Thursday, May 25, 2006

Ser poeta en el Perú: un testimonio

Por Róger Santiváñez

Comencé a escribir poesía durante unas vacaciones limeñas, en el verano de 1963. En aquella época de la infancia yo vivía en Piura –costa norte del Perú- pero pasaba los estíos en Lima en casa de mi abuela materna. Fue allí donde una tarde solitaria, inspirado por una canción de Fabián Forte, escribí una especie de poema-cuento jugando con la palabra castiza "multiplicación" y el título de la balada rock: "Multiplication" que mi hermana Coty, fanática de Elvis Presley, Brenda Lee, Boby Darin, Pat Boone y Sandra Dee, tarareaba todo los días por aquellos anos iniciales de la década del 60.
No podría explicar racionalmente qué impulso me llevó a plasmar esas ideas y sentimientos sobre un papel en blanco. Simplemente sucedió y lo único que recuerdo es una gran sensación de algarabía interna, un fuego en el corazón que me hizo salir corriendo hasta la calle, donde compartí mi emoción con el viento del crepúsculo. Me parece habérselo comunicado sólo a mi madre, quien lo tomó con risueña calma y me aconsejó guardar el papel escrito con letra de primarioso en algún lugar seguro.
Luego viene una larga temporada de silencio hasta llegar a los 15 años. Cursaba yo entonces el cuarto grado de la secundaria en el colegio San Ignacio de Loyola de Piura y una mañana de junio en medio de una clase que seguramente no captaba mi atención, de pronto y sin mediar ningún estímulo evidente principié a escribir unos versos motivados por una extraña furia interior -ahora comprendo que ese remolino de mi alma era la expresión de una inquietante crisis adolescente- pero en ese instante sólo era como un río terrible pugnando por romper los diques, cuestionando todo lo que me rodeaba, brotando cual surtidor de rabia frente a la realidad. No recuerdo ninguno de esos versos pero sí el título del poema por demás significativo: "Mundo".
Algo extraordinario sucedió en mí a partir de esa mañana. Me sentí un poeta. De súbito asumí dicha condición . Yo soy poeta –me dije- y respiré muy hondo saliendo al patio del colegio, en estado de shock ante tal descubrimiento, envuelto en el celofán de la poesía, frente a la barahúnda juvenil de los muchachos en pleno recreo. Hasta ese momento yo no había tenido idea alguna sobre la poesía ni me había interesado en absoluto acerca de ella. Como casi todos los chicos de mi edad mi vida era el fútbol y la collera en la esquina del barrio. Jamás había leído un libro haciendo caso omiso a la insistente recomendación de mi padre –un abogado culto y sensible- quien no cesaba de invitarme a la biblioteca de nuestra casa. A mí –como a todos los patas de mi collera- la idea de leer un libro me producía un soberano aburrimiento. De modo que recién después del poema, le hice caso a mi padre y empecé a inmiscuirme en la biblioteca.
Entonces se produjo en mi espíritu una explosión de inusitadas consecuencias: me encontré con Vallejo en la versión facsimilar -gran formato- de Moncloa Editores y me entregué fascinado a la pasión verbal del genio de Santiago de Chuco, a su guerra total con las palabras del hombre. Evidentemente Vallejo era un monstruo que me transportó hacia territorios insospechados de la sensibilidad. Otra cosa: por aquellos días se le ocurrió a mi padre comprar una grabadora y para probarla cogió un grueso libro de la Editorial Aguilar en papel biblos que resultó ser la obra poética completa de García Lorca y leyó –ante mi pasmada presencia- el increíble "Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías" con lo cual quedo definida para siempre mi vida en la poesía.
A partir de allí ya nada fue lo mismo. No me importaba sino ser poeta y escribir. Enrumbé toda mi vida en ese destino. Inmediatamente mi collera de patas comenzó a mirarme como una rareza. Nadie entendía qué diablos era eso de la poesía. De repente me vi solo y aislado, máxime si había sido víctima de un flechazo de Cupido, quien desconsiderado me templó perdidamente de la chica más linda de mi barrio, a la que nunca le importó mi amor (aunque es justo reconocer que le encantaba escucharme por teléfono inventando los más bacanes piropos a su belleza). Y para colmo de males descubro a Bécquer y sus poemas a la amada imposible en el curso de Literatura Española del colegio, lo que sí francamente me ponía todas las noches al borde del suicidio (o por lo menos del llanto). Entonces me salvó un curita hispano –el profesor del curso- Charlie Riudavest, quien alentó mi vocación y redimió mi pena con su entusiasmo por la poesía y su avasalladora alegría en todos los ámbitos de la vida.
En quinto año de secundaria ya todo el colegio sabía que yo era poeta. Trabé gran amistad con el profesor de Literatura Peruana, otro jesuita español llamado Santiago García de la Rasilla, quien fue responsable de no pocas de mis lecturas de entonces: Valdelomar, Vargas Llosa, Arguedas, Ribeyro, Bryce, Scorza y de nuevo, a cada rato y siempre César Vallejo, de quien este padre era fanático. Él fue tambien quien me hizo estudiar los 7 ensayos de Mariátegui y conocer la depresión social y económica de los pueblos jóvenes de Piura, inculcándonos –junto a otros muchachos- indignación y rebeldía frente a la miseria de nuestro país.
Fue importante así mismo la Embajada Cultural de la Universidad de San Marcos, que llegó a Piura y se presentó en el Teatro Municipal. Allí pude ver a poetas de carne y hueso leyendo sus poemas: Wáshington Delgado, Francisco Bendezú, Arturo Corcuera y el entonces novísimo José Watanabe. Recuerdo vivamente ese recital que me puso en contacto directo con la poesía actual: esa noche refrescante salí renovado del Teatro como si un prístino viento me hubiera dado un rumbo incontrastable para seguir en la poesía con el horizonte de un paraíso por conquistar.
Cuando salí del colegio no sabía qué iba a ser de mi vida. Una noche de ese verano de 1973 dando vueltas por la ciudad y alrededores, en el auto de un amigo que se lo había robado a su padre, me quedé contemplando la oscura profundidad del cielo y sentí de golpe la inutilidad de la existencia. Me poseyó una desolada incomprensión de la historia humana y del más allá. Absorto, entristecido y preocupado por esos amargos y vacíos pensamientos volví a mi habitación, sin entender absolutamente nada de lo que sucedía a mi alrededor. Estaba en un negro pozo de angustia y todavía más, si vemos que tenía la urgencia familiar y la presión social de entrar a la universidad cuando a mí no me llamaba la atención ninguna de las carreras que se me ofrecían. La verdad es que no me interesaba nada. Nada salvo escribir. ¿Pero acaso iba a vivir dedicado exclusivamente a la poesía? Miraba a todos lados y no encontraba respuesta.
En medio de esa incertidumbre y debatiéndome entre la posibilidad o no de viajar a Lima para seguir Ciencias Sociales (que en ese momento estaban de moda al compás de las reformas populistas del gobierno del general Velasco) uno de mis hermanos mayores me persuadió de quedarme en la ciudad, estudiando en la Universidad de Piura. Él me aseguró que si hubiera habido universidad allí cuando salió del colegio -durante los años 50- jamás habría abandonado el terruño. Como la Universidad de Piura brindaba la especialidad de periodismo me convencí de que era una buena opción: ello tenía que ver con la escritura que era lo mío y entonces ingresé a la UDEP con la ilusión de los 16 años.
Pero -oh realidad- el sistema de dicha universidad pronto decepcionó mis expectativas y sólo me quedó refugiarme en la poesía. Rápidamente me convertí en el gran agitador y propagandista de ella por aulas, cafetería y jardines del campus. Por esos días soledosos me ayudaron a sobrevivir los estupendos números de la revista "Hipócrita Lector", editada en Lima por un grupo liderado por Marco Martos, y Estos 13 la antología de la recién estrenada generación del 70 firmada por JM Oviedo. Era poesía fresca, escrita por gente joven con un lenguaje moderno que me hacía sentir contemporáneo a una sensibilidad ajena a la retórica y los monumentos del pasado. En las vacaciones peruanas del mes de julio viajé a Lima y deambulando por el mítico bar Palermo tomé contacto con Gustavo Armijos quien me publicó -por vez primera- un poema en su revista La Tortuga Ecuestre. Cargado con libros que eran oro para mí en ese instante de pureza -Una temporada en el infierno, la antología peruana del 60 Los Nuevos, los poemas de Jhon Donne - volví a Piura más convencido que nunca en la verdad de mi decisión poética. Compuse un libro de poemas Entre el paraíso y el infierno que obtuvo el premio de poesía en los Juegos Florales de la Universidad de Piura. Con eso y una conversación fundamental con Marco Martos decidí emigrar a Lima para estudiar Literatura en San Marcos.
En el verano de 1974 ya estaba en la Colmena "sin saber qué hacer ni qué ómnibus tomar" -como dice Verástegui- cuando conocí a Armando Arteaga, joven poeta quien me introdujo al grupo que acababa de editar El oro de Acapulco -Luis La Hoz y Oscar Aragón- con los cuales fundamos la revista Auki en uno de cuyos números se llamó la atención -por primera vez- sobre la genial poesía de Luis Hernández. Simultáneamente y ya como estudiante de San Marcos principié a reunirme todas las tardes de los sábados -en la plaza San Francisco- con una mancha en la que destacaban Edgar O’Hara y Luis Alberto Castillo. Con el tiempo esta conjunción de poetas de San Marcos y la Universidad Católica dio origen al grupo La Sagrada Familia que publicó la revista del mismo nombre (4 números entre 1977 y 1979). Esta experiencia -importante en mi formación- me permitió superar -dialécticamente hablando- las espinosas relaciones entre poesía y política, siendo así que entre todos los que fuimos de La Sagrada yo señalo a Carlos López Degregori como el escogido por la poesía.
En este contexto escribí y publiqué Antes de la muerte mi primer cuaderno en diciembre de 1979. Cuaderno de aprendizaje, intento de atrapar el alma popular urbana de Lima y también el ser de Piura y su soledad, el dolor de vivir y la esperanza en la Revolución Socialista, en un lenguaje que le debe mucho al coloquialismo imperante (por ejemplo Lihn o Cisneros). Tras la disolución de La Sagrada Familia y junto a la joven poeta Dalmacia Ruiz-Rosas optamos por integrarnos a un grupo de la generación anterior, el movimiento Hora Zero creyendo fielmente en su slogan de "Vanguardia cultural del proletariado, campesinado y demás capas oprimidas del pueblo peruano". Era 1980 y empezaba la década -quizá- más dura que ha vivido el Perú. Si San Marcos me dio el conocimiento y la teoría de cómo debían ser las cosas, Hora Zero me permitió saber cómo eran en la realidad y entonces -según los versos de Rodolfo Hinostroza: "Sumersión prolongada en las formas / para emerger purificado" dimos en fundar el Movimiento Kloaka con Mariela Dreyfus y su lema del momento: "Hay que romper con todo" en la primavera de 1982, en medio de la vuelta a la democracia parlamentaria -tras la dictadura militar de Morales Bermudez- el cuasi copamiento de la sociedad por el narcotráfico y el incendio del país por las huestes de Abimael Guzmán y su partido maoísta Sendero Luminoso. Frente a ello Kloaka levantó una desafiante bandera negra, negando una realidad con la que no estábamos de acuerdo y convocando a la nueva generación del 80, para crear una obra que diera cuenta de la inédita situación y encontrara la belleza en el epicentro del caos.
Hacia el invierno de 1984 Kloaka había cumplido su ciclo de agitación radical colectiva (llegó a proclamarse "conciencia vigilante" de la sociedad) y era la hora del trabajo poético "de alfarero" como dijo Javier Heraud. Compuse y publiqué mi segundo libro Homenaje para iniciados sintiendo alborozado que me encontraba con mi propia voz y que un ritmo ondulante y personal me otorgaba poesía, en el meollo del desamor, las calles lluviosas, los parques abandonados, la muerte de mi padre y el soplo de la madrugada en Lima, La Horrible -como la calificó César Moro-. En 1986 junto a Dalmacia Ruiz-Rosas y José Antonio Mazzotti tuvimos la ocasión de editar el suplemento cultural Asalto al cielo, inolvidable perfomance de periodismo experimental de vanguardia. Ese mismo año el poeta José Alberto Velarde dirigió las ediciones "Kloaka Internacional" con sede en París: 2 números y plaquettes individuales de los novísimos Domingo De Ramos y Rodrigo Quijano.
Inmediatamente después de la muerte de mi padre -en el verano de 1984- había escrito unos poemas en prosa El chico que se declaraba con la mirada evocando escenas de mi niñez y adolescencia piuranas. El fólder quedó guardado hasta 1988 en que gracias al apoyo de Francisco Alcázar, vio la luz en las prensas de Asalto Al Cielo / Editores, entidad fundada en Lima y que el poeta José A. Mazzotti continuó en los Estados Unidos, luego de trasladarse a este país ese mismo año. Justo es recordar en este punto la publicación en 1987 de La última cena antología de la generación poética peruana del 80 que me cupo preparar con José A. Mazzotti y Rafael Dávila-Franco.
Después de toda esta experiencia literaria me seguía obsesionando algo así como la realización de un viaje profundo al rincón más hondo de mí mismo, con la finalidad de sacar a la luz el lenguaje más cierto del inconsciente. Tras variados y renovados intentos por fin en el verano de 1990 -en la lucidez de una medianoche- encontré el tono deseado. Eso fue Symbol y lo escribí en base a un diseño arquitectónico mental. Era la primera vez que un libro mío no resultaba de la reunión de textos en la misma onda, sino provenía de un esquema previo que fui llenando noche tras noche. A nivel del instrumento verbal, debo decir que llevé hasta extremos de inverosímil hermetismo la coloquialidad de la poesía conversacional. Viví una temporada rodeado de personas cuya jerga altamente creativa fue la base y riesgo lingüístico de esa poesía.
Un poco la misma onda salvo una intromisión acaso más personal y principalmente una tendencia mística negativa, me llevaron a escribir durante los días que rodearon el 13 de mayo de 1992 -aniversario de la aparición de la Virgen de Fátima- los poemas de Cor Cordium publicado recién en 1995.
Hasta aquí los libros éditos. Entusiasmado por el universo místico compuse entre 1996 y 1997 Eucaristía y Lauderdale -este último apareció en el número 35 de la revista Hueso Húmero de Lima en diciembre de 1999. Debo consignar también La pasión según San Tiváñez conjunto ininterrumpido de poemas de amor. Durante 1993 y 94 escribí en prosa poética narrativa Historia Francórum con temas referidos a la lejana y otra vez inalcanzable infancia, así como a mi vida bohemia y vagabunda por las calles del Cercado de Lima. Este universo -pero ampliado- me condujo entre 1994 y 97 a la nouvelle Santísima Trinidad publicada en los primeros meses de 1998.
En 1999 volví a Piura -mi ciudad natal- donde pasé una breve temporada y al reencontrarme con las imágenes religiosas de mi primera infancia -ortodoxia católica, si se quiere- brotaron los poemas de "Vasos para Gemas" que en este momento están en prensa en la capital del Perú. Finalmente durante el año 2000 y nuevamente en Piura redacté los relatos de El corazón zanahoria y los poemas de Santa María ambientado en la vieja casa paterna y sus objetos sentimentalmente más preciados.
Ahora me doy cuenta que se trata de una vida entregada a escribir. Desde aquella vez de los primeros escarceos en que opté por la creación no he cesado ni un momento en este extraño compromiso. Ser poeta en un país como el Perú implica -en principio- un enfrentamiento familiar, máxime si uno proviene de una típica clase media, para la cual la poesía significa la gran pérdida de tiempo y el obstáculo ideal para que uno no se convierta en el exitoso burgués que la parentela exige, sino el camino perfecto para terminar en la mariconería, el alcoholismo, la drogadicción, la pobreza, la esquizofrenia y la muerte. En verdad se necesita gran voluntad, fe y una suprema utopía interior (por no decir divina locura) para superar las trabas de un ambiente que por todos los medios (como digo desde el entorno familiar hasta los centros de poder oficial o periodístico cuando no capillas y argollas subliminales) busca anular o destruir la vocación.
De modo pues que ser poeta en mi país conlleva riesgo y lucha. Un poeta en el Perú es alguien raro, distinto, marginal, cuestionador, casi un peligro para las tranquilas y acomodadas conciencias; pero es también el devoto y dedicado cuidador de las palabras de la tribu. De dicha contradicción surge la belleza que -como dijo Breton- será convulsiva o no será. Y nuestra redención frente a la muerte.

