bautizado 'caso Bryce' aún no ha llegado a su fin, ya se ha empezado una pesquisa análoga en las letras peruanas. Tanto en la blogósfera como en las redacciones limeñas, la obra de diversos autores está siendo sometida a escrutinio. Al cierre de esta edición, un caso afín que compromete a otro renombrado escritor estaría siendo cotejado.
Aunque el bautizado 'caso Bryce' aún no ha llegado a su fin, ya se ha empezado una pesquisa análoga en las letras peruanas. Tanto en la blogósfera como en las redacciones limeñas, la obra de diversos autores está siendo sometida a escrutinio. Al cierre de esta edición, un caso afín que compromete a otro renombrado escritor estaría siendo cotejado.
En la foto: Tras renunciar a El Comercio, Bryce canceló su viaje a Colombia. [Leyenda de Caretas]
Poesía en el Huáscar
El festival ChilePoesía y el recital a bordo del Huáscar encendieron el debate. Hubo quien se negó a asistir. Aquí hablan los que sí fueronPor Rodolfo Hinostroza
Brilla un sol espléndido sobre la bahía de Talcahuano. No hay una sola nube en el cielo intensamente azul, sopla inclemente el viento de la Historia, y frente a las verdes costas, el monitor Huáscar, todo pintado de negro, con toques de amarillo en la proa, impone su presencia. Hay dos estrados paralelos, y varias hileras de sillas llenas de espectadores, militares y civiles, que en respetuoso silencio esperan el inicio del recital. 6 poetas, 3 peruanos y otros tantos chilenos, aguardan en su estrado, y en el otro, 3 músicos peruanos.
El poeta chileno José María Memet, director de Chile Poesía, y artífice de este inédito encuentro, presenta al conjunto musical Lima de Antaño, encargado de romper los fuegos. Y se inicia la ceremonia con una marinera, interpretada por su vocalista, Marlen Guillén. El viento se llena de música de guitarra y cajón, despertando añoranzas del pasado, nostalgias del futuro. Apenas han terminado de tocar, Memet nos invita, al poeta chileno Raúl Zurita y a mí, a descender las escaleras que llevan al embarcadero, para abordar una balsa que asegura el tránsito entre la costa y el monitor Huáscar, distante unos 100 metros. A medida que nos alejamos de la costa me viene a la memoria el recuerdo de cómo comenzó todo esto.
Fue en el Distrito Federal de México, en octubre del 2005, durante un almuerzo en casa del poeta mexicano José Ángel Leiva, al que fuimos invitados Memet, su esposa y yo. Él es un poeta que goza del prestigio legendario de haber luchado fieramente contra la dictadura pinochetista, por lo que sufrió prisión, persecución, tortura, al igual que Raúl Zurita, devenido ícono de la resistencia civil contra la dictadura. Y Memet me contó que su sueño era realizar un recital nada menos que en el monitor Huáscar, fondeado en la bahía de Talcahuano, con poetas peruanos y chilenos. “Vamos a exorcizar a los fantasmas de la guerra, que por ahí todavía flotan, entre tu país y el mío. ¡Vamos a mirar hacia el futuro, no al pasado! Y ahora que nuestros dos países están en democracia, ¡hay que realizarlo, antes que se pasen otros 20 años!
El poeta Memet me convenció. No podíamos avanzar hacia el futuro con unas relaciones marcadas por la suspicacia, la extrema susceptibilidad, las menudas miserias cotidianas, en una época de globalización, cuando el continente más guerrero del mundo dejaba en el pasado a sus millones de muertos, y se unificaba para crear la poderosa Unión Europea. Estábamos a contramano de la corriente de la historia, y juntos podíamos ser mucho más que dos.
Hubo toda clase de presiones y de escollos, pero todo aquello se había superado, y ahora me encontraba embarcado en la misma balsa con Raúl Zurita, que estaba allí conmigo, con firme decisión. Para nosotros se trataba al par que un homenaje a nuestros héroes, un reclamo de futuro. Había transcurrido ya mucho más de un siglo de aquella aciaga guerra, y nosotros los peruanos seguíamos sangrando por la herida.Abordamos Raúl y yo el Huáscar, hoy convertido en un museo naval que recibe más de 10,000 visitantes cada año, chilenos y peruanos. Trepamos pues al puente de popa, desde donde se veía un escenario imponente, con todos los espectadores en un silencio profundo. Me adelanté unos pasos hacia el micrófono, con una emoción enorme y contenida, y empecé:
"Venimos a rendir homenaje a nuestros héroes, muertos en el Monitor Huáscar al mando del Almirante Miguel Grau, quien es también un héroe para el pueblo chileno.
Es justo pues que simultáneamente rindamos homenaje al Almirante Arturo Prat, héroe del pueblo chileno, muerto en aquella lejana contienda.
Pero la poesía habla de paz y no de guerra. La poesía es la patria común de chilenos y peruanos, que a lo largo del siglo XX hemos creado la mejor poesía de Sudamérica: Pablo Neruda y César Vallejo son sus mejores exponentes a uno y otro lado de la frontera, y a ellos dedico mi lectura.
El poeta chileno José María Memet, director de Chile Poesía, y artífice de este inédito encuentro, presenta al conjunto musical Lima de Antaño, encargado de romper los fuegos. Y se inicia la ceremonia con una marinera, interpretada por su vocalista, Marlen Guillén. El viento se llena de música de guitarra y cajón, despertando añoranzas del pasado, nostalgias del futuro. Apenas han terminado de tocar, Memet nos invita, al poeta chileno Raúl Zurita y a mí, a descender las escaleras que llevan al embarcadero, para abordar una balsa que asegura el tránsito entre la costa y el monitor Huáscar, distante unos 100 metros. A medida que nos alejamos de la costa me viene a la memoria el recuerdo de cómo comenzó todo esto.
Fue en el Distrito Federal de México, en octubre del 2005, durante un almuerzo en casa del poeta mexicano José Ángel Leiva, al que fuimos invitados Memet, su esposa y yo. Él es un poeta que goza del prestigio legendario de haber luchado fieramente contra la dictadura pinochetista, por lo que sufrió prisión, persecución, tortura, al igual que Raúl Zurita, devenido ícono de la resistencia civil contra la dictadura. Y Memet me contó que su sueño era realizar un recital nada menos que en el monitor Huáscar, fondeado en la bahía de Talcahuano, con poetas peruanos y chilenos. “Vamos a exorcizar a los fantasmas de la guerra, que por ahí todavía flotan, entre tu país y el mío. ¡Vamos a mirar hacia el futuro, no al pasado! Y ahora que nuestros dos países están en democracia, ¡hay que realizarlo, antes que se pasen otros 20 años!
El poeta Memet me convenció. No podíamos avanzar hacia el futuro con unas relaciones marcadas por la suspicacia, la extrema susceptibilidad, las menudas miserias cotidianas, en una época de globalización, cuando el continente más guerrero del mundo dejaba en el pasado a sus millones de muertos, y se unificaba para crear la poderosa Unión Europea. Estábamos a contramano de la corriente de la historia, y juntos podíamos ser mucho más que dos.
Hubo toda clase de presiones y de escollos, pero todo aquello se había superado, y ahora me encontraba embarcado en la misma balsa con Raúl Zurita, que estaba allí conmigo, con firme decisión. Para nosotros se trataba al par que un homenaje a nuestros héroes, un reclamo de futuro. Había transcurrido ya mucho más de un siglo de aquella aciaga guerra, y nosotros los peruanos seguíamos sangrando por la herida.Abordamos Raúl y yo el Huáscar, hoy convertido en un museo naval que recibe más de 10,000 visitantes cada año, chilenos y peruanos. Trepamos pues al puente de popa, desde donde se veía un escenario imponente, con todos los espectadores en un silencio profundo. Me adelanté unos pasos hacia el micrófono, con una emoción enorme y contenida, y empecé:
"Venimos a rendir homenaje a nuestros héroes, muertos en el Monitor Huáscar al mando del Almirante Miguel Grau, quien es también un héroe para el pueblo chileno.
Es justo pues que simultáneamente rindamos homenaje al Almirante Arturo Prat, héroe del pueblo chileno, muerto en aquella lejana contienda.
Pero la poesía habla de paz y no de guerra. La poesía es la patria común de chilenos y peruanos, que a lo largo del siglo XX hemos creado la mejor poesía de Sudamérica: Pablo Neruda y César Vallejo son sus mejores exponentes a uno y otro lado de la frontera, y a ellos dedico mi lectura.
Porque la poesía no es frontera, es puente.
Porque la poesía mira al futuro y no al pasado.
Se ha dicho que olvidar el pasado es recordarlo sin pena; es recordar secas cicatrices, no llagas purulentas.
La poesía es fuego, el pasado es ceniza".
Y en seguida di lectura a mi poema "Imitación de Propercio".