Cambridge, marzo 5, 2001 / Para una conferencia en la Universidad de Ottawa, lunes 19 marzo 2001.

Wednesday, May 24, 2006

Lecturas del debate

Por Raúl Wiener

Alan García tenía la ventaja del ajedrez. Sin embargo la echó a perder.
¿Quién va a recordar las generalidades democráticas que desplegó en los primeros tres minutos del debate, como si estuviera siguiendo el libreto de Toledo que dice que esta es una elección entre democracia y autoritarismo?
En vez de poner la agenda de los puntos en discusión, García le regaló a Humala la oportunidad para aparecer frontal contra el actual sistema político y el modelo económico, asumiendo las banderas del cambio.
De ahí su desconcierto del primer bloque, que lo han notado hasta los más acérrimos neoalanistas. En realidad porque se había creído su propia tesis de que Ollanta se estaba blanqueando y corriéndose al medio para ganar los votos que le faltan. Seguro que esperaba verlo hablar para los dueños de los medios de comunicación, las grandes empresas y el establishment político.
Hay tanta soberbia en los que dicen que Ollanta debía haber hablado para los sectores que no votan por él, que ni siquiera pueden entender que la fuerza que mostró en el debate se debía a que sabía a quiénes se estaba dirigiendo. El señor Saavedra de CPI, que emplea sus encuestas (que dieron a Lourdes en primer lugar a cuatro días de la primera vuelta), como pretexto para imponernos sus interpretaciones políticas, dice que la intervención de Humala el domingo lo encierra en su 31% y no le permite arrebatar los votos que fueron en otras direcciones.
Ciertamente, si la mirada es que los votos de Unidad Nacional, Frente de Centro, Alianza para el Futuro y otros, son todos conservadores, pro inversión sin controles, contrarios al cambio de constitución, etc., lo que habría que concluir es que Ollanta tocó techo en primera vuelta y que no tiene como expandirse. Estaría ante la disyuntiva de perder con su mensaje, o aprender del APRA que cambia los mensajes con las circunstancias.
Pero si se observa que Humala creció desde cero hasta el 31% y el primer lugar de la primera vuelta, sin deberle nada a los partidos, ¿por qué no podría profundizar esta tendencia hasta el 4 de junio? Esto tiene que ver con la segmentación del país. Los sectores A y B, a los que querían que se ajustara el debate (en gran medida es lo que hizo García, a pesar de que los tiene seguros, por el miedo que se ha impuesto al radicalismo humalista), representan el 11% del electorado. El C que fluctúa entre los de arriba y los de abajo, viene a ser el 29%; y los segmentos D y E suman el 59%.
Es obvio que la intención de Ollanta Humala es seguir ampliándose en E y D, y ganar una fracción adicional de C, aun a costa de irritar a A y B, que es esta discusión sobre como se ve que llegó tarde e hizo esperar a García, porqué no tenía corbata que es como circula la mayoría de la gente, qué clase de malacrianza estaba incluida en el acto de colocar la bandera peruana sobre la mesa del debate. Tal vez sea una apuesta riesgosa. Pero no se puede negar que le otorgó un perfil nítido, que no se veía en el ex presidente aprista. Todos sabemos que son las propuestas de Humala las que han generado el abrumador bloque de prensa, empresarios y partidos contra el nacionalismo. Es normal que les duela en el alma que estos conceptos hayan sido difundidos con una audiencia de varios millones de peruanos. Pero de ahí a concluir que “perdió”, porque dijo lo que no les gusta, y que García ganó porque no es Humala, hay demasiada distancia.
Finalmente ya no se puede componer la crisis de objetividad que se ha apoderado de los peruanos. Pero la gente vio y escuchó. Y tiene formado su punto de vista. Que no necesariamente es el de los medios alineados en la posición que todos saben, ni de los intelectuales a la violeta a los que todo les apesta.

23.05.06

Impacto telúrico en Santiago de Chuco

Por Nicolás Hidrogo Navarro

Si hay una razón poderosa de buscar en las serranías de Trujillo-La Libertad, un pueblito encumbrado en los peñascos ciclópeos de la cordillera central, es por ese humanísimo y universal poeta peruano: César Vallejo. Escondido entre eucaliptos, retamas, juncos, choclales, capulís, pencas y tunas, chanchos lanudos y ovejas panzonas, está Santiago de Chuco, pueblo que conserva ese sabor andino ancestral del Perú profundo.
El Encuentro Internacional "Capulí 7. Vallejo y su tierra", se llevó del 19 al 21 de mayo del 2006, en la mismísima tierra de César Vallejo, convocado pro el Instituto del Libro y la Lectura del Perú, reuniendo a connotados vallejólogos y vallejianos entre los cuales citamos a Danilo Sánchez Lihón, Carlos Castillo Mendoza, Julio Yovera, César Vallejo Ynfantes (Primo carnal del autor de Trilce), Fabio Gallo, Mariano Querol, entre otros.
El evento contó con un programa variado: en las mañanas ponencias, testimonios; en las tardes visitas guiadas a los lugares donde viviera Vallejo (casa, escuelas, colegio) y en las noches fogatas y tertulias de amanecidas. Casi un centenar de personas, entre estudiosos, alumnos, docentes de lugares tan distantes como Lima, Trujillo, Lambayeque, Ayacucho, Huamachuco y gente del extranjero, le dieron la nota de movimiento al ingrávido y silencioso Santiago de Chuco.
La impresión que le causa al visitante en la tierra de Vallejo, es doblemente motivadora: sentir que con elementos tan andinos y primitivos como un estilo de vida pueblerino y que en un lugar remotamente distante y cuasi olvidado, se puede ser tan universal, el estímulo de la provincia conquistando no sólo el espacio nacional, sino universal. Allí al entrar a la casa de César Vallejo, sentimientos una fuerza, la presencia omnímoda del espíritu del autor de Los Heraldos Negros. Elementos simbólicos de sus poemas como el fogón, la cocina, el lavatorio, el poyo, el capulí, el jardín, el escondite, representan vivos testimonios que se fija en el visitante, así como la presencia de algunos souvenir usados en vida por el poeta. Allí se encuentra restos de su cama, muelecafé, cafetera, baúl, paraguas, lamparines y una nutrida colección fotográfica original y paneles de homenaje, le dan la nota colorida y vivencial de la casa de nuestro inmortal vate. Sorprende encontrar que la casa por más de 80 años desde que abandona el autor de "Piedra negra sobre piedra blanca" para ir a París, siga tan igual como las fotografías originales. Santiago de Chuco, no sólo se ha quedado varado en tiempo, sino que aún sigue vivo el olor, el respirar y la mirada escrutadora del Vallejo que todos conocemos. Aún suelen pasar las recuas de mulas y burros pensativos por esa callecita embadurnado por el tiempo y la casa de adobes gigantes y tejas rojas oxidadas y enmohecidas por el tiempo.
Ir a Santiago de Chuco es descubrir que entre los cerros perpetuos que nos hacen sentir minúsculos, se esconden humanos tan poetas y poetas tan humanos que nos pueden sensibilizar y nos pueden llenar la plana y la lección que el poeta estando en la puna y en la adversidad de un París ajeno, se puede evocar y tomar como referentes nuestro lugar de origen sin avergonzarnos de ello.
Pedagógicamente, el peregrinaje a Santiago de Chuco, no solamente nos carga de energías motivacionales hacia la poesía en el quehacer creador y en su valoración interpretativa de uno de los autores más leídos de la poesía peruana, nos hace redescubrir un mundo que para el citadino sólo es una lección o discurso de seudo identidad o historiografía, pero que para el humano en general y los peruanos en particular, es una experiencia terrígena que nos hace sentir que el Perú es más grande por sus hombres que por sus riquezas materiales.

Lambayeque, mayo 23 de 2006

En la foto: asistentes al encuentro vallejiano.

Saturday, May 20, 2006

El famoso código

El señor de los colmillos

Por José B. Adolph

Bueno, como todos estamos viendo, se ha armado lo que los españoles llaman un follón en torno al Código da Vinci de Dan Brown.
Aumenta con el estreno de la película, lo cual es lógico porque a la gran difusión del libro se añade la enorme del cine.
Si Brown hubiese presentado su texto como ensayo o investigación, la discordia se justificaría. Pero es una novela, presentada como tal, y muchas de ellas –no sólo ésta- utilizan elementos reales para inventar o cambiar hechos y personas y añadir o eliminar a otros.
Todo esto se sabe y se ha dicho.
Lo que no se ha dicho, que yo sepa, es que muchos otros escritores de ficción han utilizado los evangelios apócrifos y específicamente la versión de un Jesús casado con María Magdalena y progenitor de uno o más hijos e hijas cuya descendencia merovingia sobrevive en secreto.
Uno de ellos, cuyo nombre no he visto en ningún comentario, es Peter Berling, un alemán que publicó hace años varios gruesos volúmenes de ficción sobre el Santo Grial- en realidad sang réal- siguiendo el proceso vital de esos descendientes y su conexión con el Priorato de Sión, al que habrían pertenecido desde Leonardo da Vinci hasta Jean Cocteau.
Modestamente yo he contribuido con un cuento ("Armagedón en la Internet") y un par de novelas que también se aproximan al tema.
Personalmente, no sé cuánto de verdad hay en el Evangelio según Judas y demás apócrifos. Ni siquiera sé cuánto hay de verdad en los cuatro evangelios aceptados por la cristiandad oficial. La mejor referencia es, por supuesto, la célebre y experta investigadora Elaine Pagels.
Y, claro, lo más patético de las protestas no es que ocurran (tienen pleno derecho a la crítica), sino que ayudan a la difusión de la novela cuestionada. Pero lo reconfortante es que, debido a la relativa separación de poderes Estado-Iglesia en las grandes religiones no islámicas, no se cortarán cabezas, no se lapidará ni se incendiarán cines o librerías. Espero.