Cuando terminé, Raúl me dio un largo y emocionado abrazo. Y a su vez leyó un texto breve, en que dedicaba su lectura a nuestros grandes poetas Vallejo y Neruda, mirando al futuro, no al pasado. Después leyó tres hermosos y dramáticos poemas, y cuando terminó, le di un largo abrazo, entre los cálidos aplausos del público.
Ya de vuelta a tierra, el peruano Miguel Ángel Zapata leyó unos poemas amorosos, el poeta chileno Alexis Figueroa leyó un largo poema inédito, la poeta Doris Moromisato, antes de su lectura reclamó los libros sustraídos de la Biblioteca Nacional durante la guerra, y Memet terminó con unos breves pero intensos poemas, y por último el conjunto criollo cerró el acto con una marinera...
Todos los noticieros, todos los diarios informaron ampliamente del acto. Rompimos el hielo. Entreabrimos una puerta, que un día se abrirá completamente.
Porque la poesía mira al futuro y no al pasado.
Se ha dicho que olvidar el pasado es recordarlo sin pena; es recordar secas cicatrices, no llagas purulentas.
La poesía es fuego, el pasado es ceniza".
Y en seguida di lectura a mi poema "Imitación de Propercio".
Cuando terminé, Raúl me dio un largo y emocionado abrazo. Y a su vez leyó un texto breve, en que dedicaba su lectura a nuestros grandes poetas Vallejo y Neruda, mirando al futuro, no al pasado. Después leyó tres hermosos y dramáticos poemas, y cuando terminó, le di un largo abrazo, entre los cálidos aplausos del público.
Ya de vuelta a tierra, el peruano Miguel Ángel Zapata leyó unos poemas amorosos, el poeta chileno Alexis Figueroa leyó un largo poema inédito, la poeta Doris Moromisato, antes de su lectura reclamó los libros sustraídos de la Biblioteca Nacional durante la guerra, y Memet terminó con unos breves pero intensos poemas, y por último el conjunto criollo cerró el acto con una marinera...
Todos los noticieros, todos los diarios informaron ampliamente del acto. Rompimos el hielo. Entreabrimos una puerta, que un día se abrirá completamente.
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Palabra de Poeta
Palabra de Poeta
"Leí mis poemas frente al Huáscar, en tierra firme. Leer en el mar azul de Talcahuano, frente al frondoso bosque de pinos, entre gaviotas y deseándonos mutuamente paz y respeto, fue hermoso. Ahora estoy convencida que hice bien en ir a traer un mensaje de integración entre nuestros países con mis metáforas de mujer. Con el perdón de mis chauvinistas detractores, volvería a recitar en el Huáscar una y mil veces más”. (Doris Moromisato)
En la foto: La poeta Doris Moromisato también participó del encuentro. [Leyenda de Caretas]
Tuesday, March 27, 2007
La dimensión desconocida de Bryce
Por Manuel Eráusquin
Alfredo Bryce ha expuesto con toda naturalidad en el transcurso de estos días una disposición solvente para la elaboración de maniobras de distracción. Los plagios que ha ejecutado sistemáticamente han salido a la luz con las pruebas bajo el brazo, pero él ha preferido mirar hacia el vacío y ensayar con frases retóricas algunas respuestas que lo cubran de este huracán de denuncias. Hasta el momento ha fracasado y ahora está a tiro de cualquier francotirador que desee volarle la cabeza. Su aparente indiferencia nos llama la atención, lo poco que ha expresado sobre esta revelación, donde él ha cometido una falta gravísima, trasluce una actitud cínica y arrogante. Seis artículos plagiados, fuera de las acusaciones de Hebert Morote el año pasado y del embajador Oswaldo de Rivero, que inició el vendaval de nuevas evidencias la semana anterior, no le han importado. Algunos de los autores a los que usurpó textos, como José María Pérez Alvarez, de Galipress, han expresado su indignación. Otros, con sus respectivos medios, evalúan tomar medidas legales. Esto en España, procedencia de la mayoría de agraviados, ya reventó. Bryce no puede seguir jugando a hacer turismo en el abismo. La caída puede venir con la inscripción de la fatalidad.
Más de una demanda judicial podría llegar del extranjero, situación riesgosa pues Alfredo Bryce no posee argumentos razonables para salir bien librado. Sin embargo, a pesar de los nubarrones que estarían cerniéndose sobre su cabeza, el novelista se abraza al silencio en vez ofrecerles disculpas a sus lectores y a los plagiados. El está en la obligación de hacerlo por un asunto de justicia hacia ellos. Los primeros por haber sido estafados. Los segundos por haber sido robados. Es triste, pero es así.
Se sabe que Bryce es un hombre de honor y de buena fe, extraña esta conducta que lo compromete como persona e intelectual. Al principio, no podíamos creerlo. Después, con las pruebas en la mesa, dolió. Las notas dando cuenta de la información en este diario no fueron escritas con placer sino con desilusión. Pero sus amigos, que lo quieren tanto, serán cruciales en este trance. Si se animan a hablarle de frente a la cara y sin temor, el novelista tal vez reaccione. El necesita las voces sinceras de la amistad, no las voces de los adulones. Esas sólo contribuirán a hundirlo y nadie quiere eso.
Alfredo Bryce ha expuesto con toda naturalidad en el transcurso de estos días una disposición solvente para la elaboración de maniobras de distracción. Los plagios que ha ejecutado sistemáticamente han salido a la luz con las pruebas bajo el brazo, pero él ha preferido mirar hacia el vacío y ensayar con frases retóricas algunas respuestas que lo cubran de este huracán de denuncias. Hasta el momento ha fracasado y ahora está a tiro de cualquier francotirador que desee volarle la cabeza. Su aparente indiferencia nos llama la atención, lo poco que ha expresado sobre esta revelación, donde él ha cometido una falta gravísima, trasluce una actitud cínica y arrogante. Seis artículos plagiados, fuera de las acusaciones de Hebert Morote el año pasado y del embajador Oswaldo de Rivero, que inició el vendaval de nuevas evidencias la semana anterior, no le han importado. Algunos de los autores a los que usurpó textos, como José María Pérez Alvarez, de Galipress, han expresado su indignación. Otros, con sus respectivos medios, evalúan tomar medidas legales. Esto en España, procedencia de la mayoría de agraviados, ya reventó. Bryce no puede seguir jugando a hacer turismo en el abismo. La caída puede venir con la inscripción de la fatalidad.
Más de una demanda judicial podría llegar del extranjero, situación riesgosa pues Alfredo Bryce no posee argumentos razonables para salir bien librado. Sin embargo, a pesar de los nubarrones que estarían cerniéndose sobre su cabeza, el novelista se abraza al silencio en vez ofrecerles disculpas a sus lectores y a los plagiados. El está en la obligación de hacerlo por un asunto de justicia hacia ellos. Los primeros por haber sido estafados. Los segundos por haber sido robados. Es triste, pero es así.
Se sabe que Bryce es un hombre de honor y de buena fe, extraña esta conducta que lo compromete como persona e intelectual. Al principio, no podíamos creerlo. Después, con las pruebas en la mesa, dolió. Las notas dando cuenta de la información en este diario no fueron escritas con placer sino con desilusión. Pero sus amigos, que lo quieren tanto, serán cruciales en este trance. Si se animan a hablarle de frente a la cara y sin temor, el novelista tal vez reaccione. El necesita las voces sinceras de la amistad, no las voces de los adulones. Esas sólo contribuirán a hundirlo y nadie quiere eso.
Tuesday, March 06, 2007
Cartagena sin realismo mágico
Por Franco Cavagnaro
El primer impacto de Cartagena fue el horno de su brisa. Nada más abierta la puerta del avión, un sofocón muy parecido al que debió sentir el que llegaba a Comala nos dio la bienvenida. Costaba dar un paso tras otro. El calor pesaba.
En Migraciones un hombrecito preguntó mi ocupación.
–Escritor –respondí.
–¿Y qué escribe?
–Novelas, sólo que no he publicado ninguna.
–¿Motivo de visita? ¿Alguna novela?
–No, algo un poquito más modesto, mi luna de miel.
El aeropuerto de Cartagena es pequeño y está lleno de militares. Perros de gran hocico olisquean las maletas. No importa la procedencia. Aunque en la última revisión, un señor muy flaco y canoso nos pregunta de dónde somos.
–De Perú.
–Pasen –dice, sin más trámite. La cocaína colombiana es más barata que la peruana, para qué traerla desde el Perú. Ni siquiera los perros nos prestan la atención debida.
Afuera montada en un autobús nos espera una muchacha con mi apellido inscrito en un cartel. Ojo: cartel y no cártel. Por el camino observamos la ciudad. Muy parecida al Callao. Domingo por la tarde después del almuerzo. Las playas llenas de gente. Pocos vehículos, poco tráfico. Aire acondicionado dentro del bus. Nos ofrecen tours a Islas del Rosario, arroz con coco, ballenato, Tres esquinas, cumbia en Chivas. Me hablan en pesos colombianos. No les entiendo. Mi cabeza solo descifra soles peruanos que no alumbran y algo de dólares que ya nadie acepta ni quiere si tienen cierta serie maldita.
En el hotel una muchacha de labios encendidos y expresión de buena gente nos explica todo lo referente a las comidas que nuestro paquete incluye: cena romántica en el lado antiguo de la ciudad cerca de la famosa casa del laureado escritor Gabriel García Márquez, quizá hasta lo vean en una de esas, gimnasio, tragos libres (good!), discoteca, piscina, playa privada, toallas, buffet a nuestra libre disposición. Todavía no tengo hambre, sólo quiero estar a solas con mi esposa. Un botones nos lleva el equipaje a la habitación. Estoy algo abochornado porque no tengo pesos y ni modo que le dé 10 dólares por llevarme la maleta. Digo en voz alta que ya cambiaré en la ciudad los dólares, haciendo hincapié en varios Georges Washingtons. El moreno me mira. Se parece a Muhammed Alí. La misma expresión. Así que me apresuro a preguntarle su nombre para que no se me olvide. Muhammed se sonríe y me enseña el espacio entre los dientes de conejo.
Muy a tono con el siglo XXI, introduzco una tarjeta en una ranura de la puerta. La habitación es grande y acogedora. Se ve la playa. De este lado se observan menos personas. No veo las horas que Muhammed se vaya y me deje a solas para que ahora sea yo quien se juegue su pelea en el ring.
–Adiós Muhammed.
–¿Disculpe?
–Gracias –digo y el boxeador ya retirado, inesperadamente joven en Cartagena, libre del aterrador Parkinson se retira para que este boxeador peso pluma se juegue su pelea de box.
*
Luego de un par de horas de insustituible descanso, participamos de nuestro primer buffet. Comida italiana. Después del primer bocado caigo en la cuenta del acento de los comensales que nos rodean. Sobre todo de nuestros solidarios amigos del sur. Chita la payasá. Tan opulentos ellos. Calculo que venir desde el desierto del sur debe ser mucho más caro que venirse de la caótica Lima. Tienen pinta de turistas regulares. Cuando veo a una de sus mujeres servirse una larga lonja de lasagna de pollo, recuerdo lo que en Diarios de Motocicleta le decía el amigo del joven Che, a éste: “Las mujeres chilenas son las más putas de Sudamérica”. Salimos algo apurados a hacer un pequeño paseo. Estamos en el barrio de Bocagrande, zona comercial y hotelera. A unos metros el ancho mar. A estas alturas de la casi noche uno ya se siente invadido por las olas del mar caribeño y su ritmo muy guaguancó, así no estemos en la agorafóbica isla. Sin ser muy celeste como pintan, el mar de Cartagena: más cerca de la turbiedad arenosa de nuestras olas pacíficas como comprobaré a la mañana siguiente. Las tiendas están cerradas. Nada que comprar. Aunque Cartagena está plagada de tiendas oficiales de las grandes marcas europeas y americanas. Llegamos al extremo del espigón que es Bocagrande. Cada quince minutos pasan las Chivas, unos ómnibus típicos que no me parecen nada extraordinarios. Son como esos buses de escuela norteamericana que circulan por Lima, solo que la lata de los lados está abierta. Es muy colorinche y está repleto de licor. Recuerdan el flower power de los sesentas, solo que en lugar de beats, hippies, Keasy, Burroughs y compañía, jubilados y parejas maduras tratan de pasarla mejor que en sus frías tierras.
*
En uno de nuestros recorridos conocemos a Juancho. Un moreno de unos 50 años espigado, como todos aquí, de grandes ojos amarillos y enjuto como un quijote negro. Nos convence entre súplicas que le dejemos, patrón, explicar cómo es el tour que él ofrece. Primero que nada él es Juanchito, ampliamente conocido en Bocagrande y no hay nada que temer. Nos pregunta nuestra procedencia. Al ristre agrega:
–¿Nos visitan de Ecuador o Perú?
Nos pinta un periplo alucinante hasta Islas del Rosario: arena blanca, acuario en altamar, arquitectura colonial, un moreno como yo dándole de comer a un tiburón blanco, ceviche con ketchup, playas paradisiacas y otras finezas. Termina luego de mover las manos describiendo cómo se desliza el mar en esas latitudes y cómo mi esposa nadará hasta los corales reposando a unos metros de la orilla.
–Nada, nada, amigo del Perú, nada de tiburones, los tiburones están tan acostumbrados a comer negros, que ya solo les gusta la carne negra.
Algo debí sospechar de su campechanería cuando me dijo que el mejor Presidente que tuvo el Perú fue Alan García, un tipazo, se atoraba el moreno alzando una de sus manos hasta algunos centímetros sobre su cabeza.
–Grandazo el patrón.
Claro cómo no lo van a conocer al sujeto si se vino por aquí con los dólares MUC en la billetera. Puedo jurar que varios platos de comida se debe haber llevado Juancho a su mesa luego de decirle lo mismo que a mí. Me río de compromiso torciendo una mueca y pactamos el tour a sola firma. Como yo soy muy criollo, no voy a cometer la torpeza de entregarle mis pesos colombianos por adelantado, además me lo imagino con su sonrisa de lado, la mano sobre el parietal alisándose la cabellera y un pañuelo blanco abanicando el viento. Ni vuelta que darle, personajes disímiles han de haber desfilado por Cartagena. Políticos sobre todo.
Juancho nos busca más tarde en el hotel y nos lleva hasta el muelle, frente al Puente de los Pegasos: unos caballos alados, inmensos, con las patas en alto, a punto de despegar, se atisban a lo lejos. En la lancha nos sentamos entre una pareja de venezolanos y su hija de tres meses, una turista sueca y un latin lover colombiano, look rasta, que parece la está pasando muy bien con un ron Tres esquinas (la sueca está de más, borrachísima y muy cariñosa con la entrepierna del morenaje), una pareja de argentinos de unos 50 años y una bullanguera mancha de caribeños, probablemente cubanos exitosos residentes en Miami, que le hacen competencia con sus risas y bromas desafortunadas al motor de la lancha, más chilenos y una dosis nacional de colochos. Vamos a una prudente velocidad. Demasiada prudente diría yo. Empezamos a grabar la bahía, desde esta distancia podemos ver el casco antiguo de la ciudad y sus casonas bien conservadas brillando bajo el ardiente sol caribeño.
Media hora después de varios sobresaltos y el polo empapado, lejos muy lejos ya del casco turístico de la ciudad, la urbe empieza a tomar matices cada vez más panamericanos. Aparece en el escenario ese elemento unificador, ese elemento esencial que hace de nosotros lo que somos en verdad, el Nuevo Continente. Los eternos círculos de pobreza empiezan a lanzarnos su rostro más fiero y robusto. Desde el mar es fácil comprobar su salud. Pronto seremos como Diego Luna y Gael García en Y tu mamá también, se nos revelará el México de entre carreteras. En este caso: la Colombia de entre mares. Cerca a una de las fortificaciones coloniales, la lancha se detiene en un endeble puerto. A lo lejos se avizoran las casitas de material noble: medio derruidas, medio tristes. La seriedad del moreno que maneja la embarcación me trae a la cabeza la expresión pícara de Juanchito. En el extremo nos esperan 20 niños de no más de 9 años. Ávidos mueven sus brazos en alto y no dudan ni un segundo, cuando la lancha está a menos de un metro, en lanzarse en perfecto clavado al agua. Se acercan a estribor con sus cabecitas en alto.
–Parecen nutrias –no dudo en confesarle a mi mujer.
Desconcertados nos preguntamos todos: qué diablos hacemos ahí. Parece no haber nada que ver excepto la adivinada pobreza de esos niños que con algo de muda violencia, la violencia del hambre, nos piden soterradamente que les demos unas monedas. Todo parece haber sido dispuesto, algo tendrá que ver el viejo Juancho, me digo, incluso podría jurar que algunas de esas pequeñas nutrias se parece a él, quizá un primogénito que se gana la propina en el rancio arte de la supervivencia. Nadie se anima, todos, sin importar la nacionalidad ni el color de piel, observamos con desconfianza a los hijos de Juancho. Arriba otro moreno adolescente que oficiará de guía, experto conocedor de la fauna y flora del mar caribeño (pongámosle Vicentico), nos dice que la isla frente a nosotros se llama Isla Bomba y que la fortificación vecina fue el antiguo único ingreso a Cartagena de Indias en la dorada época de los virreyes, las castas sociales y los peluquines blancos para los ilustres. Después de otra media hora llegamos a unos islotes hechos de coral, casas de lujo fastuoso se presentan a la vista. Se supone que allí los súper archi millonarios de Colombia tienen sus posadas para pasar el verano. Incluso Pablo Escobar fue dueño de una de ellas. Según Vicentico, Don Escobar, el papi de los cárteles de la droga de toda Latinoamérica. Todos tenemos uno en casa. ¡Habla Lunarejo!