Tuesday, May 16, 2006

XVII Simposio Internacional de Literaturas Indígenas Latinoamericanas

Por María del Carmen Arata

“Not knowing is a form of racism”.
“You can not resolve issues of conquest with silence”.
(Alanna Brown, Montana State University, XVII Intl’. Symposium Latin American Indian Representations Today)


Del 11 al 13 de mayo de 2006 se llevó a cabo el XVII Simposio Internacional de Literaturas Indígenas Latinoamericanas organizado por The Ohio State University y la Universidad de Los Lagos, Chile. El evento reunió a participantes de diferentes países de Latinoamérica, Mesoamérica y Norteamérica, así como de Japón, Europa y Australia; intelectuales y especialistas preocupados por la preservación y difusión de la literatura indígena americana (entendemos América, –norte, centro y sur— como un solo territorio). Así, durante los tres días de reuniones se escucharon ponencias sobre narrativa indigenista mesoamericana; narrativa andina; literaturas comparadas; narrativa arguediana; identidades, integración indígena y muchos temas más.
En la primera Mesa Redonda (organizada y moderada por Rocío Quispe-Agnoli, de Michigan State University), Maureen Ahern y Daniel Reff, de The Ohio State University, Alanna Brown, de Montana State University, y George Scheper del Community College en Baltimore, expusieron aproximaciones en la enseñanza de culturas indígenas en universidades de los Estados Unidos de América, así como las dificultades que enfrentan los profesores para lograr un verdadero acercamiento de los alumnos a las diferentes culturas indígenas: alcances y limitaciones en la enseñanza. Un verdadero acercamiento a lo indígena no se logra conociendo estas culturas, comúnmente etiquetadas como "diferentes y exóticas", en visitas a museos y exhibiciones. Probablemente tampoco se logre solo con estudiar las traducciones al inglés de textos y códices antiguos. Se logra más bien con el estudio en contexto de estas culturas. George Scheper puso sobre el tapete el rol de los museos al exhibir artefactos indígenas en el contexto de la modernidad, y cómo "hacer visibles" las culturas latinoamericanas y mesoamericanas, e incluso indígenas norteamericanas, para que estas dejen de llevar el sello de lo "exótico" y se muestren y entiendan a plenitud. Maureen Ahern habló sobre los innumerables y valiosísimos textos precolombinos que en un pasado no muy reciente no se consideraban como Literatura, visión que hoy en día ha sido felizmente revertida y que ha abierto un vasto campo para el estudio y el conocimiento de las identidades de los pueblos indígenas americanos. Habló de la importancia del estudio de, por ejemplo, el Popol Vuh, en el contexto de otros textos literarios americanos para su mejor comprensión. Luego, tocó también el importante tema del estudio de las culturas indígenas en el contexto multidisciplinario, ya que tanto culturas como literaturas indígenas son prácticamente inaccesibles sin el apoyo etnográfico y la ayuda de la historia y la antropología. Así, el conocimiento socio-cultural y la comprensión de los diferentes modos de vida de las etnias y grupos indígenas a partir del análisis de textos etnográficos son las herramientas básicas e imprescindibles de un estudiante de culturas y literaturas indígenas.
Así como es importante el estudio del pasado indígena no hay que descuidar su constante relación con el presente. Las voces del pasado están presentes, y más que nunca vigentes en nuestras culturas. El objetivo primordial es entonces el estudio de la continuidad indígena y sus diferentes expresiones hoy en día. La cultura indígena no debe entenderse como antigua, estática o desintegrada. Muy por el contrario, es cultura viva, y lo que se debe es buscar su integración con el mundo actual. Una forma de darle continuidad es el uso del factor visual en la enseñanza. Las culturas indígenas americanas son esencialmente visuales. La fotografía y el vídeo juegan hoy en día un rol importantísimo en el estudio de la continuidad cultural indígena. La tecnología con fines educativos nos acerca, por ejemplo, por medio del Internet, a documentos como los antiguos códices, antes prácticamente desconocidos por el público estudiante. El acceso a estos importantes documentos no es ya privilegio de unos pocos intelectuales: hoy se accede a mucho material visual para la enseñanza de estas culturas por medio de tecnología cada vez más sofisticada. Se busca entonces darle continuidad a la cultura indígena. Esto va de la mano con la integración del libro o texto, la memoria fragmentada y/o transculturada y las otras maneras de experimentar vivencias y acceder a la sabiduría de nuestros pueblos. Las traducciones no deben ser vistas tampoco como una pared que nos aleja del "original". Lejos de considerarlas negativas, debemos ver en ellas, y en los estudios que se hacen a partir de ellas, instrumentos de re-creación del original; una posibilidad que suma, lejos de restar. Sin embargo, para el estudio y comprensión de textos literarios indígenas y ante el desconocimiento de la lengua nativa del "original", deberá especificarse cuáles son las características que constituyen esta lengua. Por ejemplo, para la comprensión de textos quechuas es imprescindible enseñar la "validación" que se hace en quechua del testimonio escrito. Estas peculiaridades propias de cada lengua indígena deberán ser analizadas en las introducciones o estudios preliminares y/o en las notas a pie de página del texto. La situación ideal siempre será el aprendizaje de la lengua nativa en la que está escrito ese texto.
Por su lado, Alanna Brown hizo un interesante análisis de cómo revertir la situación de una cultura indígena americana devastada por la guerra y el olvido y darle hoy el sitio que le corresponde mediante la recuperación de la memoria. Montana, antes de la Guerra Civil, era un asentamiento de más de 900,000 personas de la etnia cheyenne. El objetivo de la Montana State University hoy es cómo hacer un acercamiento entre el territorio, la Historia y la Academia. La narrativa existente es una narrativa comunitaria en un territorio que vive en constante contienda con el sentimiento de "invasión militar". Al redescubrir su propia narrativa, confrontar las diferentes versiones que hay de ella e investigar su pasado, los nativos cheyennes logran descubrir hechos de su cultura antes desconocidos por ellos. La historia influencia el imaginario. El saberse conocedores de su propia historia los hace sentirse identificados con ella y les devuelve la autoestima, haciéndolos sentirse orgullosos de su pasado indígena. En el campus de la universidad se busca entonces promover los valores espirituales de esta etnia indígena y se está implementando la enseñanza en lengua cheyenne en las reservas: la enseñanza de los viejos y su importante papel como transmisores de su propia cultura e identidad a las nuevas generaciones. Se buscará también promover la literatura nativa en la escuela, antes de que los estudiantes lleguen a la universidad.
Por último, Daniel Reff se ocupó de precisar que para convencer a estudiosos y estudiantes de la importancia de la enseñanza de las culturas amerindias se debería contar en las universidades con una Facultad de Estudios Amerindios. Antes de educar a los alumnos se debe educar a los profesores sobre lo que es importante enseñar. Alanna Brown comentó que no solo es importante tener cursos que se dicten en Guatemala o en el Cusco. Se debe tener acceso a estas culturas en los propios campus. Para eso se deberá trabajar en el desarrollo de estrategias para obtener presupuestos para el aprendizaje de estas lenguas y culturas. Ante diferentes lenguas, culturas y significados, ante visiones de mundo diferentes, se debe actuar "pushing English to the limit".