Llegamos a Islas del Rosario, después de las mil y una disculpas de la tripulación oficial. Hoy no abre el acuario, no hay negro dándole de comer a los tiburones, tampoco snorkel, porque no estaba estipulado en el precio del tour, ahora que si alguien se anima a pagar 20,000 pesos se le puede hacer el servicio en altamar con guía buzo incluido que les dirá el nombre de cada una de las más de 100 especies distintas de peces del Caribe colombiano.
De improviso se escucha el ruido de un motor y por la parte por donde se alcanza a ver una casa que el capitán de la lancha, con un ligero aire al Tino Asprilla, asegura había pertenecido al ex presidente Gaviria, apareció una embarcación mínima que en pocos minutos se apostó a nuestro lado. El pescador y su pequeño hijo (¿otro Juanchito?) nos ofrecen a un módico precio un ceviche colombiano en vaso de plástico: un camarón mediano, ketchup, mayonesa, algo de limón y un tomate de adorno. Los cubanos se compran varios. ¡Ojalá revienten!, le digo a mi esposa haciéndola reír. Arman un jolgorio de padre y señor mío en la parte posterior de la lancha. Los argentinos no lo pueden creer, muy serios, miran bajoneados la fiesta caribeña. Con desánimo escucho sus bromas:
–En qué se parecen una cubana y un camarón.
–¿En qué? –pregunta una de ellas, para seguirle el chiste.
–En la cola pues chico…
Minutos después llegamos a una pequeña isla. Un muelle como un brazo introducido en el hermoso mar, celeste, casi transparente, puesto casi como una decoración en la arena blanca. Lo previsible. Una colorida choza a la orilla, hamacas y asientos de lujo puestos a la vera del mar, vendedores de chucherías a montones que intentan iniciar a como dé lugar un diálogo con algún turista, uno solo. Nos echamos bajo la sombra de un arbusto muy cerca de la orilla. Se nos acerca un vendedor de collares y dijes. Empieza a hablarme sin parar, luego de saber de dónde vinimos, me asegura que Perú irá al Mundial y que junto a Colombia son de lo mejor de América. Y para confirmar esa fraternidad me regala un collar que asegura no vale nada. Yo me niego, pero es inútil, prácticamente me obliga a tomarlo. Otro vendedor aprovecha el gesto y se nos acerca para ofrecernos una langosta gigante, viva. Abre y cierra los tentáculos de modo musical. Nos tomamos varias fotos y todos nos reímos.
Nadamos más de una hora, ella empieza a jugar con la cámara, ojalá fuera submarina me dice quizá recordando un viejo chiste. A nuestro alrededor el mar es celestial y te provocaría llenarte de tragos tropicales hasta la embriaguez, y después, bueno después inevitablemente se acaba tanto placer. Los vendedores han terminado muy exhaustos con todo lo que han trajinado para vendernos sus productos: collares, peinetas, bolsas, camarones en ceviche, etc. Así que nos informan que estaremos un tanto en la Isla Bomba, nos servirán un suculento almuerzo y bueno señores turistas, eso sería todo. Ah, y no hay de qué preocuparse que esto sí está incluido en el tour. Nadie asiente ni sonríe. El que lleva el timón de esta barca agrega que lo único que debemos hacer es disfrutar de la sazón de Cartagena y su buen gusto en la Isla Bomba. Cuando mi esposa escuchó el dichoso nombre por segunda vez, se escarapeló todita. Yo empecé a mirar a los demás turistas. ¿Estaban todos completos? ¿Dónde estaba la sueca y el colocho gigoló? ¿Alguna guerrilla nos tenía preparado algún recibimiento y posterior secuestro? ¿Qué sería de nosotros en esa isla, esa tierra de nadie? Alejada de la parte continental y al parecer en medio del mar.
El motor empezó a ronronear pesadamente cuando la fortificación inicial, la que protege Isla Bomba desde el siglo XVII de piratas y corsarios, se materializó hacia la proa. Decenas de palmas blancas y costuras rojas se agitaban frente a nosotros, luchando por ayudarnos a salir sin caernos de la lancha. Esos mismos niños hambrientos que nos habían cercado horas antes, ahora mágicamente habían crecido: nutrias de 15, 18, 25, 35 años nos esperaban con los ojos desmesuradamente abiertos, nos extendían los brazos para desembarcarnos en el inusitado puerto, un poco más elevado. Dentro de esas fortificadas murallas, la idea que se tiene es que en lugar de proteger esa pequeña isla contra algo, se trata más bien de un impedimento para salir de ella. Un presidio.
Con desconfianza dejo que uno de ellos nos guíe, qué le hacemos, le indico a mi mujer con el ceño y el rostro contrariado. Nuestra primera telepatía de pareja. Me está adivinando la idea. Mira a su alrededor y observa igualmente confundida cómo somos presa de su necesidad.
–Todos necesitamos llevar algo de comer a nuestras mesas –me dice mi guía. Trata de ser amable, pero a mí solo se me cruzan noticias leídas en el periódico sobre los secuestros al paso de las FARC. Noticias aciagas donde el turista es el último en enterarse de la situación en la que se mete. A la vera del camino se observa la rala vegetación. Un poco más allá el pueblo de donde vienen todos en tropel. La misma expresión tensa en los rostros. Con ese semblante, que quiéralo o no deja de ser amable de tanto insistir en parecerlo. Todo se llena de desconfianza. Una pareja de norteamericanos que se nos unieron en las Islas del Rosario en lugar de la sueca y el colombiano, son los más asediados. Se agrupan de a tres a su alrededor, ofreciendo muchas cosas. Nos guían hacia una cabaña en medio del pueblo. Las casuchas se amontonan a los lados y los niños panzones gatean muy cerca de allí, otros ven la tele al centro de una de ellas, protegidos por la malla de un mosquitero, señoras dándoles de lactar a sus bebés sobre una hamaca. Nuestro guía nos tranquiliza:
–Todo está bien –nos repite insistentemente.
Todo el perímetro del comedor estaba cubierto de hombres como Juancho que con miradas furtivas vigilaban nuestros mínimos movimientos. El guía propone varias posibilidades para acompañar nuestro arroz con coco y pescado. Una gaseosa con sabor a uva o una cola sin marca. Nos sentamos todos muy juntos, como representantes de esa América inmensa, pobre y sola, rodeada ahora por su verdadera realidad. Una isla dentro de una isla. Nuestro guía nos trae nuestros pescados. Tomate y lechuga, un poco de arroz con coco y rodajas de plátano, que aquí los llaman patacones. Los amigos de Juancho miran el plato con avidez y una mueca de rencor que no logro adivinar por qué. Mudo rencor de ojos blancos hipnotizados por el deseo de comer. Cuando uno acaba, se acerca el que lo ha servido e inmediatamente retira el plato con las sobras y se las lleva a otro moreno que furtivamente las introduce en otra bolsa. Como sin ganas, no puedo (aunque lo quiera) dejar de ignorar eso. Tampoco el sabor salado del coco. Mi esposa no acaba su plato. Nos miramos y sé exactamente qué está pensando (¿otra telepatía?). ¡Nos debimos quedar en el hotel! El buffet. Su plato está casi intacto. No le ha gustado el arroz (salado) con coco. Yo tampoco tengo muchas ganas. Tanta gente mirándome y ofreciéndome vender lo que traen entre manos, me pone sumamente nervioso, me quita el apetito.
–Vámonos. Quiero regresar –me dice mi esposa–. No me siento bien con tanta gente mirándonos. Me siento como la mona de un parque de atracciones.
–El postre de una gran cena, dirás.
–Vámonos al hotel. No importa cómo. Esperamos en la lancha. Ya no quiero estar aquí.
Una mujer se nos acerca a vendernos cocadas, pero yo le rehuyo con malhumor. Nuestro guía aparece de improviso y se interpone entre la mujer y nosotros. Es como un guardián que debe impedir que uno de sus castigados escape.
–Les puedo mostrar el fuerte –nos dice sonriendo.
–No gracias, estamos cansados.
–Pero no está lejos, es una oportunidad única, patrón.
–No, estamos K.O… Mucha gente, maestro. Me pone de mal humor.
–Pero tiene que comprendernos patrón. De esto vivimos.
–Sí, pero es demasiado –le recalco mientras pasamos por las ruinas que según el guía son las travesuras de tres grandes huracanes: el César, Mitch e Iván. No sé si creerle, trato de recordar alguna noticia insensible. Gajes del turismo. ¿Creer o no creer?
–De algo tenemos que vivir. No tenemos agua.
–¿Y cómo hacen?
–La compramos o la traemos desde Cartagena. O en el peor de los casos, la juntamos cuando hay lluvias, aunque muchas no hay. Hervimos el agua salada a veces, pero malogra la ropa, se hace huecos…
–En mi país hay varios lugares en los que ocurre eso –le replico.
–Vamos, patrón, anímese.
–No. Realmente queremos irnos –le recalco.
–Aunque sea una propinita, patrón –me dice, mientras de todos lados empiezan a asomarse las cabezas de niños, mujeres, hombres, ancianos–. Para recordar a la gente del Perú. Por aquí pasa mucha gente y podemos hablar muy bien de los peruanos.
–¿Pasan mucho por aquí?
–No, la verdad patrón, ustedes son los primeros en mucho tiempo –dice. Mi mujer empieza a caminar, primero lento y después acelerando el paso hacia la lancha. Desde la cabaña se ven más personas, ya otro inicia su perorata de necesidades haciéndome gestos–. Patrón, ¡viva el Perú!
–Espérate, déjame ver –le digo retrocediendo, y haciendo la finta de que busco entre mis bolsillos. Ya sé que tengo unas monedas y un billete, que para ser sinceros no sé si es mucho o poco. La hago larga porque cada vez me siento más acorralado–. Toma –finalmente le digo.
El muchacho analiza el billete y me queda viendo con cara de sorpresa. No me quedo, casi huyo hacia la embarcación. Mi esposa me saluda desde el interior con los demás turistas. No sé cómo diablos han llegado hasta allí.
El tipo que me ayuda a abordar me pregunta de dónde vengo. Le digo que del Perú. Pizarro, responde. Pizarro. El Bayern. ¡Qué fenómenos los peruanos! Solano, Solano, dice otro muy cerca de allí. Del Newcastle, seguro que llegan al Mundial.
–Supongo –respondo con una sonrisa y me hundo en mi asiento, ansiando regresar al hotel, el buffet, la ciudad, sumergido en mi sueño de turista.
Cartagena, Abril 2005
El primer impacto de Cartagena fue el horno de su brisa. Nada más abierta la puerta del avión, un sofocón muy parecido al que debió sentir el que llegaba a Comala nos dio la bienvenida. Costaba dar un paso tras otro. El calor pesaba.
En Migraciones un hombrecito preguntó mi ocupación.
–Escritor –respondí.
–¿Y qué escribe?
–Novelas, sólo que no he publicado ninguna.
–¿Motivo de visita? ¿Alguna novela?
–No, algo un poquito más modesto, mi luna de miel.
El aeropuerto de Cartagena es pequeño y está lleno de militares. Perros de gran hocico olisquean las maletas. No importa la procedencia. Aunque en la última revisión, un señor muy flaco y canoso nos pregunta de dónde somos.
–De Perú.
–Pasen –dice, sin más trámite. La cocaína colombiana es más barata que la peruana, para qué traerla desde el Perú. Ni siquiera los perros nos prestan la atención debida.
Afuera montada en un autobús nos espera una muchacha con mi apellido inscrito en un cartel. Ojo: cartel y no cártel. Por el camino observamos la ciudad. Muy parecida al Callao. Domingo por la tarde después del almuerzo. Las playas llenas de gente. Pocos vehículos, poco tráfico. Aire acondicionado dentro del bus. Nos ofrecen tours a Islas del Rosario, arroz con coco, ballenato, Tres esquinas, cumbia en Chivas. Me hablan en pesos colombianos. No les entiendo. Mi cabeza solo descifra soles peruanos que no alumbran y algo de dólares que ya nadie acepta ni quiere si tienen cierta serie maldita.
En el hotel una muchacha de labios encendidos y expresión de buena gente nos explica todo lo referente a las comidas que nuestro paquete incluye: cena romántica en el lado antiguo de la ciudad cerca de la famosa casa del laureado escritor Gabriel García Márquez, quizá hasta lo vean en una de esas, gimnasio, tragos libres (good!), discoteca, piscina, playa privada, toallas, buffet a nuestra libre disposición. Todavía no tengo hambre, sólo quiero estar a solas con mi esposa. Un botones nos lleva el equipaje a la habitación. Estoy algo abochornado porque no tengo pesos y ni modo que le dé 10 dólares por llevarme la maleta. Digo en voz alta que ya cambiaré en la ciudad los dólares, haciendo hincapié en varios Georges Washingtons. El moreno me mira. Se parece a Muhammed Alí. La misma expresión. Así que me apresuro a preguntarle su nombre para que no se me olvide. Muhammed se sonríe y me enseña el espacio entre los dientes de conejo.
Muy a tono con el siglo XXI, introduzco una tarjeta en una ranura de la puerta. La habitación es grande y acogedora. Se ve la playa. De este lado se observan menos personas. No veo las horas que Muhammed se vaya y me deje a solas para que ahora sea yo quien se juegue su pelea en el ring.
–Adiós Muhammed.
–¿Disculpe?
–Gracias –digo y el boxeador ya retirado, inesperadamente joven en Cartagena, libre del aterrador Parkinson se retira para que este boxeador peso pluma se juegue su pelea de box.
*
Luego de un par de horas de insustituible descanso, participamos de nuestro primer buffet. Comida italiana. Después del primer bocado caigo en la cuenta del acento de los comensales que nos rodean. Sobre todo de nuestros solidarios amigos del sur. Chita la payasá. Tan opulentos ellos. Calculo que venir desde el desierto del sur debe ser mucho más caro que venirse de la caótica Lima. Tienen pinta de turistas regulares. Cuando veo a una de sus mujeres servirse una larga lonja de lasagna de pollo, recuerdo lo que en Diarios de Motocicleta le decía el amigo del joven Che, a éste: “Las mujeres chilenas son las más putas de Sudamérica”. Salimos algo apurados a hacer un pequeño paseo. Estamos en el barrio de Bocagrande, zona comercial y hotelera. A unos metros el ancho mar. A estas alturas de la casi noche uno ya se siente invadido por las olas del mar caribeño y su ritmo muy guaguancó, así no estemos en la agorafóbica isla. Sin ser muy celeste como pintan, el mar de Cartagena: más cerca de la turbiedad arenosa de nuestras olas pacíficas como comprobaré a la mañana siguiente. Las tiendas están cerradas. Nada que comprar. Aunque Cartagena está plagada de tiendas oficiales de las grandes marcas europeas y americanas. Llegamos al extremo del espigón que es Bocagrande. Cada quince minutos pasan las Chivas, unos ómnibus típicos que no me parecen nada extraordinarios. Son como esos buses de escuela norteamericana que circulan por Lima, solo que la lata de los lados está abierta. Es muy colorinche y está repleto de licor. Recuerdan el flower power de los sesentas, solo que en lugar de beats, hippies, Keasy, Burroughs y compañía, jubilados y parejas maduras tratan de pasarla mejor que en sus frías tierras.
*
En uno de nuestros recorridos conocemos a Juancho. Un moreno de unos 50 años espigado, como todos aquí, de grandes ojos amarillos y enjuto como un quijote negro. Nos convence entre súplicas que le dejemos, patrón, explicar cómo es el tour que él ofrece. Primero que nada él es Juanchito, ampliamente conocido en Bocagrande y no hay nada que temer. Nos pregunta nuestra procedencia. Al ristre agrega:
–¿Nos visitan de Ecuador o Perú?
Nos pinta un periplo alucinante hasta Islas del Rosario: arena blanca, acuario en altamar, arquitectura colonial, un moreno como yo dándole de comer a un tiburón blanco, ceviche con ketchup, playas paradisiacas y otras finezas. Termina luego de mover las manos describiendo cómo se desliza el mar en esas latitudes y cómo mi esposa nadará hasta los corales reposando a unos metros de la orilla.
–Nada, nada, amigo del Perú, nada de tiburones, los tiburones están tan acostumbrados a comer negros, que ya solo les gusta la carne negra.
Algo debí sospechar de su campechanería cuando me dijo que el mejor Presidente que tuvo el Perú fue Alan García, un tipazo, se atoraba el moreno alzando una de sus manos hasta algunos centímetros sobre su cabeza.
–Grandazo el patrón.
Claro cómo no lo van a conocer al sujeto si se vino por aquí con los dólares MUC en la billetera. Puedo jurar que varios platos de comida se debe haber llevado Juancho a su mesa luego de decirle lo mismo que a mí. Me río de compromiso torciendo una mueca y pactamos el tour a sola firma. Como yo soy muy criollo, no voy a cometer la torpeza de entregarle mis pesos colombianos por adelantado, además me lo imagino con su sonrisa de lado, la mano sobre el parietal alisándose la cabellera y un pañuelo blanco abanicando el viento. Ni vuelta que darle, personajes disímiles han de haber desfilado por Cartagena. Políticos sobre todo.
Juancho nos busca más tarde en el hotel y nos lleva hasta el muelle, frente al Puente de los Pegasos: unos caballos alados, inmensos, con las patas en alto, a punto de despegar, se atisban a lo lejos. En la lancha nos sentamos entre una pareja de venezolanos y su hija de tres meses, una turista sueca y un latin lover colombiano, look rasta, que parece la está pasando muy bien con un ron Tres esquinas (la sueca está de más, borrachísima y muy cariñosa con la entrepierna del morenaje), una pareja de argentinos de unos 50 años y una bullanguera mancha de caribeños, probablemente cubanos exitosos residentes en Miami, que le hacen competencia con sus risas y bromas desafortunadas al motor de la lancha, más chilenos y una dosis nacional de colochos. Vamos a una prudente velocidad. Demasiada prudente diría yo. Empezamos a grabar la bahía, desde esta distancia podemos ver el casco antiguo de la ciudad y sus casonas bien conservadas brillando bajo el ardiente sol caribeño.