Monday, May 15, 2006

El regreso de un escritor

Entrevista a Enrique Congrains Martin

Por Carlos Meneses

En la complicada década de los cincuenta, con dictadura de Odría confiscando hasta lo que se pensaba, sufriendo los escritores escasez de editoriales, con un panorama cultural pobre debido al tipo de gobierno que rigió el Perú hasta 1956, surgieron algunos narradores y poetas nuevos. Por ejemplo Enrique Congrains irrumpió en ese escenario como una exhalación. Mostró a través de sus narraciones ambientes que la literatura peruana, sobre todo la de la costa, no había tocado. De pronto a través de sus trabajos fue apareciendo una Lima desconocida para los propios limeños, y los aplausos a este nuevo y joven novelista fueron merecidamente sonoros. Pero con la misma fuerza y rapidez con que apareció Congrains hizo mutis. Como si hubiera pensado que con los cuatro títulos que había publicado ya había cumplido su tarea. Muchos se preguntaron que dónde podía estar el autor de No una sino muchas muertes, y si en algún país lejano al Perú seguiría escribiendo y publicando. La realidad era que no siguió escribiendo ni novelas ni relatos cortos. Que no publicó más libros. Que tomó otros rumbos y vivió en otros países. Y cuando menos se esperaba, cincuenta años después de la publicación de su último libro reaparece en Bolivia y con una nueva novela entre manos titulada: El narrador de historias.
Los motivos por los que nuestro narrador dejó temporalmente de escribir (¡medio siglo nada menos!) no fueron cansancio, hartazgo de lidiar con editores para evitar que sus trabajos quedaran inéditos y situaciones similares.. "Haciendo un poco de buceo psicoanalítico conmigo mismo, creo haber dejado de hacer literatura por razones económicas". No sorprende, los escritores en casi toda América Latina se enfrentan a ese problema. Sobre todo los que surgieron en los años cincuenta como es el caso de Congrains. Pero una cosa es no escribir durante largo tiempo y tener que dedicarse a otros trabajos y otra olvidar la literatura, dejar de leer, distanciarse de todo proyecto literario. No sucedió eso con nuestro narrador que no amenaza con volver si no que ya ha vuelto.
Enrique Congrains derivó en editor, justamente el oficio con el que había batallado en Lima para conseguir que se editaran sus novelas. Recorrió buena parte de América Latina, tanto Sudamérica como Centro América. Se vinculó con otros escritores, se mantuvo de una u otra forma dentro del ambiente cultural. Organizó en su imaginación nuevas historias pero no las llevó al papel. El trabajo editorial, los continuos viajes, las reuniones con escritores y otros editores le restaban mucho tiempo y su deseo de volver a publicar se iba postergando año tras año. Pero quien tiene vocación y talento para escribir como él difícilmente se retira de forma definitiva. "La literatura es tremendamente absorbente, y en ese sentido el trabajador literario tiene no sólo el derecho (que es concepto entre lírico y abstracto) sino la necesidad de vivir de su obra literaria. Si no lo consigue inevitablemente tiene que derivar su tiempo y sus energías hacia aquello que le permita cubrir sus necesidades".
No sé trata pues de un milagro de resurrección, de un Lázaro literario que se levanta y camina o en este caso escribe y nada menos que 500 páginas que es la imponente cifra de su nueva novela. Algo así como un impuesto que paga el autor a sus nuevos lectores, diez páginas por cada año de ausencia. Pero para quienes lo leyeron en los cincuenta y lo recordaron diez o veinte años después la vuelta de Enrique debe significarles una grata recuperación, una nueva posibilidad de que empiece a retratar, mostrar, comentar, analizar rincones limeños, personajes que pululan por la capital peruana. Leer páginas emotivas, enterarse de escenas extrañas que ocurren a diario pero que son pocos los que las conocen. Y no es así. Medio siglo de vida cambia a cualquier persona, la sosiega, le abre nuevos caminos, le permite mirar con mayor agudeza todo lo que le rodea y eso es lo que ha ocurrido con nuestro novelista. El narrador de historias no tiene como escenario Lima. No mira hacia los personajes marginales ni hacia los rincones tenebrosos de aquella Lima que tan bien mostró hace 50 años. Ya hay otro talante, nuevas metas, necesidad de hurgar en otros ambientes.
Es evidente que Congrains estuvo alejado de la publicación pero no de su condición de literato. "¡Ojo! Durante 50 años he mantenido un estricto silencio literario , pero jamás me alejé de los libros". Esta afirmación tan rotunda es propia de quien siente como algo ineludible la tarea de escribir. Puede irla aplazando, dejando para el siguiente año la realización de un proyecto, pero no olvida que lo tiene que cumplir hasta que llega el momento en que convierte en realidad lo que mantenía en la memoria. Y eso lo dice el mismo autor de forma contundente. "En comparación con el Enrique Congrains Martín que entre sus 18 y 23 años escribió Lima, hora cero, Kikuyo y No una sino muchas muertes, ahora soy un ser humano infinitamente más leído, más preparado, más culto, más informado y con mis ideas muchísimo más claras". ¿Es otro Enrique Congrains? Lo leeremos y saldremos de dudas. El jovencito que llamó la atención hace medio siglo es ahora un respetable escritor con más de siete décadas encima. Con el riquísimo capital de abundantes lecturas y un pulso más firme para tratar los nuevos temas que ahora enfrenta.
Para el autor de Kikuyo la carrera literaria de Vargas Llosa es un verdadero ejemplo. El autor de La ciudad y los perros prologó una de las ediciones de la novela No una sino muchas muertes y Congrains le guarda estima y admiración. "En la novela que he escrito después de cincuenta años y que la he dedicado a mi amigo Mario Vargas Llosa, en la propia dedicatoria, y leyéndola entre líneas, digo que uno de los principales méritos de Mario es haber sabido organizar su carrera literaria de manera tal que no ha tenido que buscarse una segunda ocupación". Una mirada clara y práctica sobre la actividad del escritor.
Es indudable que se nota transformación en Congrains, no podía ser de otra manera después de medio siglo. Con gran firmeza y amplio criterio juzga lo que fue ayer. "Visto desde la óptica digamos, Symour Menton, yo soy o he sido un escritor peruano. Y yo pongo esa afirmación en tela de juicio. Ahora me doy cuenta que jamás fui un escritor peruano, sino algo mucho más limitado u específico : escritor limeño y punto". Y para reforzar su juicio señala: "De repente Joyce jamás fue un escritor irlandés, apenas de Dublin; lo mismo el caso de Proust, jamás un escritor francés, apenas parisino". Aunque es una opinión muy rigurosa cuando se la aplica a sí mismo no cabe ni por asomo la posibilidad de discutírsela.
La explicación que viene inmediatamente después es bastante convincente con respecto a la ciudadanía. "Por mi trashumancia yo dejé de ser ciudadano limeño y de alguna manera me convertí en 'homo latinoamericanus' y en ese sentido siempre fui consciente de que jamás podría recuperar, con fidelidad, el universo de mis tres primeros libros. Y que si algún día volvía al quehacer de la creación literaria. Tendría que ser desde la perspectiva de ese nuevo homo latinoamericanus que había crecido dentro de mí. Y en ese sentido El narrador de historias lo que muestra, precisa y además deliberadamente, es la visión de un narrador latinoamericano". Los años, los viajes, las muchas lecturas son causa de transformaciones. El vivir lejos del país de nacimiento o el haber tenido que variar de forma de vida por una serie de circunstancias tiene por fuerza que modificar a la persona.
Aunque las explicaciones de Congrains Martín con respecto a por qué dejó de escribir, son claras, es necesario conocer también otras tan importantes como las ya expuestas, por qué ha vuelto a la literatura, qué lo ha impulsado a escribir una nueva novela. "Fue un proyecto que siempre tuve engavetado, El narrador de historias lo puedo tener en la cabeza desde hace diez años. Lo empecé a escribir y lo solté. Después lo retomé y lo volví a soltar. Hasta que a fines de 2005 saqué no sé de dónde, la energía mental y la decisión de retomarla y convertirla en libro terminado, y ya cumplí con ese desafío para conmigo mismo". Ha tardado en construir una novela de su nuevo ciclo y hasta de su nuevo mundo de escritor, pero ha llegado a la meta.
El propio autor adelanta que a través de esas nuevas páginas que llevan por título El narrador de historias no será posible reconocer al joven que escribió, por ejemplo, Kikuyo, pero deja entrever que algunas características sí se mantienen. "Jamás hubiera podido escribir esta novela a los 30 años, está escrita por otro Congrains, la única conexión entre la narración actual y la antigua es mi obsesión por construir personajes femeninos muy fuertes". Luego añade algo demostrativo de los cambios que se han realizado en sí mismo. "Viendo mi novela con ojos de crítico creo que se descubrirá a un escritor que tiene mucho menos miedo a escribir una novela. Nada más que en el hecho de ignorar al Perú y situar a la novela en Mendoza, Argentina, ya es toda una proclama de haberme 'liberado' del Perú, y todo eso lo he hecho muy consciente". Congrains que vuelve con ilusión a la literatura señala dos puntos claves de su reciente trabajo.
Señala que al margen de si la novela nueva ha salido bien o no, contiene unas innovaciones importantes. "Creo que en toda la historia de la literatura nadie ha dedicado mas de cien páginas a describir o a relatar una conferencia filosófica. Aparentemente era una materia ideal para aburrir al lector, pero no sólo creo que no aburre o cansa, sino que está escrito para lectores que más bien se entregan o disfrutan de una conferencia filosófica como sustancia narrativa. Quería escribir una novela en que se vea el manejo de las ideas y la solución fue introducir esa conferencia dentro de la trama argumental". Pero Congrains ha hablado en plural de innovaciones, así que queda una por desvelar.
Nos cuenta con minuciosidad en qué consiste el otro, digamos, juego que introduce en la novela. "Se hace mención expresa a la imagen de la portada. Cuando se publique el editor va a tener que respetar mi portada, porque si no lo hace la novela quedaría coja o inconexa. Tengo entendido que ningún narrador se preocupa por el tema de la portada, y en ese sentido creo haber hecho una innovación porque la portada es concepción y diseño mío. Yo le di la idea y dirigí al diseñador gráfico que compuso la imagen en un programa de 3 dimensiones. Quiero decir que la portada está integrada a la novela y es parte de la novela y no trabajo posterior". Enrique añade: "El mensaje de mi nuevo libro es simple: No hay que dejarse lavar el cerebro ni meterse el dedo en la boca. Eso es lo que uno tiene que evitar que ocurra y eso es lo que propone la novela". El joven escritor de ayer vuelve a los campos complicados de la literatura, con un nuevo libro bajo el brazo y varios proyectos que pronto llevará a la práctica. No es el devorador de emociones, tugurios, misterios limeños como lo fue ayer, ahora vuelve convertido en un hombre mayor que analiza todo, que mide todo, que busca nuevos caminos en la literatura, y es dueño de un estimable bagaje cultural.

Sunday, May 14, 2006

Memorias literarias

Carlos García-Bedoya: “La vida intelectual y académica es muy precaria en América Latina”
Memorias literarias

Entrevista de Tomacini Sinche López

El Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos ha publicado recientemente tres tomos magistrales con las memorias de las VI Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (Jalla) realizadas en Lima en el 2004. Para conocer mejor esta gran obra conversamos con el doctor Carlos García–Bedoya Maguiña, quien se encargó de la compilación de los trabajos presentados en el evento.

–¿Cuál es la importancia de Jalla?
Su importancia radica en que es un evento académico que reúne a especialistas en literatura del área andina y de América Latina en nuestra propia región, porque la mayoría de eventos sobre literatura latinoamericana se realizan en Estados Unidos o Europa. Este espacio académico nos permite reunir a todos aquellos que por diversas carencias no podemos participar de esos eventos.

–¿Qué aportes ha logrado?
Más que novedades absolutas, Jalla ha logrado darle mayor importancia al área andina, que dentro de América Latina siempre ha sido muy descuidada. Si revisamos la bibliografía sobre literatura latinoamericana casi siempre está centrada en el cono sur (Argentina, Uruguay y Chile) o México. Ya dentro de lo que es el área andina se han hecho precisiones sobre ciertos temas muy importantes como la literatura indigenista, la literatura popular y la tradición oral. Y, por otro lado, Jalla permite un diálogo que va más allá de lo que es lo literario, con una apertura hacia los estudios culturales.

–Desde las primeras jornadas realizadas en Bolivia en 1993, ¿cuánto ha evolucionado el evento?
Jalla ha ido ampliando poco a poco su convocatoria. Con altibajos, porque no se puede decir que hay una línea constante de progreso o mejora. Por ejemplo, en el 2004 vino a Lima gente de todos los continentes, hasta gente de Japón y Australia.

–¿Qué temas falta desarrollarse?
Nos falta consolidar una actividad académica más institucional en América Latina. Es un problema que tenemos en todas las especialidades, no sólo en literatura. La vida intelectual y académica es muy precaria en nuestros países. Nuestras universidades soy muy pobres. Así no se puede constituir una comunidad académica.

–¿Ha sido complicada la compilación de estos tres tomos de memorias?
En términos reales ha sido una labor relativamente simple. En este tipo de eventos de amplia convocatoria no hay una idea selectiva, por lo tanto, también la idea es publicar todos los trabajos expuestos. No hubo una selección.

–Entonces, ¿por qué se demoró casi dos años en publicarse?
El problema principal ha sido el económico. No hay recursos como para pagar una labor editorial normal y ágil. Hemos trabajado con el Fondo Editorial y la imprenta de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que nos han ayudado y facilitado la publicación, pero, como no es su prioridad, obviamente lo han hecho a un ritmo lento.

–Además son tres tomos.
...Claro. Es un proyecto fuerte. Acá no se acostumbra publicar ediciones tan amplias. En el fondo no era una prioridad el tiempo. Lo que sí me interesaba era publicarla antes de agosto de este año, cuando se realizará la VII Jalla en Bogotá.

–Pero no se han publicado todas las ponencias...
Se han publicado unas 170 de las casi 230 presentadas. Hay unas 60 que se han publicado en otros medios y que sus autores no quisieron que las tomáramos en cuenta.

–¿Cuál es el futuro de Jalla de ahora en adelante?
Bueno, el futuro que yo desearía es que el evento se consolide y que permita la existencia de una comunidad académica en el ámbito de la literatura, algo más orgánico como una asociación de investigadores de literatura como en Europa y Estados Unidos. Para ello necesitamos no sólo el apoyo del Estado sino también el de las entidades privadas.

–Finalmente, ¿por qué cree que no se logra la anhelada integración latinoamericana?
Una de las cosas que a mí me preocupa mucho es que se habla mucho de la integración de América Latina en términos políticos o económicos, cuando creo que el punto más importante para nuestra integración es en el plano cultural. Si fortaleciéramos estos vínculos se facilitaría la integración en los otros planos y así evitaríamos estos desencuentros absurdos que vienen ocurriendo últimamente.


Literatura nacional

–¿Cómo ve el panorama de nuestra literatura en este momento, tras los premios literarios recibidos por autores peruanos como Cueto, Roncagliolo y Bayly?
Me parece interesante, pero no creo que refleje un cambio en la situación de la literatura peruana en general. Es positiva la incorporación de nuevos autores peruanos en el circuito internacional literario, ya que antes sólo teníamos a Mario Vargas Llosa y Bryce Echenique. Quizá sea una coincidencia también. Si se consolida esta tendencia, podría haber un cambio. Pero me parece que son casos aislados.

–Incluso un autor joven como Santiago Roncagliolo está logrando un sitial...
Sí. El Premio Alfaguara tiene una gran repercusión internacional. Habrá que esperar para ver si esto consolida su trayectoria literaria. En su caso particular, me parece que lo está logrando.

"Madre"

Por Carlos Oquendo de Amat

Tu nombre viene lento como las músicas humildes
y de tus manos vuelan palomas blancas

Mi recuerdo te viste siempre de blanco
como un recreo de niños que los hombres miran desde aquí distante

Un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura

A tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso

Entre ti y el horizonte
mi palabra está primitiva como la lluvia o como loshimnos

Porque ante ti callan las rosas y la canción

De Cinco metros de poemas. Lima: 1927.

"De la madre"

Por Domingo de Ramos

Bendijese oh sí el altar de este catre desnudo
Allí entre velas que calentaban las arrugadas manos de la madre
Vacié todo mi aliento y sobre un puñal de cenizas recordé
La nervuda arena que entraba hasta taparme los pies
torciéndome en un lado diurno y otro oscuro en esta pared
de esteras como plástico barroso que el invierno apaga
y me hablasen de aquella que sobre el polvo me ha hecho
Ella que transida bajaba ululando su tordilla cabellera
por la pendiente haciendo trazos torpes por el peso de la tardanza
O por el sol lastimando sus pómulos su frente sudorosa
Como creí verla al ser arrojado sobre unas sábanas
blancas que amortiguaban mi caída En ese lejano
sembrío de viñas y yo como un recién llegado recibí
estos ecos como si me aserrase el pecho lentamente
entre el rumor de los primus y voces que se cuelan
y hachan las sombrosas telas que aún apañan las hendiduras
del tiempo y ella se levantase y yo en el sitio donde no debo
y me dijese como un arrebol curtido racha y silente
con que me despierta y aún cegado por lo inesperado
me levanto a tientas a danzar alrededor de su falda
y ella cavilosa y runa contempla el paisaje
donde dirigió su rostro limpio hacia todos los aires
!Oh ya no será más el aceite tierno de las madrugadas violáceas
ya no seré el hijunagramputa que se incendia falcado
en su regazo y me abrace con su chompa podrida sus cerezos
sus agujas su jardín metálico en que el padre se arrecuesta
como un ocaso mi arrobamiento ante sus palabras necias y dulces
como machacados ajos me llega su llanura sus manos
sus consejos escayolados sobre mi mente que se acrece y se arruga
en tiempos en que me devoran estas faenas impuras y sangrientas
que partían mis noches oh la oscura y china noche como diría
el padre al cerrarse el bar al borde del estribo
una mujer como el día me golpea en la nuca y yo quisiera
al voltear mi tristeza en su tristeza
y bendijese oh sí el altar de este catre desnudo me dé
su inextirpable sonrisa que me azula.