Media hora después de varios sobresaltos y el polo empapado, lejos muy lejos ya del casco turístico de la ciudad, la urbe empieza a tomar matices cada vez más panamericanos. Aparece en el escenario ese elemento unificador, ese elemento esencial que hace de nosotros lo que somos en verdad, el Nuevo Continente. Los eternos círculos de pobreza empiezan a lanzarnos su rostro más fiero y robusto. Desde el mar es fácil comprobar su salud. Pronto seremos como Diego Luna y Gael García en Y tu mamá también, se nos revelará el México de entre carreteras. En este caso: la Colombia de entre mares. Cerca a una de las fortificaciones coloniales, la lancha se detiene en un endeble puerto. A lo lejos se avizoran las casitas de material noble: medio derruidas, medio tristes. La seriedad del moreno que maneja la embarcación me trae a la cabeza la expresión pícara de Juanchito. En el extremo nos esperan 20 niños de no más de 9 años. Ávidos mueven sus brazos en alto y no dudan ni un segundo, cuando la lancha está a menos de un metro, en lanzarse en perfecto clavado al agua. Se acercan a estribor con sus cabecitas en alto.
–Parecen nutrias –no dudo en confesarle a mi mujer.
Desconcertados nos preguntamos todos: qué diablos hacemos ahí. Parece no haber nada que ver excepto la adivinada pobreza de esos niños que con algo de muda violencia, la violencia del hambre, nos piden soterradamente que les demos unas monedas. Todo parece haber sido dispuesto, algo tendrá que ver el viejo Juancho, me digo, incluso podría jurar que algunas de esas pequeñas nutrias se parece a él, quizá un primogénito que se gana la propina en el rancio arte de la supervivencia. Nadie se anima, todos, sin importar la nacionalidad ni el color de piel, observamos con desconfianza a los hijos de Juancho. Arriba otro moreno adolescente que oficiará de guía, experto conocedor de la fauna y flora del mar caribeño (pongámosle Vicentico), nos dice que la isla frente a nosotros se llama Isla Bomba y que la fortificación vecina fue el antiguo único ingreso a Cartagena de Indias en la dorada época de los virreyes, las castas sociales y los peluquines blancos para los ilustres. Después de otra media hora llegamos a unos islotes hechos de coral, casas de lujo fastuoso se presentan a la vista. Se supone que allí los súper archi millonarios de Colombia tienen sus posadas para pasar el verano. Incluso Pablo Escobar fue dueño de una de ellas. Según Vicentico, Don Escobar, el papi de los cárteles de la droga de toda Latinoamérica. Todos tenemos uno en casa. ¡Habla Lunarejo!
Llegamos a Islas del Rosario, después de las mil y una disculpas de la tripulación oficial. Hoy no abre el acuario, no hay negro dándole de comer a los tiburones, tampoco snorkel, porque no estaba estipulado en el precio del tour, ahora que si alguien se anima a pagar 20,000 pesos se le puede hacer el servicio en altamar con guía buzo incluido que les dirá el nombre de cada una de las más de 100 especies distintas de peces del Caribe colombiano.
De improviso se escucha el ruido de un motor y por la parte por donde se alcanza a ver una casa que el capitán de la lancha, con un ligero aire al Tino Asprilla, asegura había pertenecido al ex presidente Gaviria, apareció una embarcación mínima que en pocos minutos se apostó a nuestro lado. El pescador y su pequeño hijo (¿otro Juanchito?) nos ofrecen a un módico precio un ceviche colombiano en vaso de plástico: un camarón mediano, ketchup, mayonesa, algo de limón y un tomate de adorno. Los cubanos se compran varios. ¡Ojalá revienten!, le digo a mi esposa haciéndola reír. Arman un jolgorio de padre y señor mío en la parte posterior de la lancha. Los argentinos no lo pueden creer, muy serios, miran bajoneados la fiesta caribeña. Con desánimo escucho sus bromas:
–En qué se parecen una cubana y un camarón.
–¿En qué? –pregunta una de ellas, para seguirle el chiste.
–En la cola pues chico…
Minutos después llegamos a una pequeña isla. Un muelle como un brazo introducido en el hermoso mar, celeste, casi transparente, puesto casi como una decoración en la arena blanca. Lo previsible. Una colorida choza a la orilla, hamacas y asientos de lujo puestos a la vera del mar, vendedores de chucherías a montones que intentan iniciar a como dé lugar un diálogo con algún turista, uno solo. Nos echamos bajo la sombra de un arbusto muy cerca de la orilla. Se nos acerca un vendedor de collares y dijes. Empieza a hablarme sin parar, luego de saber de dónde vinimos, me asegura que Perú irá al Mundial y que junto a Colombia son de lo mejor de América. Y para confirmar esa fraternidad me regala un collar que asegura no vale nada. Yo me niego, pero es inútil, prácticamente me obliga a tomarlo. Otro vendedor aprovecha el gesto y se nos acerca para ofrecernos una langosta gigante, viva. Abre y cierra los tentáculos de modo musical. Nos tomamos varias fotos y todos nos reímos.
Nadamos más de una hora, ella empieza a jugar con la cámara, ojalá fuera submarina me dice quizá recordando un viejo chiste. A nuestro alrededor el mar es celestial y te provocaría llenarte de tragos tropicales hasta la embriaguez, y después, bueno después inevitablemente se acaba tanto placer. Los vendedores han terminado muy exhaustos con todo lo que han trajinado para vendernos sus productos: collares, peinetas, bolsas, camarones en ceviche, etc. Así que nos informan que estaremos un tanto en la Isla Bomba, nos servirán un suculento almuerzo y bueno señores turistas, eso sería todo. Ah, y no hay de qué preocuparse que esto sí está incluido en el tour. Nadie asiente ni sonríe. El que lleva el timón de esta barca agrega que lo único que debemos hacer es disfrutar de la sazón de Cartagena y su buen gusto en la Isla Bomba. Cuando mi esposa escuchó el dichoso nombre por segunda vez, se escarapeló todita. Yo empecé a mirar a los demás turistas. ¿Estaban todos completos? ¿Dónde estaba la sueca y el colocho gigoló? ¿Alguna guerrilla nos tenía preparado algún recibimiento y posterior secuestro? ¿Qué sería de nosotros en esa isla, esa tierra de nadie? Alejada de la parte continental y al parecer en medio del mar.
El motor empezó a ronronear pesadamente cuando la fortificación inicial, la que protege Isla Bomba desde el siglo XVII de piratas y corsarios, se materializó hacia la proa. Decenas de palmas blancas y costuras rojas se agitaban frente a nosotros, luchando por ayudarnos a salir sin caernos de la lancha. Esos mismos niños hambrientos que nos habían cercado horas antes, ahora mágicamente habían crecido: nutrias de 15, 18, 25, 35 años nos esperaban con los ojos desmesuradamente abiertos, nos extendían los brazos para desembarcarnos en el inusitado puerto, un poco más elevado. Dentro de esas fortificadas murallas, la idea que se tiene es que en lugar de proteger esa pequeña isla contra algo, se trata más bien de un impedimento para salir de ella. Un presidio.
Con desconfianza dejo que uno de ellos nos guíe, qué le hacemos, le indico a mi mujer con el ceño y el rostro contrariado. Nuestra primera telepatía de pareja. Me está adivinando la idea. Mira a su alrededor y observa igualmente confundida cómo somos presa de su necesidad.
–Todos necesitamos llevar algo de comer a nuestras mesas –me dice mi guía. Trata de ser amable, pero a mí solo se me cruzan noticias leídas en el periódico sobre los secuestros al paso de las FARC. Noticias aciagas donde el turista es el último en enterarse de la situación en la que se mete. A la vera del camino se observa la rala vegetación. Un poco más allá el pueblo de donde vienen todos en tropel. La misma expresión tensa en los rostros. Con ese semblante, que quiéralo o no deja de ser amable de tanto insistir en parecerlo. Todo se llena de desconfianza. Una pareja de norteamericanos que se nos unieron en las Islas del Rosario en lugar de la sueca y el colombiano, son los más asediados. Se agrupan de a tres a su alrededor, ofreciendo muchas cosas. Nos guían hacia una cabaña en medio del pueblo. Las casuchas se amontonan a los lados y los niños panzones gatean muy cerca de allí, otros ven la tele al centro de una de ellas, protegidos por la malla de un mosquitero, señoras dándoles de lactar a sus bebés sobre una hamaca. Nuestro guía nos tranquiliza:
–Todo está bien –nos repite insistentemente.