De Pastor de perros. Lima: 1993.

Thursday, May 11, 2006

"Flecheros del sol"

Del Pueblo y del Barrio

Era la fiesta del sol en Pachacamac
100 flecheros del gran inca habían venido a chupar
Con encargos que su soberano mandó llevar
A los famosos kurakas del sagrado lugar

Y pasó que después de aquella ceremonia
Frente al mar borrachos dormían como momias
Ofendido el sol mandó un rayo y los durmió
Y pasaron así 500 años de historia

Y así llegamos a los principios del 2000
Los flecheros despertaron de su sueño inmortal
Bajando por la Panamericana Sur están
Apedreando a cuanto auto ose cruzar su lugar

Ya en Lima vieron el monumento a Colón
Al unísono gritaron ¿quién es este huevón?
Le sacaron la cabeza de un certero rocón
Prosiguiendo su danza por el Jirón de la Unión

Directo en directo informa la televisión
Al Palacio ya llegaron los flecheros del sol
Ningún funcionario queda pues el que menos huyó
Dejando el gobierno a los bravos guerreros del sol

Y se decretó en Lima la fiesta general
La algarabía, el júbilo y la juerga total
Otra vez se emborracharon como en Pachacamac
Y otra vez borrachos se durmieron en cualquier lugar

Fue entonces cuando el sol los devolvió a su era
Por el túnel del tiempo 500 años atrás
Despertaron sin sus flechas y calatos frente al mar
Y un kuraka del rey inca los mandó apresar

Justo cuando ya los iban a ejecutar
A un flechero se le ocurrió en su bolsa rebuscar
Encontró una Inca Kola y se la dio al rey inca
Como prueba del futuro al que pudieron llegar

El rey inca se tomó toda la Inca Kola
Y bailó junto a las bobas modelos del canal
Pues tan solo esta canción ha sido un vil comercial
Que la gaseosa de mierda no me quiere pagar

Inka Cola ----- la bebida del sabor nacional
Inka Cola ----- págale sus regalías al inka
Inka Cola ----- da la hora en todo el Perú
Inka Cola

Thursday, May 04, 2006

GORE VIDAL

El señor de los colmillos
POLITICA Y RELIGIÓN

Por José B. Adolph

Ser auténticamente comercial
significa hacer bien
lo que no debiera hacerse en absoluto.


Entresaco esa frase de las Memorias (Palimpsest) de Gore Vidal que estoy releyendo. Es, por supuesto, ingeniosa y suicida, además de asesina, ya que varios libros de Vidal son comerciales, por no mencionar ni a la Biblia ni a Vargas Llosa ni a Faulkner. Vidal es, sin dudas para mí, uno de los mejores escritores de los Estados Unidos, país que no muestra escasez de ellos. Inteligente, “cínico”, descreído y desmitificador goza y comparte un gigantesco sentido del humor, inclusive en obras maestras como Creación, Juliano el Apóstata y su serie de novelas históricas norteamericanas en las que demuestra que Washington era un pésimo general, a Lincoln le interesaban tres pepinos los esclavos y Jefferson tuvo hijos con una de “sus” negras. Y Vidal publicó en 1949 La Ciudad y el Pilar (¡cállate, Freud!), la primera novela homosexual de EE.UU.
Pero a propósito de Faulkner, leo allí un diálogo de Vidal con uno de sus editores. En resumen, cuenta lo siguiente:
El editor, Victor Weybright, inventó el “libro de bolsillo de calidad”. Hasta entonces, los pocketbooks eran sólo policiales o de misterio, claro que algunos muy buenos, como Hammett. Weybright, gran lector de Faulkner, pensó: “Si vendiéramos a Faulkner en pocketbook, con una carátula como las de los policiales, nos llenaríamos de plata”. El editor de Faulkner, Bennett Cerf (que tiene un libro de chismes literarios y artísticos formidable) le dijo que estaba loco. “Yo nunca”, le dijo Cerf, “he vendido más de dos a tres mil ejemplares de ninguna novela de Faulkner (*)
Así se convirtió el buen Willy en bestseller: precio bajo y carátula llamativa.
Que cada cual saque sus conclusiones o no saque ninguna.

(*) Pegué un salto cuando leí eso. ¡Qué consuelo! El libro que yo más he vendido es Dora, con 2,500, y en el Perú. Un libro que no hubiera podido escribir sin la investigación y apoyo de Ana María Portugal. Me permite la ilusión conchuda de compararme a Faulkner.

Sunday, April 30, 2006

Inmigrantes y legales

Correo de Salem
Por Eduardo González Viaña

Por andar ocupado en construir la muralla contra los trabajadores mexicanos, el gobierno de los Estados Unidos ha cerrado los ojos ante una invasión destinada a entregar el país a un culto fundamentalista.
Los invasores comenzaron a desembarcar hace años en un cabo cerca de Boston. Fueron enviados por una potencia extranjera del este. Llegaron en barco y usaban sombreros de copa cónicos y otros atuendos propios de su secta. No traían pasaporte ni visa. No han pagado impuestos y no querían aprender el idioma del país ni mucho menos asimilarse. En vez de presentarse ante las autoridades de migración, proclamaron que venían para tomar posesión de la tierra y fundar una colonia.
En relativamente poco tiempo, se establecieron, arrebataron las tierras y los bienes de los pacíficos ciudadanos que pagan sus impuestos y, luego de llegar en sucesivas oleadas, avanzaron hacia el Oeste arrasando tierras y provocando la matanza de miles de americanos.
No es un cuento. No es ficción. No es una película de Hollywood. Es la historia de los puritanos del “Mayflower”. O sea, la historia de los anglosajones, quienes hoy ya son una de las múltiples etnias que pueblan los Estados Unidos.
La Cámara de Representantes olvidó esa historia cuando aprobó un proyecto de ley que convierte en criminales a los inmigrantes “ilegales” y a quienes tengan cualquier tipo de relación con ellos, y no los denuncien.
De dos culpas se acusa a los inmigrantes. La primera es vivir del fisco sin pagar impuesto. La segunda es quitar el puesto de trabajo a los nacidos aquí. Ambos cargos son una impostura.
Aunque posean papeles falsos, con ellos los trabajadores ilegales pagan impuestos. Además, la entidad correspondiente al final del año fiscal les extiende un documento supuestamente transitorio pero verdadero con el cual harán sus aportes durante toda su vida.
La única diferencia con el resto es que estos “taxpayers” no recibirán jamás, en contrapartida, ninguno de los beneficios de la Seguridad Social, todo lo cual los convierte en un multimillonario negocio redondo para el fisco.
El otro cargo es más falso aún. Los profesionales que llegan aquí se convierten pronto en los mejores de su centro laboral y la razón es que vienen de países en los que el reto de la supervivencia es supremamente mayor. Los trabajadores manuales y campesinos, por su parte, hacen tareas que los norteamericanos rechazan. En cualquiera de las grandes ciudades, se tropieza uno con multitudes de robustos jóvenes estadounidenses que prefieren pedir monedas, “spared change”, al turista en vez de trabajar. Son, más bien, ellos los que viven del fisco y reciben estampillas de comida y una paga al mes en las ventanillas de la Seguridad Social.
¿Son delincuentes los latinos que vienen a trabajar? ¿Y por qué no lo son los que instalan tiendas de pollos en la calle Florida de Buenos Aires o en la Carrera Sexta de Bogotá? Si la globalización alcanza a los capitales del Coronel Kentucky Fried Chicken, ¿por qué no acepta el trabajo honesto de nuestra gente?
Las cosas son claras. Quienes no las ven, andan cegados y olvidan la historia de sus propios ancestros, los hombres de cara pálida y sombrero cónico que bajaron del “Mayflower”.
El Arzobispo de Los Angeles ha dicho que si la resolución de la Cámara de Representantes llega a hacerse ley, los sacerdotes tendrán que pedir un pasaporte a quienes reciban la Comunión. En mérito de ello, ha exhortado a la desobediencia civil.
ESTE PRIMERO DE MAYO, en nuestros países de origen, nuestros paisanos evitarán adquirir productos norteamericanos.
En USA, los “latinos” dejaremos de comprar, usaremos camisas blancas, pararemos el trabajo, saldremos a las calles, nos opondremos a la ley brutal, exigiremos justas normas de inmigración y comenzaremos a hacer historia.

Thursday, April 27, 2006

El peor escenario para todos nosotros...

Por Raúl Wiener

Es increíble, dice Althaus, cada vez más arrugado por sus angustias televisivas, cómo hemos podido llegar a esta situación de Alan García versus Ollanta Humala.
No puedo escribir anota Luis Rey de Castro. País de coliformes fecales sin cerebro, sobre todo en el sur, apunta Andrés Bedoya, desde el sur.
¿Estamos realmente en el dilema de escoger entre el cáncer y el sida?, pregunta ingenuamente Tafur en su periódico.
No, corrige Aldo M., es “sólo” entre la diabetes y el cáncer, es decir sufriremos pero sobreviviremos.
Lo bueno de García es que se irá a los 5 años dice la Chichi como gran aporte.
Ha llegado la hora de una alianza de los dos partidos democráticos, escribe Mario Vargas Llosa que se inició en la política para sacar del poder a García y ahora está trabajando para reponerlo.
¿Qué hicimos mal en la campaña?, se pregunta Rosa María Palacios.
¿Fue muy malvada mi entrevista a Lourdes?, se interroga Bayly.
Esta sigue siendo una disyuntiva entre democracia y dictadura, corrige El Comercio que también cierra un ciclo esta vez de casi 80 años de haber militado en el antiaprismo.
Avanza el frente democrático entre APRA, UN, Paniagua, Humberto Lay y los fujimoristas, titula el diario Expreso, de la otra ala de los Miró Quesada.
Estuvimos bien en lo del montesinismo pero nos equivocamos con lo de Madre Mía, porque parece que la gente le gustan los militares de mano dura, vuelve a apuntar Bayly.
¡Pero Humala es sólo el 30%!, Chichi Valenzuela.
Los peruanos que votan en el exterior son modernos, despabilados, audaces, no se creen mitos, tal vez ellos deberían decidir quién será el que gobierne a los que nos hemos quedado dentro y no tenemos esas cualidades. Aldo M.
Alan es buen candidato pero pésimo presidente. Para que la gente le crea debe ofrecer un premierato independiente que se encargue de la gestión de gobierno. Así sería más fácil apoyarlo. Juan Carlos Tafur.
¿A quién hay que apoyar en segunda vuelta?, Jessica Tapia.
Y podemos seguir.
Lo interesante de estos diálogos es que son tan unánimes y convergentes que uno podría decir que representan un amplio espectro de opinión de los peruanos. Todos estamos preocupados del voto de casi el 60%. ¿Y esos que son?, ¿marcianos?
Los peruanos no podemos dormir con la fatal disyuntiva que nos han dejado las elecciones y tenemos que escoger un daño para no sufrir otro que podría ser peor para nuestros intereses.
Cojo al azar los datos de la votación del distrito de Chungui en las alturas de La Mar, Ayacucho, considerado varias veces como el más pobre del país y el que sufrió la mayor proporción de víctimas sobre el total de su población, en el período de la violencia: 83% para UPP, 5 % para Unidad Nacional, 3.7% para Lay, 2.6% para los fujimoristas y 2.6% para el APRA. Sobre el total de votos emitidos, el 53% es para Humala y el 33% en blanco.
Invito a hacer este ejercicio con los distritos rurales de la sierra de norte a sur y se verá que el patrón se repite regularmente. ¿Qué son estos votantes, que cuando no votan por Ollanta prefieran hacerlo en blanco e ignoran a toda la fauna política existente?, ¿qué significan para ellos declaraciones como las que se transcriben más arriba y que pretenden expresar preocupación por el país y su futuro?

25.05.06

Wednesday, April 26, 2006

Escritores en el patio: algunas impresiones

Por Javier Arévalo

¿Por qué Antonio Cisneros, y Francisco Tumi, Gustavo Rodríguez o Giovanna Pollarolo, por qué Doris Moromisato o Vicky Guerrero aceptaron comprometerse con un evento que los llevaría a colegios donde cada uno de ellos podía ser un absoluto desconocido para el público de padres que fue a escucharlos? Porque teníamos que decirles que 8 de cada 10 de nuestros hijos no comprenden lo que leen. Que esto los convierte en analfabetos funcionales, que el futuro que les espera es el de un analfabeto funcional: es decir, una persona con capacidades limitadas, que tendrá como futuro servir a quien sí tiene la capacidad de crear, dirigir, imaginar, producir. La escuela pública y la privada está multiplicando la pobreza, porque multiplicar analfabetos funcionales es multiplicar la pobreza de la gente y es destruir sus sueños de crecimiento personal, económico y moral. Eso fuimos a decir los escritores en 10 distritos de la ciudad. Y también que solo un padre puede hacer que el derecho de su hijo a estudiar, que pasa por su derecho a leer, se ejerza. Y que la herramienta fundamental para desarrollar una mente creativa, informada, pasa por un plan lector que supone un libro por mes.
Y nos ha pasado de todo: apagones en San Juan de Lurigancho en un par de colegios. La poeta Alessandra Tenorio improvisó en la oscuridad una charla para los padres que rodearon el carro de la municipalidad que la había llevado a su colegio. En el colegio Bolognesi de San Juan de Lurigancho, me presentaron ante casi mil personas (el colegio es de 5000 alumnos) y en la presentación me informaron que el director había muerto el día anterior y que su último deseo había sido que no se haga luto, que el trabajo continúe y que el evento se realice.
Por la mañana, muy temprano, el poeta Arturo Corcuera llegaba equivocadamente a San Juan de Lurigancho con el narrador Jorge Díaz Herrera, así de animosos estaban (aunque equivocados, quizá el equivocado fue el organizador que no les explicó bien y los obligó a llegar puntuales pero 12 horas antes). Tanta cosas han pasado. Cada escritor dirá lo suyo y colgaré sus historias en la página de escritoresenelpatio.
El asunto es que éramos absolutamente desconocidos para todos ellos, para los miles de padres que en San Juan de Miraflores, en Surco, en San Isidro, en Lince, en San Luis, fueron a escuchar a UN ESCRITOR. Ellos esperanan a UN ESCRITOR cualquiera que este fuera y los escritores han sentido, como yo, el hambre de libros y nuevas historias que existe en esta población que vive lejos de la posibilidad de tener algún contacto con la cultura que estas mentes brillantes producen.
Nunca antes tantos escritores se comprometieron de verdad con una causa, y estuvieron allí los andinos y los criollos, los periféricos y los del centro, los regios y los que también son regios de otro modo, los novísimos y los que ya somos mayores… todos estuvieron y cada uno tiene una historia qué contar…

Tuesday, April 11, 2006

Franquezas de un francotirador

Por Raúl Wiener

Ayer por la noche Jaime Bayli despidió su programa felicitándose por lo bien que él cree ha funcionado lo de la denuncia de relaciones montesinistas en el entorno de Ollanta Humala. Y todavía viene mucho más, añadió. Cecilia Valenzuela, Rosa María Palacios y otros, entre ellos él mismo, hemos contribuido a levantar este asunto. Y añadió una felicitación para todos ellos.
Luego recordó que con lo de Madre Mía no les había ido bien, porque según ahora se puede ver los peruanos, especialmente los de las zonas de emergencia, no parecen muy molestos con los militares duros. Entonces hablar de derechos humanos violados, tal vez habría favorecido al comandante.
Y siguió reflexionando, no sobre prensa, información y papel orientador del periodismo, sino sobre tácticas de campaña como si todos sus espectadores participaran de sus objetivos. Es decir todos tuviéramos la camiseta de Lourdes.
No llegó a decirlo, pero lo que se dejaba entender era que dado el interés público general por cerrarle el paso a Humala y todo lo que viene detrás de él, los conductores de programas políticos de la televisión debían felicitarse de haber podido mellar una candidatura que iba ascendiendo peligrosamente.
Si en ese camino cayó Hildebrandt, la imparcialidad y la decencia, qué se va a hacer. Es seguro que Bayli, Chichi, Aldo M., considerarán que todo eso es por un buen propósito. Y les parecerá grosero que se les recuerde que eso también pensaba Fujimori, que aseguraba que si él dejaba el gobierno se instalaría el caos, que finalmente es lo que creen los fujimoristas que ha significado el gobierno de Toledo, cuyo retoño según dicen es Ollanta Humala, por lo mal que se dirigió el gobierno.
El envilecimiento de la libertad de expresión parece venir asociado a los proyectos neoliberales. Pero uno recién se da cuenta de lo que significa cuando se entra en situaciones de riesgo para el sistema. Ahí es donde se puede ver que los medios no tienen escrúpulos en anular toda expresión plural, en valerse de procedimientos insólitos como informar un testigo que está oculto porque está amenazado y que asegura que conoce los crímenes de Humala, pero no quiere dar ni su nombre, ni mostrar la cara (¡!!) O esperar el último programa antes del cierre de campaña para hacer una denuncia que no pueda responderse.
Me he pasado la vida dando la cara y poniendo mi nombre, presentando pruebas de actos corruptos de importancia sin lograr una línea de la prensa peruana. Y sería un absoluto desconocido, sólo existente en las redes informáticas, sino hubiera recibido la atención de César Hildebrandt. Por cierto no soy el único.
Hace unos días nomás he mostrado con citación de documentos concretos en la mano los oscuros negocios de PPK y la familia propietaria de “Expreso” en relación a la concesión del aeropuerto de Pisco. Pero no hay reacciones. Porque nadie cuida aquí la salud moral del Perú, ni el patrimonio público, ni los derechos de las mayorías. Cuidan los bolsillos de los dueños de los medios y de todo el sistema del que forman parte.
Y es a eso que han estado dedicados los agentes de Unidad Nacional que hacen de “periodistas” en todos los canales, las principales radios y en la abrumadora mayoría de la prensa escrita. Seguramente dirán que esta es una coyuntura especial, y que después recuperarán el sentido de competencia. Es decir cuando no haya riesgos verdaderos de cambio de libreto, entonces podrán jugar a la discrepancia.
El cinismo de Bayli es indudablemente mucho más simpático que la histeria de Valenzuela, las angustias de Althaus y la malicia de Palacios. Pero por ello justamente su declaración de anoche merece un monumento. A mí no me importan ni los montesinistas, ni las víctimas de la guerra sucia. Pero un tema funciona contra Humala y el otro no. Eso es todo. Me hace pensar que tampoco le importaba Zaraí, ni ninguna otra cosa. Algún día se hará el balance de estos días de histeria y desvergüenza y algunos nombres resaltarán y serán estudiados en las clases de periodismo en las universidades. Y tal vez la frase de Bayli quede registrada para que los comunicadores sepan por boca de uno de los autores lo que puede ser una falsa libertad de prensa, que no es sino abuso de poder dominante de la gente con dinero sobre los demás.

10.04.06

Saturday, April 08, 2006

Por quién voy a votar

Un fantasma recorre el Perú: es el fantasma de una próxima dictadura. Nos la anuncian la televisión y los diarios, el campeón de regatón y los voceros de la Bolsa de Valores, el máximo consumidor de whisky de etiqueta azul y el propio arzobispo de Lima. Según ellos, para no caer en una dictadura, hay que votar por Flores o por García, los dos únicos representantes de la respetable democracia.
En el Perú tenemos brujos portentosos. Una palabrita mágica y un buen sorbo de San Pedro, y toman la forma de gallos, carneros o puercos. Por eso, no me llaman la atención que los dos candidatos más connotados de la derecha local se hayan transformado en demócratas, en los únicos demócratas, y nos impongan escoger entre los dos.
Lo raro del asunto es que tanto Flores como García se han pasado un año entero tratando de conseguir votos de quienes simpatizan con el ex dictador Fujimori. Nada ha sido un obstáculo para ello. En repetidas ocasiones han dicho que reconocen sus “meritos”, y el “merito” que más le reconocen es el que hace de él un dictador. AFF dio un golpe de estado, cerró el congreso, ocupó el poder judicial, impuso una constitución espuria, se hizo reelegir con fraude, ordenó ejecuciones extrajudiciales, dirigió grupos de criminales, masacró pueblos enteros y tomó por asalto el presupuesto de la nación. Supuestamente, todas estas “hazañas” tuvieron como objetivo acabar con el terrorismo. Flores y García, los supuestos demócratas, lo elogian por eso.
Los dos, además, nos recomiendan no votar por el candidato alternativo, Ollanta Humala, en mérito de una acusación no probada de haber ultrajado los derechos humanos durante la guerra antisubversiva. Eso es, por decir lo menos, contradictorio si se tiene en cuenta que Flores ha prometido amnistía para los militares acusados de esos delitos. Por su parte, García y su candidato a vicepresidencia tampoco pueden rasgarse los vestidos frente a Humala.
Ellos están acusados de haber ejecutado una matanza contra los prisioneros rendidos en un penal peruano. Además, un comando de asesinos, de inspiración y medios gubernamentales, hizo de las suyas durante su régimen.
¿Existe en el Perú de nuestros días una democracia que defender? No lo creo asi. Existiría democracia si los votantes no estuvieran condicionados y manipulados a diario por información parcial y tendenciosa.
Leamos algunas de las poco sutiles encuestas de opinión que publican los periódicos: ¿Cree usted que Ollanta Humala debe informar a la ONPE sobre quién es su verdadero financista? ¿Cree usted que Siomi es el verdadero financista de Humala? ¿Cree usted que Humala está financiado por Chávez? ¿Cree usted que toda la familia Humala es un solo proyecto político? ¿A que país huiría usted en caso de que triunfara Humala?...
Si esto es información objetiva, Flores y García son demócratas.
Alguien dice por allí que “la democracia es el ultimo y más útil de los amos, para hacer creer a los esclavos que son libres, que ellos eligen, y el truco funciona porque cuando se repite mucho una mentira, todo el mundo la toma por verdad”. En esa situación siguen mandando los de siempre; los que tienen el dinero; el poder. Ellos controlan los medios de comunicación que informan a su gusto y programan el cerebro de la mayoría de personas. Las opciones que no se adaptan a su visión de las cosas, no tiene cabida en los medios de comunicación. Una semana antes de las elecciones en el Perú esto es evidente.
Vivimos en una democracia de cuentos. La televisión y los diarios, el campeón de regatón y los voceros de la Bolsa de Valores, el máximo consumidor de whisky de etiqueta azul y el propio arzobispo de Lima nos dicen por quien debemos votar, y por quiénes sí. Nos los sirven como “menú único”.
Vivimos en una democracia de cuentos pero en un país de verdad. Los que tienen el dinero y el poder nos están diciendo por quién no votar. Por algo será...
Ollanta Humala ha subido en la encuestas por encima de todo esto, y gracias al poder de los más pobres. Si un país pobre tiene mayoría de pobres, en algún momento esa mayoría conquistará su derecho a hacerse oír. Voy a votar con ellos.

Eduardo González Viaña

Ante las urnas

Mañana voy a votar por Ollanta Humala para que ocurran las siguientes cosas:
- Que el presidente se comprometa a anunciar el próximo 28 de julio la convocatoria en un plazo perentorio (90 o 120 días) de un referéndum nacional para que el país se pronuncie sobre una ley de convocatoria a la Asamblea Constituyente, con plenos poderes, para darle al país una nueva Constitución.
- Que declare que en el plazo indicado se abrirá un proceso revisión y renegociación de todos los contratos de concesión de empresas, servicios públicos y recursos naturales, suscritos a partir del 5 de abril de 1992 y bajo la Constitución de 1993. Esta medida se hará en aplicación del dispositivo que faculta a las partes a ponerse de acuerdo para cambiar los términos de los contratos. En caso de que los interesados no se allanen a este proceso, se someterán a las reglas que disponga la nueva Constitución.
- Que ordene la auditoria de la deuda externa peruana de manera de establecer la legalidad de su contratación, los pagos realizados por diversos conceptos, el monto pendiente y las opciones de reducción, conversión y condonación existentes. De igual modo derivar a investigación fiscal los casos de deuda corrupta en los últimos 25 años.
- Que decrete la reserva pública de la explotación de recursos energéticos, el servicio de agua, los puertos y aeropuertos, proponiendo a la Asamblea Constituyente un nuevo modelo de empresa de gestión pública con directorios autónomos del gobierno nacional, los gobiernos regionales y municipales, de la que participen representantes de los usuarios, instituciones profesionales y técnicas, trabajadores y del sector privado nacional.
- Que suspenda toda decisión en relación al TLC negociado con los Estados Unidos para permitir que el país sea informado y pueda ser consultado al respecto, a través de un referéndum. En relación a este punto plantear la prórroga del ATPDEA y el impulso del comercio exterior con otros países, especialmente con los países andinos y la América del Sur.
- Que anuncie en la misma fecha el fin de la erradicación forzosa de la hoja de coca, la compra temporal del producto por Enaco, la promoción de cultivos alternativos comercializados por el Estado, la guerra frontal al narcotráfico y al lavado de dinero de la mafia.
- Que apruebe un plan de promoción de la pequeña y microempresa que incluya tecnificación, capacitación, crédito preferencial, apoyo a la asociación, opciones de mercado, beneficios tributarios, etc., y que las comprometa a la generación de puestos de trabajo, con remuneraciones adecuadas y derechos laborales.
- Que defina una mejora importante del salario mínimo vital y de las remuneraciones de maestros, personal médico, policías y el conjunto del sector público; el restablecimiento de los derechos laborales conculcados en la década de los 90 y la protección contra el despido arbitrario.
- Que declare el inicio de un proceso de reconciliación nacional y de cierre de las heridas de la guerra, procediendo a revisar la legislación antiterrorista y el régimen penal existente; distinguiendo los casos de los presos por delitos de carácter político con los que tienen responsabilidad en violación de los derechos humanos; aplicar un plan de reconstrucción de las zonas afectadas por la violencia y de reparación de la víctimas y sus familiares.
- Que reabra la investigación sobre la corrupción pública y sus lazos con la corrupción privada durante los últimos gobiernos, a través de una comisión independiente con amplios poderes que dictamine sobre las responsabilidades y haga las recomendaciones para el saneamiento moral del Estado.
- Que anuncie el regreso del Perú a una política exterior independiente, de aproximación con los países de América Latina y del sur pobre, para ayudar a cambiar los términos de la relación con Estados Unidos y las grandes potencias, sobre el criterio de no intervención, coexistencia pacífica, protección de los recursos naturales y medio ambiente, eliminación de yugo de la deuda, reforma de los organismos financieros internacionales, etc.
Creo que está en las mano de Ollanta Humala Tasso, dar los pasos necesarios para que puntos como los señalados se hagan realidad. Con otras palabras estas cuestiones han sido subrayadas en la campaña.
Es cierto que a Humala lo rodean personas no recomendables y que está presionado por los fantasmas reiterados del oportunismo que lo ve cerca del poder. También sabemos que es un hombre que viene de haber sido parte de una guerra en la que la orientación era derrotar a la subversión aún a costa de los derechos humanos.
Pero hoy esta misma persona encarna una propuesta progresista, nacionalista y de cercanía con las demandas del pueblo.
Yo no me abstengo en la disputa que está planteada. Apoyaré cualquier avance en el sentido señalado más arriba. Enfrentaré a los que traten de sabotear la victoria popular. Denunciaré todo intento de volver a traicionar las esperanzas populares.