Todo el perímetro del comedor estaba cubierto de hombres como Juancho que con miradas furtivas vigilaban nuestros mínimos movimientos. El guía propone varias posibilidades para acompañar nuestro arroz con coco y pescado. Una gaseosa con sabor a uva o una cola sin marca. Nos sentamos todos muy juntos, como representantes de esa América inmensa, pobre y sola, rodeada ahora por su verdadera realidad. Una isla dentro de una isla. Nuestro guía nos trae nuestros pescados. Tomate y lechuga, un poco de arroz con coco y rodajas de plátano, que aquí los llaman patacones. Los amigos de Juancho miran el plato con avidez y una mueca de rencor que no logro adivinar por qué. Mudo rencor de ojos blancos hipnotizados por el deseo de comer. Cuando uno acaba, se acerca el que lo ha servido e inmediatamente retira el plato con las sobras y se las lleva a otro moreno que furtivamente las introduce en otra bolsa. Como sin ganas, no puedo (aunque lo quiera) dejar de ignorar eso. Tampoco el sabor salado del coco. Mi esposa no acaba su plato. Nos miramos y sé exactamente qué está pensando (¿otra telepatía?). ¡Nos debimos quedar en el hotel! El buffet. Su plato está casi intacto. No le ha gustado el arroz (salado) con coco. Yo tampoco tengo muchas ganas. Tanta gente mirándome y ofreciéndome vender lo que traen entre manos, me pone sumamente nervioso, me quita el apetito.
–Vámonos. Quiero regresar –me dice mi esposa–. No me siento bien con tanta gente mirándonos. Me siento como la mona de un parque de atracciones.
–El postre de una gran cena, dirás.
–Vámonos al hotel. No importa cómo. Esperamos en la lancha. Ya no quiero estar aquí.
Una mujer se nos acerca a vendernos cocadas, pero yo le rehuyo con malhumor. Nuestro guía aparece de improviso y se interpone entre la mujer y nosotros. Es como un guardián que debe impedir que uno de sus castigados escape.
–Les puedo mostrar el fuerte –nos dice sonriendo.
–No gracias, estamos cansados.
–Pero no está lejos, es una oportunidad única, patrón.
–No, estamos K.O… Mucha gente, maestro. Me pone de mal humor.
–Pero tiene que comprendernos patrón. De esto vivimos.
–Sí, pero es demasiado –le recalco mientras pasamos por las ruinas que según el guía son las travesuras de tres grandes huracanes: el César, Mitch e Iván. No sé si creerle, trato de recordar alguna noticia insensible. Gajes del turismo. ¿Creer o no creer?
–De algo tenemos que vivir. No tenemos agua.
–¿Y cómo hacen?
–La compramos o la traemos desde Cartagena. O en el peor de los casos, la juntamos cuando hay lluvias, aunque muchas no hay. Hervimos el agua salada a veces, pero malogra la ropa, se hace huecos…
–En mi país hay varios lugares en los que ocurre eso –le replico.
–Vamos, patrón, anímese.
–No. Realmente queremos irnos –le recalco.
–Aunque sea una propinita, patrón –me dice, mientras de todos lados empiezan a asomarse las cabezas de niños, mujeres, hombres, ancianos–. Para recordar a la gente del Perú. Por aquí pasa mucha gente y podemos hablar muy bien de los peruanos.
–¿Pasan mucho por aquí?
–No, la verdad patrón, ustedes son los primeros en mucho tiempo –dice. Mi mujer empieza a caminar, primero lento y después acelerando el paso hacia la lancha. Desde la cabaña se ven más personas, ya otro inicia su perorata de necesidades haciéndome gestos–. Patrón, ¡viva el Perú!
–Espérate, déjame ver –le digo retrocediendo, y haciendo la finta de que busco entre mis bolsillos. Ya sé que tengo unas monedas y un billete, que para ser sinceros no sé si es mucho o poco. La hago larga porque cada vez me siento más acorralado–. Toma –finalmente le digo.
El muchacho analiza el billete y me queda viendo con cara de sorpresa. No me quedo, casi huyo hacia la embarcación. Mi esposa me saluda desde el interior con los demás turistas. No sé cómo diablos han llegado hasta allí.
El tipo que me ayuda a abordar me pregunta de dónde vengo. Le digo que del Perú. Pizarro, responde. Pizarro. El Bayern. ¡Qué fenómenos los peruanos! Solano, Solano, dice otro muy cerca de allí. Del Newcastle, seguro que llegan al Mundial.
–Supongo –respondo con una sonrisa y me hundo en mi asiento, ansiando regresar al hotel, el buffet, la ciudad, sumergido en mi sueño de turista.
Cartagena, Abril 2005
Sunday, March 04, 2007
Ramonet Retruca
Entrevistas: Director de Le Monde Diplomatique acusa a Mario Vargas Llosa de autismo y critica el TLC entre Perú y Estados UnidosDesde Barcelona: Lissete Herrera
Ignacio Ramonet concedió esta entrevista después de participar en el foro "Medio ambiente y participación local", organizado por la Diputación de Barcelona. Durante el evento, propuso un nuevo modelo de crecimiento que, con el cuidado al medio ambiente y uso sostenible de los recursos, derrote a la pobreza en América Latina.
Las conocidas posturas de izquierda del director de Le Monde Diplomatique son duramente criticadas por Álvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Alberto Montaner, que escribieron al alimón El Regreso del Idiota Latinoamericano, libro de próxima publicación (ver nota siguiente) y secuela de un primer trabajo publicado a mediados de la década pasada.
En una de sus recientes columnas, Mario Vargas Llosa consideró que una novedad de El Regreso "sobre el libro anterior es que ahora el fenómeno de la idiotez no lo auscultan los autores sólo en América Latina; también en Estados Unidos y en Europa, donde… la idiotez ideológica tiene también robustas y epónimas encarnaciones. Encabeza el palmarés el inefable Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, tribuna insuperable de toda la especie en el Viejo Continente y autor del más obsecuente y servil libro sobre Fidel Castro".
Ramonet no se intimidó para devolver la cortesía, pero antes dejó en claro su posición sobre el Tratado de Libre Comercio entre el Perú y los Estados Unidos. "En mi opinión es un enorme error. Perú debería integrarse al Mercosur".
–¿Cuáles, según usted, serían las consecuencias de firmar el TLC?
Las conocidas posturas de izquierda del director de Le Monde Diplomatique son duramente criticadas por Álvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Alberto Montaner, que escribieron al alimón El Regreso del Idiota Latinoamericano, libro de próxima publicación (ver nota siguiente) y secuela de un primer trabajo publicado a mediados de la década pasada.
En una de sus recientes columnas, Mario Vargas Llosa consideró que una novedad de El Regreso "sobre el libro anterior es que ahora el fenómeno de la idiotez no lo auscultan los autores sólo en América Latina; también en Estados Unidos y en Europa, donde… la idiotez ideológica tiene también robustas y epónimas encarnaciones. Encabeza el palmarés el inefable Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, tribuna insuperable de toda la especie en el Viejo Continente y autor del más obsecuente y servil libro sobre Fidel Castro".
Ramonet no se intimidó para devolver la cortesía, pero antes dejó en claro su posición sobre el Tratado de Libre Comercio entre el Perú y los Estados Unidos. "En mi opinión es un enorme error. Perú debería integrarse al Mercosur".
–¿Cuáles, según usted, serían las consecuencias de firmar el TLC?
–Es que van a entrar todos los productos subvencionados de Estados Unidos. Es decir, dígale adiós a la agricultura peruana. Mire la situación de México, que tiene TLC hace quince años y ni siquiera produce maíz. Este producto es originario y hoy no lo tienen. Se necesita una reflexión antes de adoptar el TLC. Brasil, Argentina, que son grandes países, lo han rechazado. Y todos los países que han firmado el TLC piensan que sí funciona porque tienen la esperanza de exportar a Estados Unidos, pero van a exportar poco e importar mucho.
–Usted es autor de 100 horas con Fidel. ¿Qué cree que le espera a Cuba si Fidel Castro muere?
–Usted es autor de 100 horas con Fidel. ¿Qué cree que le espera a Cuba si Fidel Castro muere?
–Creo que no se va morir por el momento. Las noticias que tenemos son que está evolucionando positivamente, aunque todo puede ocurrir porque es una persona mayor que ha vivido una experiencia de salud traumática. Pero lo ocurrido en estos últimos siete meses es que hay una continuidad y creo que en Cuba las cosas evolucionarán. No creo que vaya a adoptar una solución como la asumida en Europa del Este. No creo que esa sea la vía deseada por la mayoría de los cubanos, favorables u hostiles al sistema. Todos quieren que se mantengan los servicios públicos, la enseñanza gratuita y generalizada, los cuidados médicos muy extendidos con pleno empleo. El 85% de los cubanos son propietarios de su alojamiento.
–¿Pero dónde queda el respeto de los derechos humanos y la libertad de expresión?
–¿Pero dónde queda el respeto de los derechos humanos y la libertad de expresión?