Raúl Viener
08.05.06

Gracias

Este es el momento , queridos amigos y amigas de la Concertación, en el que quiero dirigirme a todos y cada uno, a todas y cada una para decirles: GRACIAS. Por su entrega, por su capacidad, por su coherencia y la enorme energía desplegada en esta campaña. No han escatimado tiempo, ni recursos económicos, ni entusiasmo.
En lo personal, estoy convencida que hemos ganado. Ganado en reconocimiento, en respeto, en capacidad de proponer alternativas a los grandes retos que nos presenta nuestro país, a nivel nacional y local. No existe otro grupo político que tenga , en sus hombres y mujeres, tanto conocimiento concreto de nuestros territorios y de sus gentes, de los grandes desafíos que deben ser abordados con alternativas viables y, a la vez, radicales para transformar el centralismo en descentralización, la exclusión en incorporación de los más afectados y en situación de desventajas, el crecimiento desigual y errático en desarrollo equitativo, la discriminación, en reconocimiento.
Hemos construido una alianza con el Partido Humanista que nos ha permitido reconocernos como fuerzas nacionales en construcción, identificando los retos que supone una alianza política. Mirando otros grupos plagados de conflictos internos en esta contienda electoral, hemos dado muestra de democracia interna, de respeto, de saber anteponer la unidad frente a las naturales diferencias.
Hemos ganado la confianza de fuerzas emergentes descentralistas como son los partidos regionales que hoy enriquecen Concertación Descentralista y que perciben que es el espacio para desarrollar sus apuestas regionales y locales de democracia y desarrollo con autonomía y, a la vez, ser parte de una propuesta nacional descentralista de renovación de la política.
Hemos ganado a mucha gente, líderes sociales, jóvenes, profesionales, todas personas valiosas que viven y trabajan en todo el territorio nacional que han visto con ilusión esta nueva propuesta. Esa ilusión que muchos habían perdido en la política la hemos recuperado para muchos y muchas. Lo hemos hecho todos y todas.
Hemos ganado en confianza en nosotros mismos, en que juntos y juntas podemos lograr grandes proyectos si trabajamos con disciplina y creatividad, con coherencia, con ética.
Hoy, horas antes de las elecciones, es momento de agradecer, de decir que no nos equivocamos, que aprendimos de nuestros errores, que no nos soltamos la mano aún en los momentos más difíciles y ante las adversidades, de las que ha habido muchas. Todo ha sido cuesta arriba. Cuando Alfredo, Chelita, Gabriel y Alfredo hijo perdieron lo más valioso de sus vidas, a una hija y a una hermana, casi al final de la campaña, la solidaridad con su dolor de todos y de todas y el seguir trabajando incansablemente, fueron muestra que lo mejor que podíamos hacer por estos compañeros tan entrañables, era multiplicar nuestras fuerzas para continuar lo que ellos hubiesen querido hacer y no podían.
Hemos ganado. Le hemos dicho al país, haciendo pedagogía política, que la ética no está reñida con la acción política. Que la transparencia es nuestra forma de actuar, que la lealtad es parte de la amalgama que nos une, que la solidaridad fluye. Yo tengo que agradecer personalmente a todos y todas quienes me sostuvieron durante esta campaña para que pudiese dedicarme entera a nuestro proyecto.
Hoy se abre un nuevo ciclo para nosotros. El tiempo de la organización nacional, de la formación de nuestros cuadros, el de sembrarnos en el pueblo con solidaridad a través de Concertación Comunitaria. Debemos estar pegados al pueblo en sus reclamos pero sobre todo, en sus realizaciones más concretas de desarrollo, de democracia local, de liderazgo democrático y ético. Tenemos que afinar nuestra capacidad de escucha de nuestro pueblo, diverso, frustrado que reclama una nueva representación. Sea quien sea quien gane tendremos que combinar la resistencia con la propuesta. Será desde los gobiernos locales y regionales que lo haremos.
No nos podemos dar el lujo de descansar. Lo acumulado es muy valioso. Empecemos desde hoy a mirar el futuro inmediato y el largo plazo y a construirlo. Hagamos las listas de las personas que han contribuido en esta campaña y no perdamos a ninguna. Más bien, fortalezcamos estas relaciones y adhesiones.
Emerson, un niño hermoso de ojos iluminados por la alegría, con su chompa rota, cogió mi mano con fuerza en Puquio mientras transitábamos por el mercado y no la soltó hasta que nos fuimos. Me dijo: “¿me dejas cantar en tu mitin?”. No estaba programado, pero Emerson se impuso, subió al estrado sencillo que habían preparado nuestros compañeros y compañeras en la Plaza. Emerson nos cantó con una voz dulce y clara, con sentimiento, nos atravesó el alma. Así como Emerson, por él y por todos los niños y niñas que tienen derecho a una vida con oportunidades, no nos soltemos de la mano, cojamos con fuerza la mano de cada compañero y compañera y con convicción, cantemos con alegría por todo lo que hemos logrado juntos.

Los abrazo, las abrazo desde el fondo de mi corazón agradecido


Susana Villarán

Friday, April 07, 2006

Una épica de los secretos

Por Alonso Cueto

Decidí escribir La hora azul en el año 2002, luego de una conversación informal con mi amigo Ricardo Uceda. Por entonces Ricardo estaba preparando la edición de su li­bro Muerte en el Pentagonito y me contó varias historias que había recogido para su libro. Una de ellas se me quedó fres­ca en la memoria. Durante la guerra, a comienzos de los años ochenta, un alto jefe militar mantuvo a una prisionera, de la que se había enamorado, vivien­do con: él en Ayacucho. En una oca­sión, cuando su jefe no estaba, un par de oficiales de menor rango invitaron a la prisionera a tomar cervezas. En medio de la improvisada juerga, ella escapó.
Como la historia seguía dándome vueltas, decidí escribir un relato que al comienzo no sabía si sería una novela o un cuento. Era la historia de un aboga­do de mucho dinero que descubre que su padre, un oficial de la Marina du­rante la guerra de Sendero, se enamo­ró de una prisionera. Al descubrir esta historia, el abogado decide encontrar a esta mujer. La novela es así, inicialmen­te, la historia de una pesquisa policial, solo que en este caso, no se trata de encontrar al culpable sino paradójica­mente al inocente, el que va a decir la verdad.
Una vez que decidí escribir el libro, viajé a Ayacucho y estuve en Huanta y Huamanga. Estar en Ayacucho, con­versar con la gente, es entrar en un hervidero de historias atroces, todas relacionadas con los muertos. En Huanta me acerqué al cuartel donde imagina­ba que mis personajes habían estado. Frente al cuartel, donde un mototaxista me había llevado escalando un cerro, tomé varias fotos. Al verme, el guardia de la torreta me apuntó con su fusil. El mototaxista, bastante más cauto que yo, estaba a punto de huir pero lo convencí de quedarse. Felizmente logré también convencer al guardia de que yo era un turista despistado y me fui. Luego esas fotos y otras que tomé en Huanta y Huamanga me sirvieron mucho para mi trabajo.
Estar en Ayacucho esos días me hizo sentir las opresiones del duelo, las ga­nas de hacer estallar el mundo que tie­nen los sobrevivientes. Luego en Lima, estuve también en la zona de Huanta 2, en San Juan, conversando con algu­nos migrantes.
La novela puede ser definida como una exploración en la maldad oculta de las familias. Todos los individuos y también los grupos -familias, socieda­des, comunidades-, requieren alma­cenar en su inconsciente un paquete de secretos para poder continuar su marcha. En el curso de cualquier vida individual, familiar o social, se revelan periódicamente, a veces por azar, mu­chos de esos secretos. Estas revelacio­nes son mensajes del lado oscuro, una zona clandestina y vedada de nuestro ser. Creo que una de las tareas de la novela es precisamente recoger estos instantes privilegiados, los momentos en los que las zonas oscuras, olvidadas, postergadas, reaparecen ante nosotros y se revelan para siempre.
En la vida social, asimismo, muchos tenemos la ilusión de vivir en un uni­verso separado de otros grupos o indivi­duos a los que consideramos demasia­do distintos a nosotros. Es lo que ocurre con frecuencia en una sociedad pluricultural como la peruana. Sin em­bargo, estos grupos que se creen tan distintos, conviven, tienen relaciones es­trechas y terminan comprendiendo que están Últimamente vinculados con los otros de los que creían estar separa­dos.
A lo largo de La hora azul, el pro­tagonista, Adrián Ormache, se adentra en zonas del Perú que jamás había imaginado y conoce historias de la guerra que no había pensado posibles. Su viaje es el ingreso en el reino encantado de la maldad. La novela es por eso, en cierto modo, un cuento de hadas al revés, la historia de un hombre que siempre ha vivido en un mundo encantado y que de pronto descubre la verdad a su alre­dedor. Esa verdad toma la forma de una mujer a la que busca.
Siempre me he sentido seducido por la capacidad de los seres humanos de guardar secretos terribles y de con­tinuar sin embargo aparentando una vida normal y hasta feliz. Si algo me fascina de las novelas es la posibilidad que ofrecen de emprender el camino de regreso hacia esa matriz del mal que la vida diaria nos acostumbra a ocul­tar. Todos tenemos esa zona de penum­bra, el paquete de secretos propios que no nos atrevemos a abrir. Leer y escri­bir novelas tiene que ver con la curio­sidad con la que enfrentamos una ha­zaña como esa.

Andino al borde del mar

Edgardo Rivera Martínez entrega nuevo libro sobre vínculos entre Costa y sierra
Andino al borde del mar

Para el escritor Edgardo Rivera Martínez (Jauja, 1933), una de las fracturas del Perú reside en la incapacidad de entender el Ande

Entrevista de Ernesto Carlín

¿Cómo fue la creación de Danzante de la noche y de la muerte y otros relatos?
En este libro reuní una selección de mis cuentos de los últimos años. También agregué tres cuentos que ya tenía de hacía más años. Los más extensos son los más antiguos.

¿Cuenta con más material postergado?
Sí. Sobre todo me ha sucedido que he dejado para más adelante la edición de material cuando escribía a máquina. Entonces, tenía la urgencia del trabajo. Ponía mucho cuidado en corregir y demandaba mucho tiempo con la máquina de escribir. Uso la computadora desde 1991.

Su pasión por la música está presente hasta en el título de su última publicación...
En mi obra hay una serie de rasgos autobiográficos. Por ejemplo, en País de Jauja, el personaje principal, Claudio, al igual que yo, se enfrenta a la disyuntiva de dedicarse a la música o a la literatura. El piano que aparece en esa novela es el mismo que estaba en mi casa de Jauja y que ahora conservo en mi hogar en Lima.

Lima, la horrible

Algunos pasajes de Danzante de la noche y de la muerte y otros relatos están ambientados en Lima. ¿Cómo es su relación con la capital?
Lima siempre ha estado presente en mis libros. En Ciudad de fuego hablo de la Lima de neblina que personalmente no me agrada. Este clima que predispondría a la melancolía, en esta ciudad no ha sido así. Su música y forma de hablar son alegres. Incluso, entre los viajeros del siglo XIX tenía fama de pervertida. Agregaré que, siendo yo de una raíz netamente andina, de pequeño viví en Barranco. De los dos a los cinco años residí en ese distrito. Entre mis recuerdos más antiguos está el mar.