–Eso evolucionará. Tener un trabajo, educación y alojamiento son derechos humanos también. La libertad de expresión, que efectivamente está limitada en Cuba, mejorará si Estados Unidos modifica su relación con Cuba. Si deja de presionar, amenazar, estimular una agresión a Cuba, en ese caso, las cosas van a evolucionar como en cierta medida ya se da. Fíjese que la Iglesia Católica se expresa con mucha libertad. Los disidentes más célebres se encuentran libres y dan conferencias telefónicas con la prensa del exterior. Elisardo Sánchez, Oswaldo Payá, Martha Beatriz Roque y Vladimiro Roca critican al sistema y este no se cae por eso.
–Hace poco Mario Vargas Llosa lo ha criticado. ¿Qué le diría?
–Hace poco Mario Vargas Llosa lo ha criticado. ¿Qué le diría?
–Primero que encuentro inmoral, porque forma parte del nepotismo mediático, que un padre elogie el libro de su hijo. No es deontológico. Segundo, me parece normal que MVLl –que defiende una concepción del modelo económico y social que yo ataco constantemente y sea favorable a una sociedad injusta, al capital, a la explotación de los desheredados– me ataque. Me integra en un grupo en el que me siento muy bien, con Noam Chomsky y Harold Pinter, que recibió el premio Nobel. Él defiende a un grupito que no tiene ninguna audiencia. Creo que el autismo de Vargas Llosa es bastante caracterizado. Se pasea por los salones de los hoteles cinco estrellas y recibe premios. Ha dejado de ver lo que pasa en América Latina. Tiene que abrir los ojos y ver lo que pasa en Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y en el mismo Perú. Quien ganó la primera vuelta de las elecciones fue Ollanta Humala. Él no ve eso y habla de nostálgicos del reaganismo cuando ya nadie habla de eso. Su miopía es tanta que en ese mismo artículo termina alabando el triunfo electoral de (Felipe) Calderón en México. Oiga, él ganó con 0,56 por ciento de diferencia. Si a eso lo llama un triunfo y hay sospechas de un fraude, entonces él, ¿de lado de quién está?
En la foto: Ignacio Ramonet. Con el TLC "van a entrar todos los productos subvencionados de Estados Unidos. Es decir, dígale adiós a la agricultura peruana". [Leyenda de Caretas]
La Idiotología Latina
Cultural: El regreso del perfecto idiota latinoamericano divide opiniones y adjetivosPor Carlos Cabanillas
Idiota, palabra latina. No por Latinoamérica, sino por el latín. Originalmente, sin embargo, el concepto griego de idiotés aludía a los ciudadanos que obviaban los asuntos públicos, concentrándose sólo en su vida privada e ignorando la polis. Dejar la política sólo en manos de los políticos era una idiotez. Los griegos eran sabios.
Los tres autores de la saga del 'idiota latinoamericano' –ni sabios ni idiotas– opinan sobre política. Según artículos y entrevistas (con) cedidos por ellos, el concepto de esta nueva entrega es el mismo que el de la anterior, aunque ampliado. Es lógico, conociendo la línea editorial de Carlos Alberto Montaner, Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo. No siempre fue así. En El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano (1997) se citan frases de los tres autores que hoy serían inverosímiles. Frases pro revolucionarias y antiimperialistas que ellos mismos calificaron de 'idioteces'. "Lo malo no es haber sido idiotas, sino continuar siéndolo", se lee en la página 381 de aquel libro. Diez años después, El regreso del perfecto idiota latinoamericano habla de los nuevos 'idiotas' que han subido al estrado político.
Para sus autores, el nuevo libro deslinda una frontera entre lo que llaman 'izquierda vegetariana' e 'izquierda carnívora'. Con la primera tienen vasos comunicantes. Es la izquierda del gobernante brasileño Lula, la chilena Michelle Bachelet, el uruguayo Tabaré Vásquez y el peruano Alan García. Es una izquierda que –según el prologuista del libro Mario Vargas Llosa– ya dejó el socialismo en la práctica y defiende conceptos capitalistas como la empresa privada (el mismo MVLl sostiene que el triunfo electoral de Alan García fue una derrota para el "idiota"). Esto, a pesar de labia y retórica zurda para la platea y el tándem Castro-Chávez. Este dúo, especie de padre-hijo ideológico, lleva la etiqueta de 'izquierda carnívora' endilgada por los autores. Y entre sus ramificaciones se destacan subespecies endogámicas como el nacionalismo, el estatismo, el populismo y el indigenismo. Este último encarnado por Evo Morales, con el cual los autores completan su santísima trinidad de 'idiotas'. El caso del flamante presidente ecuatoriano, Rafael Correa, se estudia con delicadeza debido a sus flirteos y coincidencias con el mencionado trío.
Los tres autores de la saga del 'idiota latinoamericano' –ni sabios ni idiotas– opinan sobre política. Según artículos y entrevistas (con) cedidos por ellos, el concepto de esta nueva entrega es el mismo que el de la anterior, aunque ampliado. Es lógico, conociendo la línea editorial de Carlos Alberto Montaner, Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo. No siempre fue así. En El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano (1997) se citan frases de los tres autores que hoy serían inverosímiles. Frases pro revolucionarias y antiimperialistas que ellos mismos calificaron de 'idioteces'. "Lo malo no es haber sido idiotas, sino continuar siéndolo", se lee en la página 381 de aquel libro. Diez años después, El regreso del perfecto idiota latinoamericano habla de los nuevos 'idiotas' que han subido al estrado político.
Para sus autores, el nuevo libro deslinda una frontera entre lo que llaman 'izquierda vegetariana' e 'izquierda carnívora'. Con la primera tienen vasos comunicantes. Es la izquierda del gobernante brasileño Lula, la chilena Michelle Bachelet, el uruguayo Tabaré Vásquez y el peruano Alan García. Es una izquierda que –según el prologuista del libro Mario Vargas Llosa– ya dejó el socialismo en la práctica y defiende conceptos capitalistas como la empresa privada (el mismo MVLl sostiene que el triunfo electoral de Alan García fue una derrota para el "idiota"). Esto, a pesar de labia y retórica zurda para la platea y el tándem Castro-Chávez. Este dúo, especie de padre-hijo ideológico, lleva la etiqueta de 'izquierda carnívora' endilgada por los autores. Y entre sus ramificaciones se destacan subespecies endogámicas como el nacionalismo, el estatismo, el populismo y el indigenismo. Este último encarnado por Evo Morales, con el cual los autores completan su santísima trinidad de 'idiotas'. El caso del flamante presidente ecuatoriano, Rafael Correa, se estudia con delicadeza debido a sus flirteos y coincidencias con el mencionado trío.
Pasando de la praxis a la teoría y de la realpolitik al pensamiento político, los autores también ajustan cuentas con Ignacio Ramonet (director de Le Monde Diplomatique y autor de una biografía de Fidel Castro), Noam Chomsky, y el Nobel de Literatura del 2005 Harold Pinter, conocido por su teatro del absurdo. Ya en el primer compendio de 'idiotas latinoamericanos' se despotrica contra libros de Eduardo Galeano, Herbert Marcuse, y la Teología de la Liberación del padre y premio Príncipe de Asturias 2003 Gustavo Gutiérrez. Para el sociólogo Gonzalo Portocarrero, el concepto del 'idiota latinoamericano' es un enfrentamiento con la izquierda intelectual. "El título es despectivo, descalificador", dice Portocarrero. La periodista Rosa María Palacios opina desde la otra orilla. No cree que el concepto del 'idiota' desvalore personas, sino más bien ideas. Pero todos se centran en el debate de si son o no son idiotas, dice. Además, ve con buenos ojos que el concepto se actualice en esta nueva entrega, y que por ejemplo analice el socialismo retórico. "Socialismo como el chileno, que de socialismo no tiene nada". El psicoanalista Jorge Bruce amplía el rollo 'idiológico'. "Es la otra cara de aquello que denuncian", sugiere Bruce. Para él, el 'idiota latinoamericano' demuestra que el viejo concepto de 'ideología' no ha desaparecido. "Siempre ha estado vigente, siempre lo estará. La ideología sigue arrastrando a personas inteligentes –como los autores de este libro– hacia discursos rígidos y despectivos. Me produce la misma desconfianza que los discursos marxistas intolerantes de mi juventud", se explaya el psicoanalista.
Su crítica apunta menos al fondo que a la forma del mensaje, la cual puede incluso generar empatía con los agraviados. "A pesar de que muchas de las cosas que mencionan constantemente los autores son ciertas", dice Bruce. Más allá de las certezas, "aquí hay un discurso que reclama la propiedad privada de la verdad", ironiza Bruce. Y con esa frase da el puntapié inicial al debate de siempre.
Su crítica apunta menos al fondo que a la forma del mensaje, la cual puede incluso generar empatía con los agraviados. "A pesar de que muchas de las cosas que mencionan constantemente los autores son ciertas", dice Bruce. Más allá de las certezas, "aquí hay un discurso que reclama la propiedad privada de la verdad", ironiza Bruce. Y con esa frase da el puntapié inicial al debate de siempre.
En la foto: Las 320 páginas en tapa dura editadas por Plaza Janés se esperan pronto en Lima. [Leyenda de Caretas]
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