¿Usted cree que los escritores de provincia tienen mayor facilidad para entender Lima que los de la capital para entender al interior?
Quienes abordan temas limeños tienen mayor difusión que los interesados en el interior. Sin embargo, entre las muchas fracturas que tiene el Perú –la principal de las cuales es la mala distribución de la riqueza–, se encuentra la incomprensión del mundo andino.

¿La fractura también se da al revés? ¿Los de provincia pueden entender el mundo limeño?
Al parecer se acostumbran, se adaptan como en los pueblos jóvenes, donde hay otra mentalidad. En el mundo andino original, las comunidades son muy importantes y se poseen valores como la solidaridad y la reciprocidad. En cambio, en el modo de ser criollo campean el egoísmo y la viveza.

¿Pero estima que desde una visión andina se puede llegar a retratar la sensibilidad costeña?
Considero que José María Arguedas logró esto al ambientar El zorro de arriba y el zorro de abajo en Chimbote.

Tuesday, April 04, 2006

El teatro en la Hispanoamérica colonial

A manera de echar una mirada amplia sobre la dramaturgia en los años de la colonia, mañana, a las 09.00 horas, se inicia el congreso El teatro en la Hispanoamérica colonial (siglos XVI-XVIII). Textos, prácticas escénicas y contextos de representación, que se llevará a cabo hasta el 7 de abril en el auditorio de Humanidades de la PUCP. El ingreso es libre.Participarán expositores provenientes de importantes universidades de España, Bolivia, Estados Unidos, México y el Perú. La idea es propiciar un intercambio de investigaciones sobre ciertos ejes clave: teatro y lengua indígena, recuperación de textos dramáticos, teatro conventual, modelos dramáticos, Lope de Vega, Calderón de la Barca y Tirso de Molina.
Asimismo, paralelo al congreso se llevarán a cabo diversas actividades artísticas como obras teatrales (la temporada se inicia el 20 de abril), exposiciones de las máscaras de Guillermo Ugarte Chamorro (hasta el 7 de mayo) y conciertos musicales.El Instituto Riva Agüero (PUCP), la Universidad de Navarra, el Grupo de Investigación del Siglo de Oro –en colaboración con el centro cultural de España en Lima, la Embajada de México en el Perú y el BBVA– son las principales instituciones que han participado en la organización de este congreso.

El teatro en la Hispanoamérica colonial (siglos XVI-XVIII)

El teatro en la Hispanoamérica colonial (siglos XVI-XVIII)
Textos, prácticas escénicas y contextos de representación


5 al 7 de abril de 2006

Auditorio de Humanidades
Pontificia Universidad Católica del Perú


MIÉRCOLES 5 DE ABRIL

9:00 a.m. Inscripción y registro de participantes.

9:15 a.m. Ceremonia de apertura. Palabras de la Dra. Margarita Guerra Martinière, directora del Instituto Riva-Agüero.
Presentación del coloquio a cargo de los organizadores, Ignacio Arellano (Universidad de Navarra) y José A. Rodríguez Garrido (Pontificia Universidad Católica del Perú).

9:45 a.m. Mesa 1: El teatro en lengua indígena
Beatriz Aracil (Universidad de Alicante), “Predicación y teatro en la América colonial (a propósito del Usca Paucar)”.
Claudia Parodi (University of California, Los Angeles), “Lope y Calderón en nahuatl: teatro híbrido”.
Ari Zighelboim (Tulane University), “De comedia ilustrada a leyenda popular: el trasfondo político de la anonimización de Ollantay”.
Moderador: Celia Rubina (Pontificia Universidad Católica del Perú)

11: 30 a.m. Receso

11:45 a.m. Mesa 2: Recuperación de textos dramáticos
Andrés Eichmann (Universidad de Nuestra Señora de La Paz y Viceministerio de Cultura de Bolivia), “Textos dramáticos en la colección de manuscritos musicales de Sucre (Archivo Nacional de Bolivia)”.
Miguel Zugasti (Universidad de Navarra), “Teatro recuperado en Charcas: dos loas olvidadas de fray Juan de la Torre a la entrada del virrey Diego Morcillo en Potosí, 1716”.
Moderador: Norma Campos (Unión Latina, Bolivia).

1:00 p.m. Almuerzo

3:00 p.m. Mesa 3: Teatro escolar y conventual
Julio Alonso Asenjo (Universidad de Valencia), “Apoteosis de varones ejemplares en México y Perú: el Coloquio a lo pastoril del Padre Cigorondo”.
Pedro Guibovich (Pontificia Universidad Católica del Perú), “A mayor gloria de Dios y de los hombres: el teatro escolar jesuita en el virreinato del Perú”.
Frederick Luciani (Colgate University), “Fantasmas en el convento: una ‘máscara’ en San Jerónimo (México, 1756)”.
Moderador: Dalia Hernández (Universidad Nacional Autónoma de México)

JUEVES 6 DE ABRIL

9:15 a.m. Mesa 4: Regulaciones y vida teatral
Heraldo Falconí (Duke University), “La censura teatral y las contiendas de competencias coloniales”.
Pilar Latasa (Universidad de Navarra), “Teatro y promesa matrimonial en Lima (s. XVII): el caso de la ‘farsanta’ María de Torres”.
Dalia Hernández (Universidad Nacional Autónoma de México), “La renovación del teatro en las postrimerías del virreinato novohispano: los concursos del Diario de México”.
Moderador: Fred Rohner (Pontificia Universidad Católica del Perú).

11:00 a.m. Receso

11:15 a.m. Mesa 5: Modelos dramáticos
Eduardo Hopkins (Pontificia Universidad Católica del Perú), “Superposición del modelo trágico en el teatro colonial peruano”.
Ignacio Arellano (Universidad de Navarra), “Modelos de la comicidad en una colección potosina de teatro breve”.
José A. Rodríguez Garrido (Pontificia Universidad Católica del Perú), “Los modelos dramáticos del teatro de Pedro de Peralta”.
Moderador: Elio Vélez (Pontificia Universidad Católica del Perú).

1: 00 p.m. Almuerzo

3: 00 p.m. Mesa 6: América y el teatro español del Siglo de oro
Dalmacio Rodríguez Hernández (Universidad Nacional Autónoma de México), “Los espacios simbólicos en La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón”.
Celsa Carmen García Valdés (Universidad de Navarra), “‘La cueva de Salamanca’ en América: tradición oral y reelaboración literaria”.
Milena Cáceres Valderrama (UNESCO, París), “Lope de Vega en los Andes del Perú”.
Gonzalo Santonja (Universidad Complutense de Madrid e Instituto Castellano y Leonés de la Lengua), “Las demás gentes: huellas americanas en el teatro de Tirso de Molina”.
Moderador: Ignacio Arellano (Universidad de Navarra)


VIERNES 7 DE ABRIL

9:15 a.m. Mesa 7: Calderón de la Barca y el teatro en América
Laura Bass (Tulane University), “De copias y reflejos: Amar su propia muerte de Espinosa Medrano y la comedia calderoniana”.
Margaret Greer (Duke University), “La caza sacro-política: de El bosque divino de González de Eslava a Calderón”.
Susana Hernández Araico (California State Polytechnic University, Pomona), “Sor Juana y sus graciosos III: Antecedentes calderonianos”.
Moderador: Gino Luque (Pontificia Universidad Católica del Perú).

11:00 a.m. Receso

11:15 a.m. Mesa 8: Visiones del mundo americano
Carlos García Bedoya (Universidad Nacional Mayor de San Marcos), “Pasados imaginados: la conquista del Perú en dos obras dramáticas coloniales”.
Carmela Zanelli (Pontificia Universidad Católica del Perú), “De palestras, disputas y travestismos: la representación de América en el teatro de Sor Juana Inés de la Cruz”.
Margarita Peña (Universidad Nacional Autónoma de México), “Consideraciones preliminares sobre un drama heroico novohispano del siglo XVIII: La lealtad americana de Fernando Gavila”.
Moderador: Cecilia Esparza (Pontificia Universidad Católica del Perú).

1:00 p.m. Clausura


ACTIVIDADES ARTÍSTICAS PARALELAS AL CONGRESO
(Ingreso solo con invitación)


Miércoles 5 de abril
De burlas y amores: una fiesta teatral de la Colonia
Espectáculo teatral compuesto de piezas breves escritas en Lima y Potosí en el siglo XVIII.
Lugar: Instituto Riva-Agüero, Jr. Camaná 459, Lima
Hora: 7.30 p.m.
Temporada teatral: 20 de abril—13 de mayo (jueves a domingo).

Jueves 6 de abril
Inauguración de la muestra Máscaras de fiesta y teatro. Colección Ugarte Chamorro
Lugar: Galería del Banco Continental, Av. Larco 631, esquina con Calle Tarata, Miraflores.
Hora: 7.30 p.m.
Exposición abierta al público del 7 de abril al 6 de mayo.

Viernes 7 de abril
Ecos de un pasado sonoro
Música española e hispanoamericana de los siglos XVII-XVIII
Cuarteto de Guitarras Manuel M. Ponce (México)
Lugar: Teatro Segura, Jr. Huancavelica 265, Lima.
Hora: 7.30 p.m.


Coordinadores del Congreso:

José A. Rodríguez Garrido (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Ignacio Arellano (Universidad de Navarra)

Comité organizador:
Aura Dovidjenko, Gino Luque
María Gracia Ríos, Fred Rohner
Stephanie Rohner, Claudia Valdivieso
Elio Vélez, Carmela Zanelli

Monday, April 03, 2006

Comunicación de Paolo de Lima

Acerca de la carta enviada por el Movimiento Hora Zero (identidades 104, 20 de marzo de 2006, 15), hemos recibido un correo electrónico del poeta y crítico Paolo de Lima sobre el tema, que pasamos a consignar.

Estimado Giancarlo, acerca del supuesto “grosero error” en mi ensayo “Palabras urgentes (2) de Juan Ramírez Ruiz: 25 años después” (identidades 101) y la “mentira” que el núcleo hegemónico activo de Hora Zero achaca a Ramírez Ruiz, debo decir que el manifiesto escrito por este último menciona claramente:
“Hace unos años (1971) un grupo de jóvenes irrumpió de pronto en esta sala [de la Casona de San Marcos] sacudidos por una auténtica indignación moral. Protestaban contra este lugar y contra los actos que aquí se desarrollaban, a espaldas de la realidad del país. De ese tiempo a esta parte muy pocas cosas han cambiado en esta realidad. Por ello resulta patético que sea este mismo lugar, ahora, el escenario donde se celebra lo que sus actores denominan ‘una década de rebelión’”.
Esto es corroborado por el poeta Jesús Cabel, miembro de la generación del 70, quien en su libro Fiesta prohibida. Apuntes para una interpretación de la nueva poesía peruana 60-80, publicado en 1986, escribe lo siguiente: “La presentación del libro Poemas para mis treinta años de Mario Luna, que era a la vez la ‘celebración’ de un año más de este ‘movimiento’, produjo por parte de Juan Ramírez Ruiz una respuesta que buscaba poner en orden tanta confusión, contenida en ‘Palabras urgentes (2) / novecientas palabras libres’[nota] y que señala entre otros puntos que, ‘irresponsablemente han convertido [a Hora Zero] en antípoda del proyecto original’” (95). La “nota” de Cabel dice: “Los que asistimos a ese simulacro de recital recibimos de manos del poeta Juan Ramírez Ruiz este nuevo contenido, lo que por su extensión no es posible incluirlo. ([Manifiesto] distribuido en el Salón de Grados de la Casona de San Marcos. Lima, 28 de agosto de 1980, 2 hojas)” (322).
Es decir, no sólo hubo acto y asistieron varios miembros de Hora Zero, sino que, fundamentalmente, celebraron 10 años de rebeldía. Lo de 1971 consistió, en líneas generales, en repartir un volante contra la clausura del Congreso de Literatura Iberoamericana en dicho espacio. Wolfgang Luchting consigna el dato en su libro de 1977 Escritores peruanos: que piensan, que dicen (287). Por eso la indignación de Juan Ramírez Ruiz con el suceso de 1980.

Atentamente,
Paolo de Lima

Nota del editor: Cumplimos con nuestros lectores en mostrar, en primer lugar, la carta firmada por el Movimiento Hora Zero, y en segundo término, la contestación de Paolo de Lima. Esperemos que este intercambio sirva para extraer conclusiones positivas, a fin de elevar el nivel de la discusión sobre poesía peruana contemporánea, como es la intención de este suplemento. Por ello, lamentamos los calificativos que sobran en la misiva inicial de Hora Zero y, más bien, damos paso a los argumentos razonados, que deben primar en todo debate literario.